Hoy se agotó un poquito más la fe que tengo que la humanidad. Creo que nos estamos hundiendo de verdad. El centro comercial donde estaba hoy tenia problemas con el agua, por lo tanto no todos los baños estaban funcionando y los baños que si estaban funcionando estaban súper llenos.
Estoy haciendo la cola para entrar a los baños cuando a dos personas delante de mi esta una mujer con una niña de unos 3 años mas o menos. La niña le está diciendo a su mamá que tiene muchas ganas de hacer pipí, la mamá le dice que debe esperar. Seguimos avanzando y la niña sigue diciéndole a la mamá que tenía muchas ganas, que se estaba haciendo pipí.
Quedaban tres personas por entrar cuando la niña no aguanto mas y se hizo pipí. Ahí. Delante de nosotras. Lo que realmente me molesto es que ninguna pudiese cederle el paso a la mujer con la niña, es decir ¿no te parece que tu, una mujer hecha y derecha, puedes aguantar más las ganas de hacer pipí que una niña pequeña?
Me moleste tanto que les dije a las de adelante que al menos le diesen “la cola” (es decir que dejarán pasar a la señora) para que secará a la niña, ya que se había orinado.
De regreso a mi casa en el autobús. Voy parada (como siempre) y se monta una señora con un bebé pequeñito, como de 4 meses. Y de repente veo que la camioneta arranca y NADIE. MALDITA SEA NADIE le da el puesto a la señora. Una persona se levando para pedir la parada y la señora se sentó, pero nadie le dio el puesto. Porque a nadie le importa los demás.
La lección del día fue: nos estamos volviendo egoístas.
