La triste calidez de la luz preludia la muerte de la hojas, que no del árbol. Cada hoja se marchita, vuela en el viento, cae y no acaba nunca en nada. Fecundará el suelo del bosque y su recuerdo en la rama brotará el año que viene.
Hay un camino ante mí, difuminado en la niebla, que me lleva no sé a donde. Hay también una corriente de aguas manriqueñas por donde navega la vida. Y así, soñoliento junto al río o aletargado en las brumas, veo que el otoño viene.
Atardecer otoñal
Viñedos en otoño
Río y hoja de chopo
Hojas de arce
Mi otoño
Suelo de bosque otoñal
El camino
Castañar
