Este carpintero oliva manchado apareció hace algunos años durante una recorrida por el Parque Provincial Cruce Caballero. No es de esas especies que se dejan ver con facilidad. Como tantos habitantes del monte, suele delatarse primero por el tamborileo de sus golpes sobre la madera y recién después, con algo de paciencia y un poco de suerte, deja que uno lo descubra entre troncos cubiertos de musgos, lianas y helechos.
Siempre me gustó fotografiar carpinteros porque cada especie parece haber encontrado su propio rincón. Algunos se adaptan perfectamente a pueblos y ciudades, mientras que otros siguen siendo fieles a los ambientes mejor conservados. El oliva manchado pertenece claramente a este último grupo y verlo siempre es una buena señal de que el bosque todavía conserva buena parte de su esencia.
Estas fotos ya tienen unos cuantos años, pero volver a encontrarlas es también una forma de volver, aunque sea por un rato, a esos senderos de Cruce Caballero que tantas satisfacciones nos regalaron. Y de paso para mi aprovechar la oportunidad de esta publicación para actualizar la ficha de la especie en el blog porque es otra especie que al cambiar de género ha cambiado su nombre científico

