Revista Cultura y Ocio

Muerte entre las rosas, de Michele Jaffe

Publicado el 18 enero 2012 por Mientraslees
Muerte entre las rosas Laberinto | Noviembre de 2011
Tomo Único | 352pp
Jane Freeman despierta la mañana después de una fiesta atrapada en un rosal, incapaz de moverse o recordar un solo detalle de la noche anterior. La gente piensa que ha sido víctima de un atropello en el que el conductor se dio a la fuga, pero Jane sabe la verdad: uno de los asistentes a la fiesta ha intentado asesinarla. Los indicios se acumulan: una bebida, un portazo, un beso, un coche, un anillo. Con la memoria dañada, Jane es incapaz de discernir lo que realmente ocurrió de lo que todo el mundo parece querer hacerle creer. Tendrá que averiguar quién está de su lado y quién no antes de que el asesino ataque de nuevo.
Pasó de ser “te leeré cuando pueda” a “necesito acabarte esta misma noche” tan rápido como un pestañeo. Sinceramente, he leído críticas muy “normalillas” de esta novela y yo seré la naranja podrida en la cesta: me ha fascinado tratar de descubrir el misterio que se teje en la mente de la protagonista en este thriller juvenil con muchas espinas. Si no queréis quedaros a la expectativa y ni entender de qué estoy hablando, os recomiendo seguir leyendo…
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Me alegro que salga algo “diferente” en la literatura juvenil de vez en cuando. Algo que no sea fantástico, con vampiros/hombreslobo/súcubos/ocualquierotrabestiasacadadetuspesadillas. Me gusta afirmarme en la literatura LIJ y decir: tú puedes darme todo lo que busco. Sé que puedes y lo harás. Y en este libro, lo ha hecho, sí señor. Muerte entre las rosas” no es una novela juvenil común y silvestre, empezando por su premisa policíaca: una chica aparece medio muerta en un rosal y no recuerda absolutamente nada sobre lo ocurrido. Saliendo del tópico, nos encontramos enredados en una trama llena de misterios y datos que desconocemos. Un puzle al que le faltan un montón de piezas y nosotros no somos más que meros espectadores de la situación: Jane, la protagonista, se encarga de recordar en momentos clave lo que sucedió aquella terrible noche en la que alguien trató de matarla. Ella está convencida de que alguien la quiere ver muerta y, alucinación o realidad, ve indicios a su alrededor de que su asesino no está satisfecho con lo que le ha hecho. Cuando comenzamos la novela, no sabemos qué esperarnos y nos sorprendemos al encontrar a Jane paralizada en una cama de hospital, con mil dudas bullendo en su dolorida mente. Las únicas escapadas que viviremos serán a través de los constantes recuerdos de la protagonista que, desesperada, analiza su vida lentamente, ofreciendo detalles claves al lector para que junte las piezas y trate de desvelar el misterio. Sólo trate, porque Michele Jaffe ha montado una historia en unos cimientos duros y no es fácil desenvolver el regalo antes de tiempo; os lo digo yo, que traté de adivinar quién era el asesino y sentí que la autora jugaba conmigo cada vez más, con cada pista nueva, con cada frase que parecía contener un significado más profundo, con cada recuerdo fragmentado… Me divertí como un niño tratando de atrapar al culpable, quien se deslizaba de y se escapaba de mis garras, burlándose de ello. Me sentí un policía, juntando las posibles razones del ataque a Jane, recolectando testimonios incongruentes o miradas suspicaces. ¿Por qué una chica tan popular, con tan buenos amigos, podría tener enemigos? ¿Es que sus amigos no son lo que parece? ¿Y su círculo familiar, es de fiar? ¿Y qué me decís de los enemigos del pasado? ¿Quién trató de matar a Jane? Muchas preguntas, y sólo hay una respuesta, atrapada en el final del libro, la que os obligará a seguir leyendo sin parar las páginas hasta llegar a ella. Me leí este libro en una noche, no podía parar; a pesar de ser las siete de la mañana, yo no quería dormirme hasta no haber averiguado qué ocurrió realmente. Fue intenso, increíble y creo que inolvidable. Hacía tiempo que un libro no me enganchaba de esa manera (el último fue Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea), dejando de lado su calidad argumental o la percepción final que haya conseguido de mi parte. Sinceramente, en nivel de “adicción”, “Muerte entre las rosas” se lleva la palma. Luego tenemos una prosa sencilla pero a la vez correcta, muy suave y tranquila, donde la autora se recrea en los variopintos personajes que conocemos: Jane, la protagonista, me dejó satisfecho. No me pareció la niña ñoña que pensé y madura mucho a lo largo de la novela. Sus amigas pijas de la muerte, Langley y Kate, son muy parecidas en la superficie (las dos son hijas de papá, ricas y con mucha suerte), pero en el fondo, son totalmente diferentes. Kate es el toque LGTB (en este caso, lésbico) de la novela y me sorprendió muy gratamente. Creo que es mi personaje favorito porque tiene una pizca de locura, otra de seriedad y profundidad mucho más allá de lo que pensamos en un primer momento. En materia de chicos tenemos variedad: Scott, el “raro” fanático a la fotografía; Pete, el “chispeante” ayudante de enfermería; o David, también apodado “patada en el culo David”. Todos diferentes, todos importantes, todos sospechosos. Los diálogos de la novela son bastante simpáticos y tienen mucha chispa, siguiendo líneas trazadas con premeditación por la autora, quien bebe los vientos de grandes obras de la literatura negra (Dennis Lehane, Agatha Christie…). Mención aparte se merece la hermana pequeña de Jane, por su madurez y su toque LGTB (tiene una barbie que es un  chico transexual, entiéndase como un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer); un guiño la mar de respetable. Me quito el sombrero, Michele.
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Sin embargo, será mejor que me lo vuelva a poner, porque no todo es perfecto en esta novela. Me ha arrancado horas de sueño y me ha dejado tremendamente satisfecho, pero no voy a negar que el final es precipitado y no se mantiene demasiado bien que digamos. La autora creó una maraña tan grande y tan interesante, que pareció no saber cerrarla correctamente. Los motivos del intento de asesinato no me terminan de convencer, porque son demasiado típicos de las películas de serie B, como las de sobremesa en Antena 3. La escena en la que se descubre el pastel podría haber sido repasada con tranquilidad y esos problemas tal vez se hubieran solventado. Otra objeción es que, si miramos la trama con sincera parsimonia, en busca de agujeros o incoherencias (siempre desde el lado más crítico posible), las encontraremos y bien grandes. Michele ha creado una trama magnífica para un libro juvenil, pero no aguantaría un soplo de los amantes del género policíaco.
Shavaughn MurphyEn la foto: Shavaughn Murphy, fotógrafa
Al fin me he encontrado una novela juvenil que me ha aportado grandes dosis de entretenimiento, sospechas y juegos al quién es quién. Me he sentido Sherlock Holmes en una actualidad llena de ricos desequilibrados. Un retrato de la sociedad al más puro estilo “Crueles Intenciones” o, si ir más lejos, "Pequeñas mentirosas". Definitivamente, no será un libro redondo pero para mí ha sido una lectura redonda que me ha mantenido toda una noche en vela. Si queréis desvelar el misterio, sólo os puedo instar a descubrirlo por vosotros mismos. No olvidéis registrar bien entre las rosas.
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Michele JaffeMichele Jaffe nació el 20 de marzo de 1970 en Los Angeles California, EE.UU.. Obtubo un Doctorado en Literatura comparativa por la prestigiosa universidad de Harvard. Tras finalizar sus estudios, escribió un libro sobre el Renacimiento, y más tarde una novela romántica ambientada en la misma época. Tras cuatro novelas históricas, escribió dos novelas de suspense romántico y finalmente dos novelas de literatura juvenil. Jaffe está casada y reside en Las Vegas, Nevada. [Fuente: Autoras en la sombra]
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