La versión de I Won’t Back Down de Tom Petty que interpreta Johnny Cash cierra esta película de Todd Haynes, probablemente la que en su filmografía más se ajusta a los cánones del drama más comercial y, por tanto, a los clichés y tópicos más corrientes en el cine de juicios. La historia, sencilla: un abogado (Mark Ruffalo) que busca ascender en la profesión y convertirse en socio del importante despacho para el que trabaja, descubre la conexión oculta entre el creciente número de muertes y enfermedades acaecidas en cierto condado con las dudosas actividades, desde el punto de vista medioambiental, de una de las corporaciones empresariales más grandes del mundo, de modo que en su búsqueda de la verdad pone en riesgo su futuro, su trabajo y su estabilidad familiar. Aunque se sigue con interés, también gracias al reparto, en el que destaca Tim Robbins, no puede uno sacudirse la sensación de «ya visto» y de previsibilidad que domina todo el metraje, aunque Johnny Cash consigue que el espectador con orejas se quede con un buen sabor de boca.
