Cada día.
Cada día.
Pero cada día.
Me proponen intervenir en negocios arruinados. Así-asá en el mejor de los casos.
Pero mira qué mal gestionados
Pero mira cuánto margen
Pero mira lo mal que lo hace la competencia
A esto le metes un proceso de venta en condiciones y lo petas.
Y joder, es inevitable no verlo también. Son negocios que lo tienen todo. Todo.
Menos beneficios, eso sí. Un fenómeno inexplicable.
Y claro, nunca acepto. Ni cobrando, ni con participaciones regaladas. Porque solo se debe aceptar –y toma buena nota aquí– a quien ya tiene inercia.
Llámame superficial pero no estoy en esto por el reto, sino por el resultado. Y eso ya es un gran consejo, pero tengo otro…
Si quieres que te ayuden, ayúdate a ti mismo primero.
Es en lo más jodido cuando no puedes contar con nadie. Con nadie competente, quiero decir.
Del fango tienes que salir solo, y únicamente cuando estés de pie y aseado, alguien te ayudará.
Y a más en forma estés, más te ayudarán, porque a los humanos, a los competentes, les gusta relacionarse con otros humanos competentes, porque ese es el filtro que separa a los que van en serio de los que están jugando.
Demuestra al mundo que puedes salir a flote sin apoyo y el mundo te abrirá las puertas.
Te lo enseño en el newsletter.
Y te apuntas aquí abajo:
La entrada Oportunidad de inversión se publicó primero en Luis Monge Malo.
