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Palacio de los Catalá de Valeriola en Valencia

Publicado el 17 abril 2026 por Rmartin
Palacio de los Catalá de Valeriola en Valencia

Para conocer la Historia del Palacio, debemos comenzar por saber los orígenes de la familia Catalá. Dicha familia es originaria de Cataluña; Joan Guillem Catalá, señor de la villa de Cervera (Lérida), encontró la muerte en 1237 luchando contra los musulmanes en la batalla del Puig, un año antes de la conquista de Valencia. Debido a los méritos adquiridos por Joan, su hijo Arnaldo Guillem Catalá recibiría de Jaime I el Conquistador el señorío de Gilet, además de una casa situada en la parroquia de San Lorenzo de Valencia.    Mientras, la familia Valeriola, que era oriunda de Navarra, vio como algunos de sus miembros se establecieron en el Reino de Valencia con la llegada del rey Jaime I el Conquistador. De esta manera, el linaje valenciano de los Valeriola se inicia con Arnau de Valeriola, primer barón del Valle de Alcalá y señor de Vinalesa, cuyo sepulcro lo encontramos, actualmente, en el Museo de Bellas Artes de Valencia.
Palacio de los Catalá de Valeriola en ValenciaEn el año 1444 la nieta de Arnau, Violante Valeriola, contrae matrimonio con Joan Guillem de Catalá y de Centelles. El padre de Violante incluye una cláusula testamentaria por el cual el esposo de su hija debería adoptar el apellido y las armas de los Valeriola, condición esta para poder recibir la herencia paterna. De esta manera, Joan Guillem Catalá tomará a partir de ese momento el nombre de Joan Guillem Catalá de Valeriola y Centelles.    Llegamos al 24 de agosto de 1484, cuando el hijo de ambos, Bernardo Guillem Catalá de Valeriola y Valeriola vende la propiedad familiar a Pedro Luis de Borja, I duque de Gandía, hijo del papa Alejandro VI, a fin de que éste pueda levantar su nuevo palacio en la plaza de San Lorenzo, y que hoy conocemos como Palacio de Benicarló o de los Borja, que nuestro lector habrá ya identificado con "Palau de les Corts". A causa de dicha venta, Bernardo Guillem se traslada a otro inmueble, también de su propiedad, situado en la calle "dels Catalans" (hoy Samaniego) en la misma demarcación parroquial de San Lorenzo. Será su segundo hijo, Guillem Ramón Catalá de Valeriola y Cifre, quien en 1513 compre a su suegro el inmueble que hoy conocemos como Palacio de los Catalá de Valeriola. Inmueble que, Guillem Ramón completará comprando el 9 de septiembre de 1533 el Horno con fachada recayente a la plaza de San Lorenzo. El 13 de marzo de 1727 José Catalá de Valeriola y Sanchis se hará, mediante compra, de otro inmueble con fachada recayente a la plaza de Nules, con lo que se completará un conjunto palaciego con fachada a cuatro calles abarcando casi una manzana completa que como tal ha llegado hasta nuestros días. Solo resta para completar la manzana un trozo que hace esquina con la plaza de San Lorenzo y la calle Samaniego.
Palacio de los Catalá de Valeriola en Valencia
En 1814 fallecerá, sin sucesión, Josefa Dominga Catalá de Valeriola y Luján, VI marquesa de Nules y III duquesa de Almodóvar del Río, con lo que, el linaje de los Catalá de Valeriola llega a su fin. El palacio quedó, por tanto, sin propietario y según el testamento otorgado por Josefa Dominga la venta de todos sus bienes, incluido el palacio tenía que dedicarse a obras de caridad y de enseñanza.    A mediados del siglo XIX el palacio es comprado por la familia Escofet, oriunda de Tortosa-Tarragona; por lo que también será conocido, aunque en menor medida, como Palacio de los Escofet, cuyo escudo de armas es el que campea sobre la puerta principal ya que estos fueron los últimos propietarios del mismo. Escudo que, en su momento, sustituyó al de la familia de los duques de Almodóvar del Río, título correspondiente a la última integrante de la familia Catalá de Valeriola. La familia Escofet realizará una importante transformación en el palacio, dedicando la planta baja, el entresuelo y la segunda planta a viviendas de alquiler, y reservándose para si la planta noble. Con este objetivo realiza una gran reforma a base de compartimentar y dividir espacios, cambiar suelos y techos, y abrir ventanas tanto al exterior como al patio interior.
Palacio de los Catalá de Valeriola en Valencia
A partir de aquí vamos a ir describiendo el edificio origen del palacio.
    El origen del palacio data cuando entre los siglos XV y XVI, sobre viviendas de origen islámico, se levantó el edificio, el cual ha sufrido numerosas reformas, principalmente en el siglo XVIII con la construcción de su actual fachada principal, recayente a la plaza de Nules; y a mediados del siglo XIX con las reformas acometidas por la familia Escofet para adaptarle a viviendas en alquiler. A principios del siglo XXI el palacio ha vuelto a recuperar su anterior traza gótica y sobre todo el aspecto neoclásico que tuvo durante el siglo XVIII.    En 1513, cuando Guillem Ramón Catalá de Valeriola compra a su suegro Luis Valeriola un inmueble que será la parte primitiva del palacio; este estaba formado por un rectángulo en cuyo centro se abría un patio descubierto, disponiendo de dos entradas, una primera —la principal—, con fachada a la actual calle Samaniego y otra secundaria con fachada a la actual calle Franciscanos. En 1533, Guillem Ramón, se hace con la propiedad del Horno de San Lorenzo, situado en la esquina de la actual calle Navellos y la calle Franciscanos con lo cual, el palacio dispone ya de tres fachadas a la calle. A principios del siglo XVII se procede a la construcción de varias salas sobre dicho horno, decorándose los muros exteriores del piso alto con pinturas con motivos florales y de jarrones. Aunque se sigue manteniendo el horno como propiedad de los Catalá de Valeriola, se le desliga de la planta del palacio.
Palacio de los Catalá de Valeriola en ValenciaEn el año 1715 José Catalá de Valeriola y Sanchis contrata al maestro de obras José Padilla para que adapte el palacio al gusto de la época ya que, su exterior, visualizaba un estilo gótico un tanto medieval. Se construye la Torre Miramar que aún podemos ver, se reforma la portada principal de la calle Samaniego haciendo desaparecer el arco de medio punto y dándole una forma adintelada. Además se abren diversos balcones al exterior. Doce años más tarde, en 1727, José Catalá, compra la vivienda anexa al palacio situada en la actual plaza de Nules, con lo que adquiere su actual extensión con fachada exterior a las cuatro calles. Hacia 1760 su nieto Vicente Catalá de Valeriola y Castellví, acomete la construcción de una nueva fachada dejando un espacio para vía pública que dará origen a la actual plaza de Nules. Fachada que se convertirá en la principal. En ella se abren balcones en el primero y segundo piso y se realizan una serie de pinturas fingidas en forma de frontones triangulares y curvos en el piso noble. Unos años más tarde se tabicará la puerta recayente a la calle Samaniego que no será recuperada hasta las obras de rehabilitación del siglo XXI.
Palacio de los Catalá de Valeriola en Valencia
A principios del siglo XX, ya con la familia Escofet como propietaria, se realizan los actuales frontones triangulares y curvos en obra, borrando los anteriores fingidos de pintura. También, entonces se coloca el escudo de los Escofet en la portada palaciega.    A pesar de que mantiene algunos muros en tapial, sin duda recuerdo de su pasado musulmán, el palacio está construido en ladrillo sobre zócalo de piedra. Se compone de semisótano (dedicado a almacén), entresuelo (planta de servicio), planta principal o noble y segundo piso (habitaciones del servicio). El semisótano recibe la luz a través de unas pequeñas ventanas abiertas en el zócalo exterior.
Palacio de los Catalá de Valeriola en Valencia
El acceso al palacio se hace a través de una gran puerta adintelada, ornamentada con molduras de cantería en dintel y jambas. Arriba el escudo de armas. Recordemos que, en sus orígenes, la entrada al palacio se realizaba por la actual calle de Samaniego (antes llamada "dels Catalans") y que no sería hasta el siglo XVIII cuando se construya la actual portada principal recayente a la plaza de Nules. En la actualidad la portada de la calle Samaniego —recuperada en el presente siglo XXI—, es una gran portalada adintelada sin decoración alguna.    En la fachada de la plaza de Nules podemos ver, a la altura del piso principal, grandes balcones con frontones clasicistas en los dinteles de la parte superior. Los vanos que se abren a la calle tienen forma adintelada, y suman un total de cinco por planta. Los sotobalcones se cubren con azulejos de vivos colores, apoyados en tornapuntas. El antepecho de los balcones es de forja. En el segundo piso los balcones siguen el mismo orden que en el piso principal, aunque son muy sencillos, no llevan decoración y el balcón apenas sobresale de la fachada.
Palacio de los Catalá de Valeriola en ValenciaUna vez traspasada la puerta, en su interior, accedemos a un gran patio con suelo empedrado, que tiene todo el aspecto de los palacios góticos valencianos. En realidad se trata de elementos neogóticos de reformas sufridas en el siglo XIX sobre el gótico original. Solo es original la escalera noble, los arcos carpaneles o apainelados que encuadran el patio y algún que otro elemento decorativo de las ventanas.    El zaguán está compuesto por dos crujías separadas por un arco carpanel, cubiertas con vigas de madera y bovedillas. A ambos lados nacen escaleras y puertas que dan paso a salas de servicio situadas en la planta baja y en el entresuelo. Por un gran arco carpanel nos adentramos en el patio descubierto, al fondo del cual, la gran escalera de piedra de dos tiros, da acceso a la planta noble y al segundo piso. Está decorada en su exterior con una moldura gótica en zigzag. La escalera de la derecha, se cubre con una bóveda en forma de estrella, y en el pasamanos del primer descansillo encontramos una columna que ayuda a la sujeción de la bóveda. El arranque de la escalera se encuentra bajo una crujía que se cubre con techumbre de madera y que queda separada del patio descubierto por un gran arco carpanel. Adosado a uno de los muros del patio podemos ver el brocal de un pozo y una pila para el agua, elementos insustituibles en los palacios valencianos.    La planta noble se distribuye alrededor del referido patio central, al cual se van abriendo las diversas estancias. En ella destaca una ventana ajimezada de arcos apuntados con una fina columna a modo de parteluz. Ventana que se apoya en sus extremos en ménsulas decoradas con ángeles tenantes que portan escudos. El conjunto queda encuadrado por una moldura a modo de alfiz. En la puerta que da acceso a la planta noble —una vez superada la escalera—, encontramos una ménsula formada por un ángel tenante sosteniendo un escudo. En el interior del palacio se encontraban dos oratorios o capillas, una de planta circular rematada por un cúpula decorada con pinturas, donde destaca la techumbre de madera policromada en bandas azules y rojas de una de las salas. En la terraza una pequeña torre miramar de planta cuadrada rematada en un chapitel piramidal con tejas.
Palacio de los Catalá de Valeriola en Valencia
Fue sede de la llamada Academia de los Nocturnos, un circulo literario fundado en 1591 por don Bernardo Guillem Catalá de Valeriola y Vives de Cañamás, que recibía el nombre de Nocturnos, porque eran los miércoles por la noche cuando celebraban las reuniones, siendo uno de los más famosos asistentes, Guillem de Castro. Cada uno de los integrantes recibía un nombre en clave relacionado con un elemento de la noche: silencio, oscuridad etc. También fue sede, entre 1949 y 1969, de la Agrupación Literaria de Amigos de la Poesía, y entre 1961 y 2000, de la Real Sociedad Económica de Amigos del País. El palacio fue rehabilitado en 2006 por el arquitecto Manuel Leyva. En la actualidad es propiedad de la Generalitat Valenciana siendo usado con fines administrativos.
Palacio de los Catalá de Valeriola en Valencia

El Siglo XIX español, es un repaso por algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en una España que llegaba a dicho siglo como una potencia venida a menos y que saldrá de el en unas condiciones que podemos considerar penosas, ya que perdía los únicos territorios de una Imperio que llegó a dominar una parte importante del mundo.

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Ramón Martín


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