Revista Psicología

Personas esponja

Por Yanquiel Barrios @her_barrios
Personas esponja

La empatía es una capacidad afectiva muy positiva en las personas, pues permite entender a aquellos con los que interactúas, sin embargo en el caso de las "personas esponjas" puede ser negativo. Se conoce como personas esponjas aquellas altamente sensibles a las emociones de otros, que absorbe sin querer el dolor, la tristeza e incluso los miedos de otra persona, afectándole en muchas ocasiones.

Según estudios en Estados Unidos el pasado año, estas personas constituyen entre un 15 o 20 % de la población de país. Son personas que tienen un sistema nervioso especialmenente impresionable, son mucho más conscientes de todas las sutilezas del ambiente que les rodea y se sienten abrumadas por un exceso de estimulación.

La psiquiatra Judith Orloff escribió que asumen y copian sentimientos: en el caso de los buenos lo asumen y florecen pero si son emociones negativas, los empáticos no van a saber filtrarlas. En los peores casos puede desencadenar fatiga física, depresión, ataques de pánico y adicciones.

Constan estudios que plantean la hipótesis de que probablemente todos los individuos han sufrido el "síndrome de la esponja" alguna vez, pues no siempre se manifiesta de manera tan evidente. El síndrome de la persona "esponja" no es un síndrome propiamente dicho, se trata de un tipo de personalidad que, debido a toda una serie de rasgos sensitivos con los que cuenta, lleva a la persona que la padece a presentar sufrimiento ante gran cantidad de estímulos. Algo muy similar ocurre si nos remontamos a la educación primaria, seguro a muchos le dijeron que tenían vocación de abogados pues reaccionaban de manera muy activa y defensiva ante alguna situación que implicaba a otra persona.

¿Cómo nos damos cuenta que estamos absorbiendo los problemas y sufrimientos de otras personas y a su vez esto está influyendo de forma negativa en nosotros? Si actuamos de manera reactiva, pensando todo en exceso y de forma irascible, sin saber diferenciar nuestras emociones de las del resto de personas a nuestro alrededor, puede que estemos funcionando como esponja.

Trabajar esto no es dejar de sentir compasión, es no dejarse arrastrar por ello y poner límites, es también no renegar de tu personalidad y abrirse a los demás. Si decides seguir estas recomendaciones esenciales, podrás manejar con mayor inteligencia tu alta sensibilidad.


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