Revista Infancia

Muñecos de apego para el bebé

Por Pequelia @pequelia

Muñecos de apego para el bebé

Desde el momento del nacimiento el bebé se expone a situaciones de gran estrés de forma casi permanente, el sólo hecho de por ejemplo dormir solos les supone tener que ser valientes, ya no están dentro del vientre materno, con el cuidado y la seguridad que eso les suponía.

Lo cierto es que los padres deben encontrar la mejor forma de darles seguridad a sus pequeños, brindándoles por ejemplos herramientas y elementos en los que puedan apoyarse y sentirse mejor, como los denominados muñecos de apego para el bebé, elementos que se utilizan para estimular la conciencia del pequeños, fomentando su bienestar haciéndolos sentir seguros desde que son recién nacidos, hasta que son más gramdes y deben dormir en su propio cuarto.

 Los muñecos o elementos de apego son accesorios que tienen una metodología de uso, lo primero es elegirlo, debe ser suave, cálido y de un tamaño óptimo para el pequeño, luego de ésto el padre o la madre debe dormir con el muñeco de apego para el bebé para transferirle su aroma por lo que lo ideal es que sean de tela, y luego se va incorporando a la rutina del niño cuando come o cuando duerme, para que vayan dándoles seguridad en un ambiente seguro, siendo una alternativa agradable y relajante en cualquier situación.

El muñeco de apego para el bebé será el compañero del niño desde edades tempranas, por eso hay que elegirlo pensando en la durabilidad, debe ser suave además, de este forma el pequeño disfrutará de estar en contacto con él, lo acompañará en sus juegos, en sus salidas y sobre todo en las horas de sueño, pudiéndo rescatar de él un objeto de seguridad y confianza.

Cuando se piensa en éste tipo de elementos “bastón” el criterio es realmente simple, se puede utilizar un peluche o una toalla, el paño encanta a los pequeños, ya que no lleva volúmen y les brinda calor, es además sencillo de sujetar, de transportar ya que puede doblarse y llevarse en cualquier sitio, y sobre todo, fácil de limpiar, aunque hay que tener en cuenta que cada vez que se lave hay que volver a dejarle el olor paterno repitiendo el proceso de dormir con el elemento.

Foto | Anna Gutermuth de Flickr

 


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