Revista Cine

(otros) tres microcuentos, tres

Publicado el 22 septiembre 2015 por Kike Morey @KikinMorey

Soñé que soñaba que estaba soñando. Aquel era un sueño en el que sentía la máxima felicidad de mi vida. Como sabía que no era verdad, me obligué a despertar para evitar el duro choque con la realidad. Pero mi fantasía inmediata fue todo lo contrario. Era inquietante, de una angustia creciente debido a mis infructuosos intentos por salir de ella. Al final me quedé atrapado en un desesperante limbo, entre una utópica maravilla y una corriente existencia.

Publicado en "Asíntotas", blog colectivo basado en una misma línea creativa. (otros) tres microcuentos, tres

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Bola sucia

El bate, "¡Eso, bate!", se le resbalaba de las manos pringosas. "¡La pelota, la pelota!", le grita ahora el infante. Mientras el nene permanece bajo un árbol, a resguardo de la repentina tempestad, su joven hermano se adentra otra vez en el pantano. Sabe que si hubiese sido otra cosa ni siquiera habría intentado la búsqueda. Al rato encuentra la bola entre el pegajoso fango y la lluvia incesante. La limpia como puede y se alegra de ver la indeleble firma. "¡Sammy Sosa, Sammy Sosa!". Nunca más volvieron a jugar con los recuerdos de su beisbolero padre.

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Comunicación directa

"¡Cuánta fuerza y qué poca puntería!" se lamenta el comentarista. "San Lorenzo a un minuto de perder la categoría a pesar de haberlo intentado durante todo el encuentro". Al otro lado de la pantalla, millones de hinchas angustiados temen lo peor. Uno de ellos, Francisco, sale presuroso de su habitación hacía la capilla contigua. Al poco tiempo regresa para ver el final del partido: "¡San Lorenzo gana en el último segundo! ¡Ese gol era imposible! ¡Qué efecto más extraño hizo el balón!". Francisco junta las manos, dirige los ojos hacia el cielo y dice en voz baja: "Te debo una".

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Etiquetas: Asintotas, microcuentos

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