Revista Internet

Ocho claves de la sociedad de la siformación y del conocimiento

Publicado el 10 septiembre 2011 por Garatxa @garatxa

Aquellos que nos movemos en el terreno de la Sociedad de la Información estamos continuamente pisando terreno resbaladizo dado lo cambiante y etéreo del concepto, ya que es un cajón de sastre en el que todo puede valer si se le echa un poco de imaginación. No obstante esto que, a priori, puede parecer positivo para los profesionales del sector, realmente es negativo puesto que nos induce a cometer errores de planteamiento en las líneas de trabajo y/o de investigación, y también provoca estrategias de futuro fallidas por culpa de la confusión derivada de la indefinición.
Para trabajar en este sector es necesario tener la capacidad de intuir las tendencias de futuro y eso solo es posible si se está bien informado y con la mente abierta para observar y aprender, y esto es algo que, queramos o no reconocerlo, escasea tremendamente ya que quienes toman las decisiones están más preocupados por el corto plazo, la producción inmediata y la contratación a toda costa.
Para redactar esta entrada, en vez de fijarme en lo que dice Gartner, traducirlo y escribirlo/copiarlo a mi manera, y quedar como un señor gurú como se hace a menudo en nuestra querida Red, a mi me ha dado la venada de ir leyendo y recopilando datos e información que me han hecho sacar mis propias conclusiones que, como son mías, pues son subjetivas, personales e intransferibles, lo cual no quita para que en algunas acierte aunque sea de chiripa.
He partido de la base de que, en mi opinión, ya estamos claramente inmersos en la Sociedad del Conocimiento una vez hecha la transición desde la Sociedad de la Información, ya que la tecnología está muy madura y no es el centro del debate ni del problema ahora mismo. Y tras esta reflexión me aparecen muy definidas una serie de aspectos, concretamente ocho, en los que debemos centrar nuestros esfuerzos tanto desde las empresas, como desde las organizaciones, las administraciones, los centros tecnológicos y, por supuesto, las propias personas:
- Nuevos modelos de Educación: ir a una universidad y que para darte clases se siga utilizando la pizarra verde con tiza, que te digan cómo subrayar un texto con una regla y un lápiz, o que mencionar una fuente documental que no esté soportada en papel sea un problema de estado, es incomprensible y anacrónico. Que los estudiantes tengan que ir cargados con 18 kg de libros en una bolsa de deporte cuando todo el material se puede meter en un e-book es simplemente inadmisible. Ya va siendo hora de que nos centremos en ahorrar esfuerzo y dinero y aprovechemos la tecnología que, con la que está cayendo, esta sí es una solución de calado y no la de rebajar el límite de velocidad.
- Cloud Computing: esto sí que está de moda, casi todo el mundo habla del tema, pero me sigue llamando la atención que muchos de los que abanderan el paso a la "nube" luego en su propia casa utilicen sus propios departamentos de sistemas, servidores, etc. Seamos honestos con nosotros mismos, el mundo ya está en manos de Google hagamos lo que hagamos, así que dejemos de comernos la cabeza y pensemos en que hay que hacer un esfuerzo considerable por lograr la proliferación y el uso de los estándares tecnológicos, porque sin ellos es imposible lograr la compatibilidad que tanto necesitamos ahora que la movilidad en el trabajo y en el acceso a la información es el pan de nuestro de cada día. Las soluciones multiplataforma tienen más valor que nunca.
- Teletrabajo: ya escribí una entrada sobre este tema por lo que no me voy a extender en ello, pero no quiero dejar de citarlo porque sigo considerando gravísimo que en plena época de recesión no seamos capaces de implantar formatos de trabajo que nos permiten ahorrar mucho dinero. Es obsceno dar la espalda al teletrabajo y seguir cargando con costes de infraestructuras, desplazamientos, dietas, etc, que engordan los capítulos de gastos sin motivo.
- Social Media: en un momento en el que el debate gira alrededor de si estamos creando una burbuja a cuenta de las Redes Sociales yo opino que debemos trabajar seriamente con ellas. Debemos esforzarnos por encontrar el modelo de negocio porque de ello depende el futuro, pero la utilidad de las RRSS, su uso y crecimiento imparable, su cada vez mayor influencia en el mercado, y su capacidad para divulgar información y conectar personas es innegable. No me explico cómo puede haber profesionales de la Sociedad del Conocimiento que aún no hacen uso de Facebook, Twitter o Linkedin, por citar alguna red, sabiendo como saben que alrededor de ellas las personas han sido capaces de organizar movimientos revolucionarios.
- Contenidos digitales: ahora que disponemos de superteléfonos y tablets como por un tubo, ahora que cualquiera tiene un portátil en sus manos para trabajar, ha llegado el momento de generar contenidos de calidad. Tenemos la capacidad de acceder a la información, de estudiar, de leer, de jugar y de comunicarnos desde cualquier lugar, por lo que en la Sociedad del Conocimiento tenemos que centrarnos en que lo que nos llega tenga valor. Y aquí sí que tenemos una carencia gravísima porque la morralla abunda y eso perjudica la reputación de todos. Si tengo que apostar por algo en concreto me quedo con el mundo de la Cultura, las carencias en una materia tan importante como esta en nuestras vidas son gravísimas. A quién empiece desde ya a generar y suministrar contenidos culturales de calidad le espera un gran futuro puesto que ya estamos venciendo la resistencia a los micropagos.
- Conectividad Emocional: este es un concepto nuevo sobre el que algunos estamos reflexionando y que supone la evolución natural de la Internet de las Cosas. La Conectividad Emocional es la capacidad de establecemiento de una conexión entre dispositivos y personas de forma que, a partir de datos previos, se generen servicios “al vuelo” útiles y de gran atractivo. La relación entre Funcionalidad (servicios) y Emoción (sensación) es el reto más grande al que se enfrenta toda la gama de dispositivos conectados. Se crean dispositivos de localización y de almacenamiento de datos cuando lo que las personas buscamos son servicios personalizables, útiles, interactivos y en definitiva emocionantes, y no la mera recepción de datos. Debemos enfocar el potencial innovador de Internet of Things en la búsqueda y creacion de nuevos productos y servicios emocionantes para la vida de las personas. La capacidad de comunicar algo mediante la creación de sensaciones y emociones conducirá al éxito.
- Nuevos marcos normativos: una laguna enorme actual es la que hay derivada de los nuevos entornos de comunicación, de transacciones, de protección de los usuarios, etc. En este terreno hay que recorrer un larguísimo trecho puesto que los marcos regulatorios por los que nos regimos están creados para el mundo físico y no para todo lo derivado del mundo digital y la sociedad del conocimiento. Se necesita como el aire crear las nueva reglas de juego y, en este sentido, se abre una nueva profesión con mucho futuro: la de los llamados ciberabogados, término inadecuado a más no poder al que hay que buscarle un sustituto lo antes posible.
- Cooperación al Desarrollo: nunca hasta ahora habíamos tenido tantas posibilidades de colaboración y ayuda con los países más desfavorecidos y sin embargo no hay iniciativas llamativas en la materia que hagan un buen uso y aprovechamiento de las TIC's. Nos quedamos en cosas como hacer un RT solidario, o crear páginas en Facebook apoyando multitud de causas. Creo que es necesario que desde entidades como UNESCO y similares se planteen líneas de trabajo que construyan proyectos internacionales apoyados en la tecnología ya que tenemos en nuestras manos la posibilidad de mejorar un poco el mundo aunque muchos políticos no lo hagan.
En Tecnalia hay muchos profesionales capacitados para afrontar retos de este calibre y llevar a cabo iniciativas innovadoras y de impacto, y muchos de los que estáis leyendo esto también, así que os propongo a quienes leéis esto que contactéis con nosotros, que tiremos de crowdsourcing y nos unamos para trabajar, porque el futuro lo tenemos que crear nosotros.
8 claves de la Sociedad de la Información y del Conocimiento


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