Revista Cultura y Ocio

Paco Yunque

Publicado el 17 septiembre 2026 por Rubencastillo
Paco Yunque

Decía el peruano César Vallejo que hay golpes en la vida tan fuertes… Sí, los hay sin duda. Y los sufren, sobre todo, como lamentaba el mexicano Mariano Azuela, “los de abajo”. En esta historia, quien se ve obligado a agachar la cabeza, morderse los labios y llorar de impotencia es Paco Yunque, un chico pobre cuya madre trabaja como sirvienta para el inglés Dorian Grieve, gerente de los ferrocarriles de la The Peruvian Corporation y alcalde del pueblo. César Vallejo nos invita a que presenciemos el primer día de escuela de este pobre chico, aturullado por el jaleo de sus compañeros, intimidado por la presencia autoritaria del maestro, cohibido por la frialdad del recinto escolar y, sobre todo, paralizado ante los desafueros de Humberto, hijo de Dorian, quien lo considera “su muchacho” y entiende que puede abusar de él, pegarle y robarle los trabajos. ¿Alguien sale en su defensa? Sí, pero resulta inútil, porque el maestro, que siempre se encuentra casualmente de espaldas cuando el chico comete sus tropelías, se niega a castigar a Humberto (“Bueno. Yo creo en lo que usted dice. Yo sé que usted no miente nunca”). Los demás tienen claro que no lo castiga “porque su papá es rico”. Es el triunfo de la arrogancia hipócrita sobre la inocencia inerme.

El retrato que César Abraham Vallejo Mendoza nos facilita sobre la sociedad peruana (sobre cualquier sociedad) es tan duro como riguroso: la soberbia y la conciencia de ser superior se mama en casa. Humberto sabe que su padre tiene mucho dinero y mucho poder. Los demás, por tanto, están obligados a transigir con sus caprichos, a someterse a sus brutalidades, a callarse ante sus vilezas. Y Paco Yunque (simbólico apellido) es aún demasiado niño para rebelarse contra el martillo que lo golpea.


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