Revista Cine

Pasolini y los superhéroes

Publicado el 08 junio 2015 por Lord_pengallan

[...] La atroz deformación ideológica que se ha gestado poco a poco en la cabeza del poseedor de la pistola no procede solamente del ámbito familiar en que ha crecido [...] Lo terrible es que luego el hijo encuentre por todas partes las pruebas de esta "educación sentimental": en su entorno, cuando crece. Esta constatación justifica hasta tal punto la buena voluntad de sus ideas equivocadas como para llevarle al fanatismo, a la cruzada. Que ese joven llevara pistola en el bolsillo, porque estaba "obsesionado con los ladrones", testimonia que tenía la vocación, confusa en su cabeza, de alzarse como justiciero: como un paladín de una Idea del bien absoluto, como un reformador bíblico de las costumbres. Esto es la razón del superhéroe. O lo que es lo mismo, la razón por la que los Superhéroes son un invento estadounidense. El moralismo yanki de raíz protestante lleva al maniqueísmo, es decir, a creer que se vive inmerso en el Conflicto Eterno, en la guerra cósmica entre el Bien y el Mal. No perdamos de vista que el Bien es un contenedor, cabe la Justicia, la Libertad... No olviden que EE.UU. suele relacionarse a sí mismo con la Libertad de tal forma que ellos se creen siempre los buenos. Esta soberbia de considerarse bueno es clave para ir de héroe. Pues bien, para esta mentalidad sagrada el malo es un profanador, un sacrílego, un monstruo y la lucha es una cruzada. Tal mentalidad, al transformar una lucha social en una religiosa, concluye que no cabe esperar la reforma del otro ni tampoco la paz con el otro (Lucifer no se arrepiente). Por eso los supervillanos son irreformables e incansables, nunca cambian, son más numerosos los casos de los que mueren o desaparecen que de los que se reforman. Esto, junto la consideración unilateral de lo que uno defiende es el Bien, es lo que conduce a usar la violencia sin estar autorizado. La causa legitima a ello pues lo que se defiende es lo sagrado, no lo humano. El estar por encima de lo humano es lo que justifica el saltarse las leyes humanas. Sin embargo, la violencia del superhéroe no es letal porque él no es un fanático/fascista.

[...] Persona de otra "raza", abocados al desprecio, a la inexistencia y a la condena moral. Personas carentes de valor humano, de prestigio humano; chivos expiatorios de una situación humana infecta, de una vida nacional corrupta e hipócrita [...] A fuerza de ver expuestos al desprecio público [...] haya acabado desarrollando hacia ellos una especie de rencor teológico hasta el punto de arrogarse el derecho a alzarse en justiciero. No es esto un superhéroe? Un autoproclamado justiciero? No son la mayoría de los supervillanos parias sociales o gente odiada por la masa estadounidense, aristócratas, extranjeros, comunistas, científicos, dictadores..., o sus metáforas, monstruos, alienígenas..? No es la combinación del maniqueísmo con el desprecio, la condena y el desprestigio de otras formas de ser lo que permite la deshumanización del otro pudiéndose así darse una guerra eterna (2ª Guerra Mundial, Guerra Fría, Guerra de Corea, Guerra de Vietnam, Invasión de Granada, Invasión de Panamá, 1ª Guerra del Golfo, Guerra de Afganistán, 2ª Guerra del Golfo y guerra contra el terrorismo más, entre medias, un rosario de intervenciones militares, algunas unilaterales y otras sucias)? Que muchos villanos, sobre todo clásicos, sean gente vengativa, no es un reconocimiento inconsciente de que se es una sociedad "racista"? No son "racistas" los institutos estadounidenses?

Los extractos provienen del artículo titulado: "Detesto a los que salen a pasear con una pistola en el bolsillo" publicado en 1962 y escrito por el genial Pasolini (editado aquí en la compilación Demasiada libertad sexual os convertirá en terroristas). El motivo del texto es el entonces reciente asesinato de un ladrón juvenil por su joven víctima (si bien lo que el 1º estaba robando era la radio del coche del 2º). Como es un suceso sin importancia, si bien escandalizó a Italia, no sé exactamente qué pasó. Pasolini no da detalles puesto que se dirigía a gente que sabía perfectamente sobre lo que estaba escribiendo. Del texto se deduce que la víctima del robo en ningún momento se vio amenazada por el ladrón. El contexto es una Italia en la que la gran desigualdad social prebélica se había agravado por la posguerra y la rápida industrialización posbélica.

Esta situación en nada se parece a un cómic de superhéroes, pero está claro que la motivación del asesino (no sé si disparó a matar o era un torpe) que deduce Pasolini, que conocía muy bien a los italianos de su época puesto que por ser homosexual, comunista y ateo no estaba integrado en la sociedad italiana heteronormativa, conservadora y católica de aquel momento, es claramente la del justiciero yanki (que no se nos pase que estos son tanto los llamados héroes de Acción como los superhéroes). Este, al igual que el joven asesino italiano, se autoatribuye ser el Bien, de tal forma que se siente legitimado para utilizar la violencia contra el otro, porque tiene una mentalidad maniquea y conservadora. Ningún autor de superhéroes es un justiciero, pero claramente, sólo hay que leer, la mayoría, empezando por los parejas fundadoras: Siegel&Shuster y Lee&Kirby, tienen esa mentalidad. Cómo si no serían capaces de escribirlos? Tienen que simpatizar con esa mentalidad para poder vivir de escribir superhéroes. Naturalmente un supervillano no es un delincuente menor y juvenil, aunque hay miles de páginas en que superhéroes con poderes reducen violentamente a criminales de ese tipo, pero tanto el justiciero como el superhéroe se autoatribuyen el derecho a usar la violencia para proteger la justicia convencional porque para ellos esta es Justicia-Bien pues no quieren reconocer que toda justicia es cultural, es decir, que lo que es crimen aquí, allí no lo es.

Pero dado que los superhéroes son estadounidenses y estos no son los únicos conservadores maniqueos, es obvio que se necesita algo más para tener ánimo justiciero o vengativo (Los Vengadores...). Pasolini lo señala porque fue alguien muy perspicaz: una sociedad burguesa, conservadora, religiosa, violenta y normativa (es decir, con una definición muy precisa y rígida de qué es un "ciudadano de bien"). Todas las sociedades mínimamente ricas son desiguales, ignorantes, corruptas e hipócritas. Es decir, tienen criminalidad y la necesidad de chivos expiatorios para no tener que asumir que mucha parte de aquella nace de la sociedad y no de los individuos. Así, sólo el egoísmo de los que tienen en una comunidad en la que no todos tienen, el querer ignorar que la corrupción de los que tienen poder es abuela de mucha delincuencia porque es la madre de las injusticias perpetuas que la originan, la obcecación en pensar que la delincuencia es originada exclusivamente por la maldad y no por una sociedad desigual, la valoración positiva de la violencia y la hipocresía de pensar que una serie de signos externos evidencian la bondad (como si no hubiese criminales padres de familia religiosos con buenos y legales trabajos) y la maldad llevan a ver a los justicieros con buenos ojos. El hecho de que esta combinación de imperfección humana e idealismo sea más fuerte en EE.UU. explica porque es allí donde estos han saltado a la Ficción. El moralismo protestante yanki los necesita para obviar que la sociedad estadounidense, por ser desigual, violenta y egoísta, genera mucha criminalidad. La tasa de homicidio intencionado en EE.UU. es más de 5 veces superior a la media de las tasas de los países euroccidentales y 4 veces superior a la media de las tasas de los estados del G-7 sin contar con él. Es decir, EE.UU. es el estado más violento de Noroccidente y también el más violento de los más ricos; con mucho pues en el 1º caso su tasa es mucho mayor que el doble de la tasa del 2º (Bélgica) y en el 2º caso es poco más del triple de la tasa del 2º (Canadá). Para poder soportar el vivir en una sociedad violenta, superindividualista y supermaterialista es necesario creer en un moralismo. Si los estadounidenses no presionasen a sus compatriotas para ser religiosos no podrían vivir con las enormes desigualdades, injusticias y violencias de su sociedad porque precisamente lo que promueven las religiones en su forma moderna son la solidaridad, la tolerancia y la bondad. Pero como esto evidentemente no funciona, los estadounidenses consumen ficción en la que el justiciero corrige los males reales. Han de pensar que los males de su sociedad provienen de las personas y no de su sistema, y que la justicia prevalece y el crimen no compensa para que el "sueño americano" siga siendo el opio del pueblo que hace que se mate a trabajar en pos de esa quimera, en vez de organizarse para cambiarlo.

El 1º superhéroe es Superman. Lo 1º que hizo fue combatir a los corruptos de su sociedad, que era igual a la estadounidense de entonces. Tardó más de un año en combatir a un supervillano y la razón por la que se especializó en ese tipo de criminal fue puramente comercial. Una empresa no podía publicar regularmente historias donde los villanos son empresarios sin escrúpulos y políticos corruptos en una sociedad volátil. Los muertos de hambre Bonnie y Clyde son sólo 4 años anteriores a Superman y los crímenes de la mafia eran pan de cada día el año en el que fue creado. Por tanto, a finales de los 30 del siglo XX el pueblo estadounidense se sentía amenazado y desasistido, rodeado de maldad, y por ello necesitaba justicieros. Defensores del Bien. Protectores de los débiles. Al héroe tradicional: hombre joven y fuerte de origen misterioso o popular totalmente virtuoso que ha consagrado su vida a luchar contra el Mal. Así es Superman y así se presentó Mussolini 16 años antes de aquel. El forzudo, o como lo llaman los italianos, el gigante bueno, es una idea popular tanto en EE.UU. como en Italia. Maciste y Bud Spencer no son más que hermanos de Superman y Schwarzenegger (austriaco) y Stallone (su padre era un inmigrante procedente del sur de Italia). Para sentirse protegidos en una sociedad sin Estado de Bienestar, neocapitalista y con una democracia poco representativa (desde 1972 la abstención en ese estado nunca baja del 45% cuando la media en Euroccidente es del 30%), el infantilismo religioso de los estadounidenses necesita justicieros ficticios que compensen la falta de justicia real (y héroes reales). Además, para sentirse protegidos de la criminalidad (y la amenaza exterior) los burgueses necesitan superhéroes. Esto es clave porque evidentemente hay menos criminalidad en EE.UU. que en muchos otros estados pero estos no tienen superhéroes. La razón de esto es simplemente que en ellos la burguesía no es dominante. Aquí es donde vuelve a entrar el " racismo": la cuestión es que haya una minoría de personas, una categoría, a la que odiar; naturalmente en nombre de una mayoría, de quienes son iguales entre sí [...] en conclusión, en nombre del conformismo. Estos son los criminales, los negros de Bowling for Columbine (el naranja es el nuevo negro). El "racismo" permite ponerse con los niños y las mujeres, es decir, 1º, y así, desde esa superioridad, justificar la propia violencia. Teniendo en cuenta esto, que los superhéroes se deshinchasen rápidamente en los 40 del siglo XX, menos de 10 años después de su nacimiento, para triunfar a principios de los 60 se debe a que en esta última década EE.UU. era al fin mayoritariamente burgués (o conformista pues tuvo que ser movilizada en favor de los negros) pues en ambas décadas EE.UU. estaba en peligro (2ª Guerra Mundial, Guerra Fría) y era seriamente desigual. El enriquecimiento posbélico y el anticomunismo habían barrido todo progresismo supermaniaco. El otro no es un poderoso malvado sino un malvado. Se ha cambiado la Justicia por la Libertad, que es más confusa como demuestra el que los espartanos se considerasen a sí mismos libres y que muchos no quieran ver que Esparta era un estado totalitario. Desde 1942 los superhéroes se han consagrado a luchar por la Libertad. Es decir, se idealizaron o abstrayeron aún más pasando a ser más opio que crítica. Así pues la burguesía es clave para este tema, pues si un superhéroe defiende el status quo entonces sólo conjura el miedo de los beneficiados por el estado actual de cosas y de los que tienen miedo al cambio (conservadores). Es decir, no es el héroe del pueblo o de los oprimidos. Como observa Pasolini en "E.M. (Extremismo Metapolítico)" la violencia de la derecha raramente es revolucionaria pues habitualmente se dirige a proteger el status quo. En esto reside la diferencia entre el primigenio Superman y los superhéroes industriales. El 1º trataba de mejorar el estado actual de las cosas de una forma terrorista (esto es, de forma criminal y aterrorizando a los villanos) y los 2º protegerlo. Seguramente que ni el uno ni los otros normalmente maten es porque son ideales ya que sus autores nunca han sentido la amenaza tan real como la sienten los fascistas, Esa es la diferencia entre Maciste y Mussolini. Los italianos empezaron a sentir que la amenaza era real por lo que sacaron al héroe de la pantalla y lo hicieron dictador.

Que ahora los superhéroes estén de capa caída probablemente se deba a que, además de haber dejado de ser infantiles, la sociedad estadounidense ha cambiado. Esto lo demuestra los numerosos cambios que están sufriendo los superhéroes clásicos sobre todo en el Cine. La sociedad estadounidense es menos conservadora, blanca y patriarcal que en los 40 y en los 60 y por eso los cambios de sexo y raza. La edad es por temas exclusivamente comerciales. También ocurre que los supevillanos han dejado de encarnar el mal de la realidad (ya ni hay amenazas exteriores poderosas ni se cree en científicos locos). Por todo ello, por falta de enemigos y por falta de idealismo, hace tiempo, la estúpida Civil War (2006) demuestra que la cosa viene de atrás, que los superhéroes sólo se pegan entre ellos como muestra la actual principal historia del Universo Marvel. Quienes se enfrentan entre sí en el extenso relato de Hickman son superhéroes, los supervillanos hacen poco. Aquellos luchan entre sí porque unos son idealistas y otros pragmáticos. Así, la "guerra civil" entre superhéroes no es otra cosa que una manifestación más del debate interno de EE.UU. entre idealismo y pragmatismo que ha surgido, como siempre, cuando el idealista se ha dado de bruces con la realidad, que consiste, ya que ni se cuestiona la violencia ni la burguesía, en que si la violencia debe seguir siendo limitada y legal o debe ser resultadista (es decir ser unilateral, indiscriminada y sucia cuando convenga). Guerrear contra el fascismo o detener a cualquier musulmán y torturarlo. Así, la crisis en la que cayeron los superhéroes a mediados de los 90 del siglo XX de la que aún no se han recuperado a pesar de su éxito cinematográfico, probablemente se deba tanto a que han dejado de calmar la angustia de vivir en una sociedad lobuna como, sobre todo, a que la sociedad estadounidense ya no es tan idealista, conservadora, religiosa y normativa, a como lo era antes. Desde 1960 hasta 1992 los republicanos gobernaron 20 años, desde 1993 hasta el 2016 sólo 8.


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