Revista Cocina

Natamicina: conservante desconocido

Por David355

Va siendo hora querid@s compañer@s de que nos vayamos acostumbrando a conocer los principales aditivos que encontramos en el mercado y que ensucian e invaden nuestros alimentos innecesariamente. Poco a poco iré incluyendo más conservantes como el que vengo a traeros hoy, denominado natamicina, o como mejor quedaría, "matamicina".

Aunque la OMS no lo considera un antibiótico, supongo que para despejar dudas, la natamicina es un conservante utilizado como tal, especialmente por su función antifungicida, ya que evita el crecimiento de hongos y levaduras en el producto. Es designada con el código E-235 y suele incluirse en productos lácteos y cárnicos, sobre todo embutidos y quesos.

¿La natamicina es buena?

En la página de aditivos alimentarios, está catalogada como inofensiva, a pesar de ser un conservante, pero una simple etiqueta no basta para desconfiar del mismo. También se le llama piramicina.

La natamicina es producida por una bacteria llamada Streptomyces natalensis, y como he dicho al principio, se utiliza como antibiótico natural contra los hongos, tanto los buenos como los malos. En primera instancia no debería de preocuparnos, pues los efectos adversos de este conservante solo se encuentran a grandes dosis, pero su acción conjunta con la de otros conservantes como nitritos o sulfitos puede ser más dañina que cuando va sola, como suele ocurrir, ya que los productos que incluyen natamicina en su composición van acompañados también de ellos.

Se encuentra en quesos curados y semicurados, en la superficie comestible sobre todo y es muy común también encontrarla en embutidos, sobre todo los que vienen envasados, esto quiere decir que va acompañada de otros conservantes, sin mencionar estabilizantes, azúcar y colorantes.

Si queremos mantener una microbiota intestinal adecuada, lo más aconsejable será abstenernos de consumirla. Su metabolización es por vía hepática como la mayoría de los conservantes, pero inevitablemente tiene que pasar por el intestino, un jardin lleno de microorganismos que conviven en simbiosis con nosotros. Por tanto, mi consejo para la natamicina es evitarla.

¡A seguid san@s no lo olvidéis!


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