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Podemos: Al servicio del Gran Capital (2)

Por Peterpank @castguer
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Puesto porJCP on Jul 10, 2014 in Autores

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La formación de Iglesias promete ser incorruptible, por oposición a “la casta”, pero existen elementos de juicio, alguno ya citado, que permiten suponer que será bastante corrupta, dando origen a la neo-casta, cuyo centro será Podemos. Hay tres motivos más para ello: los enormes servicios que va a prestar al capitalismo (estatal y privado), que sus afiliados cobrarán al mejor precio posible; su obsesión por lo económico y el menosprecio, propio de toda la izquierda, por la ética. Quienes apenas hablan de otro tema que no sea la economía y el dinero es porque hacen de esto su única finalidad como partido y, también, su fundamental designio personal. Tales individuos, al carecer de metas inmateriales o trascendentes son codiciosos porque su concepción de la vida es el culto por una única cuestión, la riqueza material.

La reflexión añadida es que si se desean sujetos incorruptibles hay que buscarlos entre quienes se manifiesten partidarios, en palabras y actos, de los bienes y valores espirituales, estén fuera del sistema de poder (el poder corrompe) y defiendan propuestas éticas de carácter cívico y personal. Aquellos que tienen al economicismo como cosmovisión, lo deseen o no, monetizan sus mentes, lo que lleva por lo general a monetizar sus conductas, viviendo para la riqueza y el dinero, en lo político y en lo privado. Eso les hace codiciosos y corruptos de forma constitutiva.

La reorganización general de la vida económica es una necesidad insoslayable de los países europeos, especialmente de los del sur. Sin realizarla serán barridos del mercado mundial de capitales y mercancías por las potencias emergentes en sólo unos decenios. De ahí el portentoso lanzamiento de Podemos que, sí es necesario, será acompañado de otras intervenciones políticas no menos espectaculares en unos pocos años. La más fachendosa presumiblemente consistirá en un referéndum sobre la forma de Estado que arroje al exilio a Felipe VI, monarca que incluso hoy no termina de convencer a ciertos sectores de las elites, e instaure la III república española.

Podemos e Iglesias aseguran que serán implacables contra la Troika. El PSOE y Felipe González dijeron que crearían 800.000 nuevos puestos de trabajo pero ocasionaros varios millones de parados. Prometieron que “OTAN, de entrada NO” para mejor incorporar a España a esa organización militar. Expusieron que pondrían fin a la violencia fascista y crearon el GAL. Y así sucesivamente. Hicieron en todo lo importante lo contrario a lo que había ofrecido en su programa. Quien espere hoy de Podemos un actuar diferente al del PSOE hace tres decenios es que no entiende qué es y cómo funciona la izquierda institucional. Ésta, una vez en el gobierno, será quien realice el programa de la Troika, en 5-10 años

Para comprender mejor el fenómeno Podemos hay que estudiar la historia de la izquierda. Tras la II Guerra Mundial el PC francés se hizo campeón del capitalismo, el colonialismo galo y el racismo (de ahí que su política se tildase de “colonial-comunismo”), y el PC italiano aniquiló los logros de la Resistencia antifascista haciéndose fundamento de la Constitución de 1946, aún vigente, que sacraliza el capitalismo, la corrupción, la partitocracia y el despotismo estatal. El PC francés se unió al general De Gaulle en “la batalla por la producción” 1945-1950, para proporcionar al colonialismo francés los medios materiales y militares con que aplastar las luchas antiimperialistas y, a la vez, relanzar al capitalismo tras la guerra. El programa oculto de Podemos es parecido al de dicha “batalla”.

En nuestros días el Partido de los Trabajadores de Brasil, desde el gobierno, ha organizado la conversión de este país es una gran potencia capitalista, con una amplísima represión de la resistencia popular, lo que en los últimos dos años ha ocasionado decenas de muertos por la acción policial. En Bolivia, el gobierno de la izquierda presidido por Evo Morales está logrando, infaustamente, la desarticulación de las comunidades campesinas indígenas, el desarrollo acelerado en su seno del capitalismo y la destrucción medioambiental. En Chile el gobierno actual, de izquierdas, que cuenta con el respaldo del PC chileno, está dictando leyes de excepción, que son terrorismo estatal, contra el pueblo mapuche.

China hoy es el país del súper-capitalismo, por delante incluso de EEUU, todo ello bajo la despótica dirección del PC chino. Allí ha sido realizado con éxito el meollo de la teoría izquierdista, eliminar el capitalismo imperfecto para crear un capitalismo perfecto, o hiper-capitalismo, unido a un mega-ente estatal. Lo que perpetrará aquí la formación de Iglesias (si las movilizaciones populares no descabalgan el proyecto) es eso mismo, aunque teniendo en cuenta las diferencias de lugar y tiempo, sirviéndose del régimen parlamentarista y partitocrático.

En nuestra historia el gobierno del Frente Popular, apoyado por toda la izquierda, se hizo el enemigo y verdugo principal, en febrero/julio de 1936, de la gente popular, en especial de la campesina, ordenando a la guardia civil y guardia de asalto que ejecutase numerosas matanzas de trabajadores, entre las que destaca la carnicería de Yeste (Albacete), en mayo de ese año, con 17 asesinados. Muchos miles de trabajadores, mujeres y varones, fueron detenidos y torturados, en ocasiones hasta la muerte, por orden del gobierno del Frente Popular español, con el aplauso del PCE y el PSOE.

En la guerra civil la izquierda fue causa política fundamental de la victoria de Franco, al negar la revolución e imponer la “defensa de la República” como meta y finalidad. Esto no fue admitido por las clases populares, que habían sido cruelmente reprimidas por la república burguesa, estatal y terrateniente de 1931, con lo que se desentendieron de la lucha antifascista. La izquierda, en 1936-1939, calumnió, acosó, reprimió y aniquiló los intentos espontáneos de revolución entonces en curso, haciendo imposible la imprescindible movilización popular para derrotar al fascismo. Por tanto, la izquierda, sobre todo PCE y PSOE, son co-responsables del triunfo de Franco.

Bajo el franquismo el PCE se opuso virulentamente a la estrategia de ofrecer y construir una alternativa revolucionaria a la dictadura franquista, al preconizar un régimen parlamentarista que mantuviera y reforzara lo esencial del despotismo estatal y empresarial español. Con ello ofreció una salida política excelente a las fuerzas sociales y económicas que habían impulsado y luego mantenido al fascismo español.

Coherente con dicha estrategia anti-revolucionaria el PCE fue, junto con el PSOE, realizador e instaurador privilegiado de la Constitución monárquica de 1978, hoy vigente. Entonces su entusiasmo por la monarquía borbónica era tal que apaleaba a quienes portaban banderas republicanas en las manifestaciones. Con todo ello ha otorgado 36 años de estabilidad y prosperidad a la clase empresarial. Agotada esa fórmula Podemos toma el relevo. En Andalucía, casi 40 años de gobierno de la izquierda, últimamente con la integración del PCE-IU en aquél, han contribuido a hacer de ella el territorio más empobrecido, corrupto, estancado y socialmente injusto de la Unión Europea.

La historia de la izquierda es la de un continuado servicio, desde la demagogia, el maquiavelismo y el doble lenguaje, al capital, al orden constituido, al Estado. Por eso, en determinadas condiciones, es el adversario e incluso verdugo principal de la revolución, por delante de la derecha. Su función es de vanguardia política de la anti-revolución. Todo eso a cambio de puestos y poder, de dinero y privilegios, de negocios y corruptelas que le otorga el poder.

Así es. La banca financia a IU las campañas electorales, con créditos millonarios que suelen ser condonados, de manera que tenemos un “anticapitalismo” financiado por el capital financiero. Además es subvencionada por el Estado, como todas las formaciones de la partitocracia. La izquierda, si sobrevive, es porque la apoya y subsidia a nivel mundial el capital, que la necesita para lograr y mantener la estabilidad social, al ser la fuerza principal para el control político y el encuadramiento institucional de las clases populares. Si ese apoyo y financiación cesasen, la izquierda se desmoronaría en un abrir y cerrar de ojos.

Por eso el programa de Podemos es de respaldo y defensa del sistema capitalista, lo que oculta con retórica, exabruptos y sofismas. En oposición a ello, el proyecto de revolución integral expone que está en contra de todas las formas de capitalismo, “mejores” y peores, de hoy y de mañana, monárquicas y republicanas, privadas o estatales. Porque la revolución integral es sustantivamente una revolución popular anticapitalista, dirigida a crear una economía libre y autogestionada, sin clase empresarial ni aparato estatal.
¿Se consolidará el partido de Pablo Iglesias? La respuesta es claramente afirmativa, por lo expuesto. Empero, hay que señalar sus puntos débiles. Ha sido lanzado de una forma precipitada y burda lo que hace desconfiar a las personas más perspicaces. Su caudillismo repele e inquieta. Depende tanto del chavismo que la descomposición de éste será un fuerte golpe para él. Sus afiliados son sobre todo sujetos codiciosos, lo que desatará luchas internas por el poder, los cargos y el dinero. No tiene cuadros ni gente preparada, al ser sobre todo un montaje televisivo. Emerge en un tiempo en que el izquierdismo es, a nivel mundial, cosa del pasado. Su parecido con el caso de Felipe González es de dominio público, sin olvidar el lanzamiento publicitario de Obama, realizado con similares procedimientos. Cuando aparezca unido a los tiburones de la vieja izquierda, que son parte decisiva de “la casta”, se desprestigiará todavía más. Su jefe es un sujeto insustancial movido desde arriba, una marioneta de los poderes fácticos. Por todo ello está siendo ya objeto de análisis críticos desde posiciones revolucionarias, algunos sagaces, pero sean cuales sean sus debilidades y el número de sus contradictores Iglesias será mantenido contra viento y marea por el poder constituido.

Lo que sí parece cierto que igual que el chavismo es la última expresión gubernamental remarcable de izquierdismo anti-revolucionario a escala planetaria, Podemos será, muy probablemente, el último partido de la izquierda española al servicio del capitalismo, pues con su obrar desacreditará para siempre a ésta, ya débil en los contenidos, lo programático y lo analítico. El chavista “socialismo del siglo XXI” y Podemos cierran un periodo histórico.

Una reflexión necesaria es que la resistencia a la formación política que dirige Pablo Iglesias -lo mismo que a las del resto de las fuerzas parlamentaristas- tiene que hacerse desde una gran idea alternativa de cambio social total más que desde disidencias puntuales. Ha de realizarse con propuestas y no sólo con críticas, debe ser positiva y no meramente negativa. La línea de Podemos, debido a que no es revolucionaria y ni siquiera reformadora sino carca y socialdemócrata, totalitaria y amedrentadora, crea condiciones bastante buenas para, en lucha con ella, desarrollar el proyecto de revolución integral, que está todavía muy poco desarrollado.

Podemos es sólo una herramienta o instrumento de la reacción, y como todas ellas se terminará gastando, desacreditando y autodestruyendo, mientras que la noción, reflexión, pasión, volición y emoción de la revolución permanecerá. Por eso la estrategia apropiada se ha de centrar en ésta, en desarrollarla y difundirla, no en simplemente criticar una u otra alternativa del capital. Ser constructivos más que críticos, y hacer la crítica con la intención última de construir, es propio de quienes desean realizar y ser actores de un gran acontecimiento positivo, generativo y creador, la revolución. Dentro de un decenio Podemos sobrevivirá, si es que lo hace, como un fósil institucional igual a otros muchos, muy probablemente en situación similar a la del PSOE hoy, mientras que el impulso hacia la revolución total, civilizatoria y rehumanizante será siempre parte constitutiva de lo mejor del ser humano.

En los tiempos por venir el proyecto socialdemócrata anti-revolucionario de Podemos y la estrategia de revolución integral estarán frente a frente, de manera que las diferencias entre ellos serán bien visibles e inteligibles.

Algunos argüirán que mientras “llega (sic) o no llega la revolución” hay que vivir, hay que pelear por las imprescindibles reformas para que el sistema no nos devore. Cierto, pero ¿cómo hacerlo? La experiencia muestra que las clases explotadoras se avienen a otorgar reformas justamente cuando temen la revolución, o temen el ascenso de la idea de revolución, de manera que es ante el adelanto de ésta cuando las minorías plutocráticas se tornan más “generosas”. Dicho de otro modo, en las actuales circunstancias la acción revolucionaria también proporciona reformas mientras que el reformismo no logra apenas nada, ni siquiera reformas. Considerando las condiciones presentes, de crisis múltiple en desarrollo de las sociedades europeas, muy poco o nada puede conseguirse ahora con políticas reformistas.

En segundo lugar, es verdad que el proyecto de revolución integral ha de dotarse, como elemento secundario, de un programa de reformas posibles y realistas, aquí y ahora. Está por hacer y se hará, aunque siempre quedará como parte subordinada en el conjunto del proyecto. Tal programa no será el de Iglesias, chapuza discursiva que se compone de tres partes: propuestas reaccionarias, formulaciones demagógicas e insignificancias o cominerías que para nada práctico valen. Estas últimas son las mayoritarias, sirviendo de relleno a un programa fabricado con verborrea populista.

Pero, con todo, la meta no debe ser vivir “mejor” bajo el actual sistema sino revolucionarizarlo en su totalidad, modificarlo cualitativamente.

Para terminar, una reflexión sobre quienes respaldan a Podemos. No se les puede considerar, con criterios paternalistas y victimistas, como simplemente confundidos por una inmoral y muy bien financiada intervención política. Eso, siendo cierto, es sólo una parte. La otra está en la pervertida voluntad de ser burlados y estafados que manifiesta un gran número de personas hoy. La verdad suele ser dura, e incluso desagradable, por eso millones de individuos nulificados anhelan oír mentiras consoladoras y se deleitan con la verborrea embustera de los políticos profesionales.

Quienes sueñan despiertos con volver al pasado, al consumo enloquecido de hace años, tienen que comprender que eso es ya imposible. Podemos explota sin pudor ese estado de ánimo, pero cualquiera que observe con realismo la situación concluye que los “buenos tiempos” del pasado ya nunca volverán por causa de la gran crisis global europea, y que el futuro será cada vez más difícil, confuso e impredecible en lo material y económico.

La indigencia mental y moral de los nostálgicos del hiper-consumo es tal que creen que conectando la caja tonta encuentran la solución a los que tienen por males sociales, y que metiendo en una urna un papelito logran hacerlos desaparecer. Con dos actos cómodos y fáciles, que no requieren esfuerzo ni compromiso personal, queda todo resuelto… Quienes así imaginan la realidad conocerán un amargo despertar, del que se han hecho responsables y también acreedores. La réplica final a esto es que la persona tiene que autoconstruirse, para no ser adoctrinada ni manipulada ni engañada por nadie, y para no autoengañarse. Eso es uno de los fundamentos de la idea de revolución integral.

Fin

FRM. ( http://esfuerzoyservicio.blogspot.com.es/)



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