

Ahora sí que aplica el dicho "No estaba muerta, andaba de parranda".
Mi ausencia en el blog durante la semana obedece a una falta de conexión a Internet fuera de mi control. Estaba en Los Ángeles (la ciudad californiana del casi eterno sol) y aunque no lo crean, no me pude conectar como suelo hacerlo.
De vuelta a casa, les comparto estas imágenes que quedaron pendientes los días pasados. Corresponden al Museo de la Muerte en Aguascalientes, pero en esta ocasión, son del edificio que lo alberga: un inmueble clásico con patio central y arcos de cantera rosada en su entorno.
Al estar ahí, se antoja imposible que un lugar tan colorido y lleno de vida lleve por nombre lo opuesto, muerte. Pero como ya sabemos, es esa muerte vista desde la perspectiva mexicana, justamente llena de color e ironía.
Así que con más vida, empezamos la semana.
¿Honraron a sus muertos? ¿De qué forma? ¿Visitaron un panteón?
