Revista Cultura y Ocio

Mi poema La Morita en la revista Adiós

Publicado el 19 junio 2014 por David Pérez Vega @DavidPerezVeg

Conocí a Javier Gil en la presentación de un libro de Ana Pérez Cañamares. Javier Gil coordina la sección Versos para el Adiós, de la revista Adiós. Una revista que se distribuye en tanatorios, e incluye reportajes sobre cementerios, tumbas, rituales para despedirse de los muertos, canciones o poemas que hablan de la muerte, o cualquier noticia que tenga que ver con lo anterior. Así, por ejemplo, la revista contiene una sección llamaba Mundo funerario excéntrico, con noticias cuyos titulares (en el número 106) son estos: “Tumbas chinas con nombres de chinos… vivos”, “3.800 rostros cubrirán las obras del Panteón de París”, “Cementerios que apuntan al cielo” o “La imprudencia de la soldado Harrison”.
La revista Adiós se distribuye gratuitamente en tanatorios; y está financiada con publicidad sobre funerarias, venta de féretros, servicios de cremación o incineración, etc.
Lógicamente, la revista Adiós parece sacada de un cuento de Roberto Bolaño o de la serie A dos metros bajo tierra. Mi poema La Morita en la revista Adiós
El día en que conocí a Javier Gil me dijo que si tenía algún poema que hablara de la muerte o de algo relacionado se lo enviara. Así lo hice. Más de dos años después mi poema La Morita, perteneciente al poemario Siempre nos quedará Casablanca (Baile del Sol, 2011) ha encontrado su hueco en la revista Adiós correspondiente a los meses de mayo y junio de 2014, con Bob Dylan en la portada. Mi poema aparece en la sección Versos para el Adiós, junto con un artículo escrito por Javier Gil sobre Antes que anochezca de Reinaldo Arenas.
Dejo aquí el poema:
LA MORITA    Hoy viernes no salí demasiado tarde del trabajo y me he pasado a verte, abuelo. Te veo mejor, menos hinchado, incluso puedes bajarte de la cama y sentarte en el sillón.    (Escuetas calles y tejados de Carabanchel, después sólo el páramo donde se escurre plácida la tarde. Hay una extensa vista, no diré que bella, desde la ventana de esta planta 18: Pulmón y problemas respiratorios.) Me parece bien que te quites los tubos de oxígeno de la cara porque ya estás harto, mientras te cuento cosas absurdas de mi trabajo y los jefes y te ríes, buena señal, no has perdido la cabeza.
«Te acuerdas de la Morita, la perrita de Vázquez con la que jugabas de pequeño cuando íbamos al río. Qué lista era aquella perrita, cómo te desataba el pañuelo de la pierna. Y te acuerdas cuando te bañabas en el río y hacías que te ahogabas y la Morita te sacaba, o cuando Vázquez cogía la cajetilla de tabaco y ella traía el mechero y luego lo volvía a dejar donde estaba. Qué lista era aquella perrita.»
Sí, abuelo, ya lo recuerdo, hará casi veinte años que no pensaba en ello. Pero esta tarde me has hecho el regalo de recuperar esos días que fueron nuestros. Mientras contengo las lágrimas la noche avanza, y ninguno de los dos nos levantamos a dar la luz; hasta que entra la enfermera con la cena (sopa castellana y tortilla española con pimientos), que tú no quieres probar porque los medicamentos te quitan el apetito.    Débil pero entero, no quince días después, cuando pueda volver a tener otro rato libre del trabajo (fines de semana incluidos) y me pase de nuevo a verte, sabré que eso ya no eres tú, esa convulsión de ojos cerrados conectada al oxígeno y al suero. Porque tú sigues siendo esa voz amable en la penumbra que me acerca a los días de la infancia, alumbrando los rincones del pasado; en la luz de río, saludando a todos tus amigos, de tu mano avanzo.
En el siguiente enlace está la revista Adiós número 106, en la versión digital. Mi poema aparece en la página 24.


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