Palta viajera Ahí lo tienen ¿lo ven bien? ¿Se han fijado en sus colores y en el contraste cósmico-conceptual que marcan sus líneas y perfiles? ¿Lo notan? ¿Se han parado a escuchar su sonido tropical-tecno-tribal? Pues no hay excusas: su sonido es el siguiente, que no miento
Sepan que este tablerillo de apenas 15x20 cm enmarcado en negro, ha venido volando desde Argentina. Me han propuesto cuidar de él por unos días, tantos como yo considere y en esas me hallo. Lo mimo y lo guardo como si un huésped de lujo fuera y él a cambio, me sonríe desde el estante en donde espera a que me decida a llevarlo de viaje y entregárselo a un nuevo anfitrión.
Muy probablemente me dé pena separarme. Pese a que han sido pocos días los que hemos compartido hasta hoy, presiento que algo especial ha brotado entre nosotros, como si el brillo de su cáscara y el perfecto troquelado de su silueta estuvieran queriendo decirme algo. Siento que ha nacido cierta luz entre este cuadrito y yo y no dejaré que se apague con la distancia.
A quien le interese en qué consiste semejante proyecto de ambiciones internacionales y transoceánicas, que pulse en la imagen. A quien sólo quiera recrearse en su figura, que lo haga y que se acuerde de la última vez que abrió un aguacate para comérselo y antes de clavar el cuchillo o hundir la cuchara en su carne mantecosa, mucho antes de probar su sabor tan poco explícito pero tan apto para la mezcla con otros más potentes, pensó en fotografiarlo de lo hermoso que era. Ahora quizás también le atraiga por su musicalidad.
