
Stage fright (Alfred Hitchcock, 1950. Gran Bretaña): un film que nunca ha estado entre los más famosos y celebrados de Sir Alfred Hitchcock, siendo, no obstante, un trabajo estimable y sólido aunque no cerca de la suma brillantez que caracterizó sus obras de mayor altura, retornando en esta ocasión a su querida Inglaterra para un thriller de misterio y múltiples engaños y falsedades ambientado en el mundillo del teatro londinense. Un hombre acude a su mejor amiga con una terrible historia: su amante ha aparecido en la puerta del hogar del hombre con su vestido manchado de la sangre del marido. Suspense cuya mayor virtud se halla en el inicio, ya que lo que se nos cuenta puede haber ocurrido… o no, con lo que Hitchcock juega con el respetable. Eso sí, a través de alguna que otra trampa. Dietrich está, como de costumbre, espléndida.



