Revista Deportes

Negar el Toreo

Por Antoniodiaz

Negar el Toreo


Tauromaquia o Arte de torear. Tratado escrito en 1796. Cumple 215 años. Dos siglos largos. La autoría es de José Delgado Guerra, alías Pepe Hillo, aunque se sospecha que la redactó su amigo José de la Tixera.
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PARTE PRIMERA
en que se trata del toreo a pie
CAPÍTULO PRIMERO
Toda suerte en el toreo tiene susreglas fijas que jamás faltan
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...pág.8
TORO QUE SE CIÑE
Quando el toro se ciñe se llamará de frente de este modo. Tomará el Diestro la rectitud de su terreno y ya lexos y/o cerca, conforme las piernas que le advierta á el Toro; y luego que le parta la empezará a cargar y tender la Suerte: con cuyo quiebro el Toro se va desviando del terreno del Diestro, y quando llega a jurisdicción ocupa el de afuera, y puede dársele un remate seguro. Pero tendrá cuidado el Diestro, en no sacar ni tirar de la capa hasta que el Toro esté bien humillado en el centro de la Suerte, de forma que el tirar los brazos sea en el instante mismo en que el Toro acaba de humillar para tirar la cabezada: que es lo que vulgarmente llaman hartar los toros de capa.
TORO QUE GANA TERRENO
Estos Toros, que ganan en la Suerte el terreno que ocupa el Diestro en mucha ó poca cantidad, son difíciles de llamar, pero no obstante tienen su Suerte segura. Se reduce á que el Diestro luego que se sitúe con la capa (guardando la distinción de si tiene ó no tiene piernas, para acercarse ó alexarse como queda dicho) y vea que el Toro parte, haga el quiebro, que para el que se ciñe queda prevenido, pero aí vé que no cede, y se le cuela, mejorará prontamente de terreno, dándole lugar a ello; y si no, le dará á el Toro las tablas echándose él á la Plaza que es lo que se llama cambiar los terrenos.
...pág.9
TORO DE SENTIDO
De estos hay dos clases: una, de aquellos que atienden a todo objeto, sin contraerse especialmente al que los cita y llama, pero que en las Suertes son claros. Y otra, de los que no obedecen al engaño; y aunque acaso lo tomen rematan siempre en el bulto, tengan ó no piernas: o ya se les esté sobre corto ó sobre largo. Para llamar a los primeros se procurará que no vean más objeto que el Diestro; y de esta forma se evita el peligro de que partan con desproporción. Y los segundos deberán llamarse baxo las reglas que el Toro gana terreno, pero haciéndoles siempre el cambio, porque nunca dan lugar á la mejora del sitio.
Estos toros son los más difíciles de llamar, y los que han dado más cogidas, porque sus remates tiran desde luego al bulto, y lo cogen en embroque sobre corto: y quando esto suceda procure el Diestro cubrir la cabeza y los ojos del Toro con el engaño, y salirse con pies por donde pueda, que es la única defensa que hay ante semejante peligro.
TORO REVOLTOSO
Es aquel, que aunque franco, y que se va con el engaño por el terreno de afuera precipitadamente, al darles el remate vuelven sobre él, sosteniéndose con firmeza sobre las piernas. Para llamarlos se observarán las reglas, que para los Toros boyantes quedan prescriptas, y además ha de levantar mucho más el engaño, para que tales Toros rematen fuera, y den de esta forma más lugar para recibirlos después. Esta clase de Toros es la más freqüente, son los que más divierten, y llenan el gusto de los espectadores y la satisfacción de los que los sortean con conocimiento: pero para los que no lo tienen son los más expuestos: y particularmente al principio, que con más facilidad se vuelven sobre las piernas.
... pág.10
TORO ABANTO O TEMEROSO
Se llama aquel que, ya parta de lexos ó de cerca, antes de entrar en la jurisdicción del engaño se bacía y escupe fuera. También suele pasarse al terreno contrario, y aún entrarse por el que ocupa el Diestro. Y así para evitar estas contigencias, que nacen del miedo que lleva la res, se le deberá siempre llamar, y sortear por las Reglas, y suertes, que al Toro que gana terreno; y de esta forma, si entra ganando el suyo al Diestro, fácilmente se mejora, y si se cuela adentro le dá las tablas y se echa él á la Plaza.
Estos Toros temerosos suelen también partir con prontitud; pero asi que llegaran á jurisdicción se quedan cirniéndose en el engaño, y si el Diestro tira de él, o se mueve del terreno, con facilidad le dan una cogida: y para evitarla procurará aquel, no mover los pies, y los citará acia el terreno de afuera; y si así le parten los llevará en el engaño con bastante quiebro de cuerpo, hasta darles el remate fuera. También se torean de otro modo, y es que el Diestro recoja, y reuna al cuerpo todo el engaño, y se vaya derecho al Toro, parando los pies hasta que en la partida que le haga llegue á jurisdicción, y entonces tirará de pronto la capa, obligando al Toro a que la tome, lo que executara siempre por no quedarle otro arvitrio; y con esto se consiguen dos cosas: una, que el Toro no varíe en los terrenos, y otra, que se desengañe, y después siga partiendo con proporción.
...pág 11
TORO BRAVUCÓN
Se llama así aquel que salió manso, y después embiste alguna cosa, ó el que desde luego parte poco. Estos Toros se burlan con facilidad; pero para sortearlos será muy bueno prevenirles siempre el terreno de afuera: lo uno, porque estando ya  en el engaño suelen rebrincarse, y si el Diestro ocupa todavía su terreno podrá darle una cogida; y lo otro, porque muchas veces se quedan en el centro sin hacer suerte: bien que en este último caso será más oportuno, que el Diestro forme nueva suerte adelantando el terreno. 
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Negar el Toreo

Foto: Gorka Lejarcegi


La discusión provocada, por ejemplo, con la "famosa" corrida de Moreno Silva en Las Ventas del año pasado, no tiene que ver con talibanes, aficionados "rancios", claveleros o público al que el término torerista le queda pequeño. Tampoco con los tiempos. Ni con los siglos, ni con las edades, por mucho que sean de Oro, de Plata o corresponda a la época del desierto que cruzamos ahora. Todo es mucho más sencillo de lo que los profesionales y medios de comunicación nos quieren hacer ver. La pena es que hay gente que se lo cree. Y que se somete a la mentira hasta que la convierte en credo y fé de su afición.

No hay verdades absolutas en la Tauromaquia, pero si existen algunas que se aproximan bastante. Una es que mientras sigan dándose corridas y nuestros amigos sigan saliendo por chiqueros, cada toro que salga, sea del encaste que sea, tendrá su correspondiente lidia, no ha nacido el toro que sea "ilidiable o intoreable", como dirían ahora los que acuden al tendido a la llamada de la "toreabilidad". Se puede estar bien con el manso, también triunfar con él; hay toros alimañeros que tienen cortijos, que no sólo entienden de viviendas colgantes las babosas del famoso encaste; los hay que no tienen ni un pase, que llevan propaganda funeraria en las perchas, y también se puede estar dignos con ellos, salir del trance con torería; ¡caray! pues anda que no se ven faenas a moritos en las que el castigo por bajo y el macheteo es más bello que la más belmontina de las medias; o mira esos Miuras, que te ponen los pelos de gallina vieja pucherona sin embestir una vez por derecho, ni con clase, y sin hacer gala de nobleza alguna. 


Negar encastes y determinados comportamientos del Toro es negar, a la cara, al mismo Toreo. 
* Puedes descargar en formato Pdf la Tauromaquia o el Arte de Torear pinchando AQUÍ

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