El encanto es la seducción sin sexo.
Los encantadores son manipuladores consumados que encubren su destreza generando un ambiente de bienestar y placer.

Personalidad seductora. El encantador
Su método es simple: desviar la atención de sí mismos y dirigirla a su objetivo. Comprenden tu espíritu, sienten tu pena, se adaptan a tu estado de ánimo. En presencia de un encantador, te sientes mejor. Los encantadores no discuten, pelean, se quejan ni fastidian: ¿qué podría ser más seductor? Al atraerte con su indulgencia, te hacen dependiente de ellos, y su poder aumenta. Aprende a ejercer el hechizo del encantador apuntando a las debilidades primarias de la gente: vanidad y amor propio.El arte de ser encantador
La sexualidad es sumamente perturbadora. Las inseguridades y emociones que suscita pueden interrumpir a menudo una relación que de otra manera se profundizaría y perduraría. La solución del encantador es satisfacer los aspectos tentadores y adictivos de la sexualidad -la atención concentrada, el mayor amor propio, el cortejo placentero, la comprensión (real o ilusoria)-, pero sustraer el sexo mismo. Esto no quiere decir que el encantador reprima o desaliente la sexualidad; bajo la superficie de toda tentativa de encantamiento acecha un señuelo sexual, una posibilidad. El encanto no puede existir sin un punto de tensión sexual. Pero tampoco puede sostenerse a menos que el sexo se mantenga a raya o en segundo plano. La palabra "encanto" procede del latín incanmmentum, "engaño", aunque también "conjuro", en el sentido de "pronunciación de fórmulas mágicas". El encantador conoce implícitamente este concepto, hechiza dándole a la gente algo que mantiene su atención, que le fascina.Y el secreto para captar la atención de la gente, y reducir al mismo tiempo sus facultades racionales, es...
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