Revista En Femenino

Obteniendo una sala de lactancia en el trabajo

Por Tenemostetas
Reproduzco aquí este testimonio, porque creo que vale la pena que conozcamos en primera persona los esfuerzos que muchas madres nos vemos obligadas a realizar para mantener la lactancia materna.
Muchísimas gracias, Patricia, por  tu valor, por tu constancia, por abrir camino para otras madres, y por compartir este magnífico testimonio. Y gracias también a Saray Hill, de Mother's Utopia, por todo el apoyo que das a las madres y a los bebés. (Saray Hill, asesora de lactancia, IBCLC, en Los Angeles, ha creado el primer grupo de apoyo on-line “El Club de Lactancia en Twitter”, el cual se reúne en Twitter cada Miércoles a las 8pm PST hora del Pacífico/11 pm EST hora del Este, bajo el hashtag #lactancia.)

Obteniendo Una Sala de Lactancia En El Trabajo


Por Patricia Garcés, desde MéxicoVía| Mother's UtopiaObteniendo una sala de lactancia en el trabajo
Regresé a trabajar cuando mi bebé tenía 2 meses de edad; debería de haber regresado antes, ya que en México las madres trabajadoras solo tenemos derecho a ausentarnos de nuestros trabajos por 42 días después de dar a luz. Por medio de un acuerdo con mi jefe trabajé desde casa casi hasta antes de parir y fue de esta manera que pude tomarme un poco más de tiempo para estar con mi hijo.
En México, por ley, las empresas deben de dar a la mamá en período de lactancia una hora libre al día de su tiempo regular de trabajo. La mayoría de las mamás se toman esa hora para llegar más tarde o para salir más temprano de sus trabajos en lugar de usarla para la extracción de la leche materna. La ley no define por cuánto tiempo debe la empresa otorgar esa “hora libre” a la mamá, es a la discreción de la empresa (máximo 6 meses después de parir en el mejor de los casos). Lo cual es un problema si consideramos la recomendación de la OMS: 6 meses de leche materna exclusiva y después prolongar la lactancia mínimo hasta los 2 años del pequeño ó hasta que la mamá y el peque lo decidan.
Lee acerca del inicio de mi lactancia y las dificultades que pasé aquí.
Justo cuando pensé que había entendido la lactancia ahora un nuevo reto; muy triste por tener que dejar al bebé tuve que regresar a la oficina. Me había preparado con: Un mini banco de leche materna para que el bebé pudiera comer mientras yo estaba ausente. Compré un buen extractor de leche materna (finalmente después de haber comprado el primero que no me sirvió para nada y que me hacía pensar que yo “no tenía suficiente leche”). 
Regresé triste pero confiada en que me iban a facilitar los tiempos y un lugar para la extracción de la leche materna…no podía haber estado más equivocada. De entrada el apoyo fue nulo y sentí mucho rechazo por parte de las personas con las que hablé al respecto. Al llegar el primer día fui directamente a hablar con el gerente general al respecto ya que sabía que no podría soportar muchas horas sin extraerme la leche (al alimentar a libre demanda, comienzas a sentirte incómoda si pasan varias horas sin poder vaciar los senos).
Se mostró frío al respecto pero en teoría me dijo que no habría problema y me mandó con el gerente de recursos humanos para finiquitar los detalles. El gerente de recursos humanos se mostró sorprendido de que yo quisiera hacer esto. Me dijo que tomar tiempo para la extracción de la leche materna sería como “abusar de los tiempos de la empresa” y que el resto de los empleados iban a pensar que yo tenía un “trato especial” y que esto no era posible. Regresé a mi oficina y me puse a llorar. Llamé a mi marido y juntos pensamos que tal vez podía insistir de nuevo y decirle que iba a usar mi “tiempo de lactancia” precisamente para eso, para la extracción de leche materna. El gerente aceptó a regañadientes. Yo me sentía tan humillada y también preocupada…¿cuánto tiempo permitiría la empresa que yo me extrajera leche materna? Ciertamente 6 meses para mí NO serían suficientes ya que yo quería amamantar a mi bebé por mucho más tiempo. Decidí tomar las cosas un día a la vez.
Ese día me dijeron que me iban a asignar un lugar en donde extraerme la leche. El tiempo pasaba y no me resolvían nada así que la primera extracción del día la tuve que hacer en uno de los baños de la empresa. Finalmente (después de lo que me pareció una eternidad) me dijeron que habían “acondicionado” un lugar para mí dentro de la enfermería. Era una mini habitación en donde tenían una regadera y muchísimas cajas y polvo, era digamos la “bodega” de la enfermería…ESE era el lugar que habían “acondicionado” para mí. Al menos tenía una puerta que podía cerrar con llave.
En medio del polvo y de las cajas acomodé mi extractor como pude y ahí de pie realicé la segunda extracción llorando y sintiéndome humillada de nuevo. ESA sería mi sala de lactancia por algún tiempo; claro, siempre y cuando no me negaran la entrada como algunas veces lo hicieron porque estaban “ocupados”. Me pedían que regresara una hora o un par de horas después; para quién sabe lo que es un pecho congestionado entenderá que es MUY difícil esperar, así que muchas veces terminaba usando el baño de nuevo para mí extracción.
Así pasaron 2 meses y de pronto me llegó una notificación de la empresa…mi “tiempo de lactancia” había terminado…
...Entré en franco pánico. Yo NO estaba lista para destetar a mi bebé (ni él tampoco), ¡apenas tenía 4 meses! Había estado desesperadamente extrayéndome leche también en casa y los fines de semana para tener un buen banco de leche en caso de cualquier imprevisto, pero temía que si dejaba de extraerme leche en el trabajo mi producción de leche se vería afectada y esto terminaría arruinando nuestra lactancia, pensé que si al menos conseguía hacerme UNA extracción al día en el trabajo esto me ayudaría tanto a asegurar leche para mi bebé como a mantener mi producción.
Decidí hablar con mi jefe directo (la única persona en la empresa que siempre me apoyó con la extracción de leche materna, ya que sus 2 hijos también habían sido amamantados por su esposa). Le dije que mi “tiempo de lactancia” había terminado según la empresa pero que yo no estaba dispuesta a destetar a mi hijo y que necesitaba me autorizara a tomar 15 minutos de mi día de trabajo para realizar UNA extracción al día. Me dijo que no había problema.
Por mi cuenta decidí no tomar ningún break en mi horario de trabajo (trabajo de 7:30am a 5:00pm en horario corrido) a los que tenía derecho (15 minutos para el desayuno y 30 minutos para la comida, 45 minutos al día en total). Esas comidas las haría ahí mismo en el escritorio mientras trabajaba dándole así a la empresa una ventaja de 30 minutos (restándole los 15 minutos de mi extracción) y de esta manera “me protegería” en caso de que alguien señalara que estaba yo “abusando de los tiempos de la empresa”.
Decidí también no ir más a enfermería y en su lugar usar el baño para la extracción. Lo decidí por 2 razones: una porque estaba cansada de que me negaran la entrada e incluso me hicieran “mala cara” en algunas ocasiones, otra porque temía que le dijeran a la persona de recursos humanos que aún seguía yo extrayéndome leche materna a pesar de que implícitamente me habían dicho ellos que eso ya no era posible.
Así pasaron 6 meses, honestamente me frustraba cada vez más usar el baño. No es un lugar nada agradable para la extracción. Durante ese tiempo vi a una compañera de trabajo abandonar la lactancia precisamente por la falta de un lugar para realizar la extracción de leche materna. Yo le platiqué de mi caso y de que estaba usando el baño pero no todos estamos dispuestos a “romper las reglas”.
Mi jefe (que se encuentra en USA) me pidió realizar un viaje de trabajo de una semana a USA y acepté siempre y cuando me facilitaran un lugar digno para la extracción de leche materna durante mi estancia por allá. Al viaje me llevé a mi madre y a mi bebé corriendo con esos gastos. Ellos me esperaban en el hotel durante el día para continuar con nuestra lactancia durante la tarde y la noche. Estando en USA me permitieron usar una sala dentro del departamento médico. Era un lugar sumamente limpio, amplio y muy adecuado. La enfermera fue muy amable y eso me hizo pensar en la GRAN diferencia de trato entre un lugar y otro.
Después de casi 10 meses de lactancia exclusiva me sentía ya muy “empoderada”, había estado también leyendo mucho al respecto e investigando con un abogado sobre la ley mexicana y la lactancia. Aún sentía que no era justo que no existiera un lugar adecuado para la extracción de leche en mi empresa y sobre todo resonaban las palabras de una amiga pro-lactancia en mi cabeza: “si hasta los fumadores tienen un lugar digno para fumar en casi todos lados, ¿porqué no vamos a tener las mujeres un lugar digno para la extracción de leche materna?”. Cada vez que veía a los fumadores en mi trabajo tomarse tranquilamente todo el tiempo del mundo para disfrutar su cigarrillo (sin que nadie les cuestionara si estaban abusando de “los tiempos de la empresa” o no) y hacerlo en un lugar adecuado se me ponían los pelos de punta y me sentía culpable de no hacer nada al respecto.
Decidí hablar con mi jefe durante el viaje de trabajo y pedirle un lugar adecuado dentro de la empresa en México para la extracción de leche materna, le expliqué que estaba harta, por no decir asqueada de usar el baño. Pensé que sería mejor tratar este asunto a través de él que hacerlo directamente en México dado el poco apoyo que había recibido yo anteriormente.
Y bueno, me encantaría decirles que esto se resolvió inmediatamente pero no, pasaron otros 2 meses y tuve que seguir insistiendo mucho con mi jefe y él a su vez con el personal de México. Finalmente un día llegue a mi límite. Decidí que no usaría el baño nunca más. Usaría mi oficina cerrando la puerta y cubriendo las ventas por 15 minutos al día (cubrir las ventas y cerrar las puertas está prohibido aquí en la empresa). Se lo informe a mi jefe y procedí. Estaba cansada de “rogar”. Sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que viniera la persona de recursos humanos a llamarme la atención y sabía también que me estaba jugando el todo por el todo.
El primer día que cubrí las ventanas y cerré la puerta varios compañeros se acercaron a preguntarme porque lo hacía, les explique que estaba extrayéndome leche materna en la oficina ya que la empresa no contaba con un lugar apropiado y ya tenía yo meses esperando una respuesta. Esa semana mi jefe estaba de visita en la empresa así que de cierta manera también me sentía un poco “protegida” por él y porque ya lo habíamos hablado.
Al segundo día que usé la oficina justo cuando estaba descubriendo las ventanas iba pasando la persona de recursos humanos y de inmediato se detuvo en mi oficina para preguntarme por que tenía cubiertas las ventanas y diciéndome que eso estaba en contra de las políticas de la empresa. Le respondí que las estaba cubriendo para usar la oficina para extraerme leche materna porque tenía meses esperando a que me asignaran un lugar para la extracción. El me contestó que estaba prohibido pues se podía prestar a malas interpretaciones a lo que yo le respondí que no había problema, que yo podía dejar de usar la oficina en cuanto me asignarán un espacio para la extracción, me preguntó que donde estaba haciendo la extracción antes de empezar a usar la oficina a lo que le contesté que en el baño y le dije que ese lugar ya no era opción.
Me pidió tiempo para preparar un lugar a lo que le dije que no había problema solamente que yo iba a necesitar de nuevo un espacio a las 5pm de ese día (al momento de la plática era el medio día y ese día yo debía de realizar 2 extracciones pues tenía una cena de negocios y no iba a llegar a casa) le pedí que él me dijera a donde ir. ¿Qué necesitas exactamente? me preguntó. “Un lugar cerrado y limpio, una mesa, una silla y una conexión eléctrica” le contesté. Me dijo que me asignaría un lugar más tarde y también me dijo que le hubiera gustado que desde un principio me hubiera acercado con él ya que él no sabía que “esto” (la lactancia) era tan importante para mí.
Finalmente ese día me asignaron por fin una “salita de lactancia”, que no era más el mismo lugar que me dieron en un principio, “la bodega” de la enfermería pero ahora si limpia, con una silla y una mesa y con la promesa de en un futuro tener una mejor área de manera permanente. He estado usando esa salita de lactancia desde ese día y he estado invitando a otras mamás que están en período de lactancia a que hagan lo mismo…que para eso es, para darles una oportunidad en esto de la lactancia a las madres trabajadoras, para promover el derecho de los bebés de recibir el mejor alimento de todos. ¡Si no luchamos nosotras por los derechos de nuestros hijos, nadie lo hará!
Patty (Mamá de Adrián, bebé de 13 meses de 100% leche materna) Un agradecimiento especial para mi mamá que es la que cuida de mi hijo mientras yo trabajo y para mi esposo que ha sido mi gran apoyo en este camino de la lactancia. De verdad que sin ellos no hubiera podido lograr todo lo que he hecho hasta ahora.

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