Revista Historia

Moresnet, un pequeño país de apátridas

Por Ireneu @ireneuc

Los conflictos armados, a parte de una calamidad para el pueblo llano, ha propiciado en muchas ocasiones una reestructuración de las fronteras con resultados que tan solo la lógica de los perdedores o vencedores puede llegar a comprender ( ver El Marco, la aldea partida por el puente fronterizo más corto del mundo ). Países artificiales y enclaves o fronteras totalmente aberrantes respecto su geografía física o humana han plagado (y plagan) los mapas políticos de todo el mundo. La antigua Checoslovaquia, Yugoslavia o el más cercano para nosotros enclave de Llívia, no son más que ejemplos de esta arbitrariedad secular. Otro ejemplo fue el pequeño estado europeo de Moresnet-Neutral el cual llegó a ser el primer país oficialmente esperantista del mundo.

Moresnet-Neutral estaba situado a pocos kilómetros al oeste de Aquisgrán, en lo que es hoy la frontera entre Bélgica y Alemania, y su origen lo hemos de buscar en el Congreso de Viena habido en 1815 después de la caída de Napoleón. En este congreso, entre otras, se redefinió toda la frontera entre Prusia y los Países Bajos, pero hubo una zona, Moresnet, en que los contendientes no se pusieron de acuerdo debido a la existencia de una estratégica mina de zinc.

El litigio fue tan duro ( ver Olivenza, el Gibraltar español ), que tras un año de negociaciones se decidió que el territorio se dividiera en tres, uno para los Países Bajos, otro para Prusia y el tercero, de 344 hectáreas, forma triangular y que contenía la mina de zinc, fue considerado terreno neutral, formando entonces el pequeño estado de Moresnet-Neutral, el cual sería gestionado por dos comisarios, uno prusiano y el otro de los Países Bajos.

Moresnet tenia 256 habitantes en 1816, pero el desarrollo de la producción del zinc hizo que la población ascendiera hasta los 2.572 en 1856. Tenía su propia escuela y ayuntamiento -ubicado en el edificio de la empresa que gestionaba la mina- y dado que se estipuló que fuera el derecho francés el que rigiera el territorio, la única moneda aceptada oficialmente era el franco francés.

El correo era un poco más problemático, ya que en ningún caso tuvo un servicio de correos como tal, sino que cuando se tenían que enviar cartas a la zona prusiana se iban a la parte prusiana y lo depositaban en un buzón prusiano, con los sellos prusianos y viceversa cuando era para el otro lado. En el momento de recibirlas, los carteros llevaban puntualmente las cartas desde uno y otro vecino sin mayor inconveniente. No cambiaron mucho las cosas cuando en el 1830 Bélgica se independizó de los Países Bajos, si bien el comisario correspondiente pasó a ser belga y no holandés.

El hecho de vivir en una tierra de nadie, tenía sus beneficios y sus inconvenientes, claro. Como beneficio era que, como no podían tener ejército, los habitantes se libraban de facto de hacer el servicio militar, lo que hacía que muchos quintos de los alrededores se radicaran en Moresnet para escapar de la "mili". Como contrapartida era que los "neutrales", en cuanto ponían un pie fuera de sus fronteras, eran declarados oficialmente apátridas y no tenían embajadas que defendieran sus derechos. A pesar de todo esto, la vida discurría sin muchos altibajos en Moresnet-Neutral, pero todo cambió cuando a mediados de los 60 del siglo XIX, llegó para atajar un brote de cólera un médico más inquieto que la cola de una lagartija y revolucionó toda la vida social del pequeño territorio neutral: el Doctor Molly.

Wilhem Molly (1838-1919) creó el primer servicio de Correos de Moresnet (con una emisión propia de sellos que fue abolida por los comisarios prusiano y belga en cuanto se enteraron), pero además era un esperantista acérrimo y aprovechó la circunstancia de una popularidad labrada a base de buen hacer y tarifas muy bajas para hacer de Moresnet-Neutral un estado en que el esperanto fuera oficial. Ello lo consiguió cuando en 1908, el IV Congreso Esperantista reunido en Dresde, escogió Moresnet como central mundial del Esperanto. El Dr. Molly también se encargó de la realización del himno (llamado " Amikejo" -Tierra de gran amistad-) y de proporcionar al pequeño enclave una bandera propia. Pero poco le duraría la alegría.

En 1914, Prusia invadió el territorio, ya que en ningún momento renunció a su posesión, acabando de facto con la existencia de la neutral Moresnet, ya que al acabar la Primera Guerra Mundial ( ver Henry Gunther, el último muerto de la 1ª Guerra Mundial ), el Tratado de Versalles adjudicó el territorio oficialmente a Bélgica; en 1895 se habían cerrado las minas de zinc y con ellas desapareció la razón de ser del minúsculo estado europeo.

En la actualidad, a parte de un museo, aún se conservan 50 de los 60 hitos que marcaban la antigua frontera (el más conocido de los cuales, marcaba el límite de 4 estados) y algunos topónimos, quedando todo ello como recuerdo de los antiguos juegos del poder de las grandes potencias sobre el viejo continente.


Volver a la Portada de Logo Paperblog