A las personas les gustan los RITUALES porque les proporcionan SEGURIDAD AFECTIVA.
Desde que somos bebés, repetir acciones con un cierto sentido interno (ya sea religioso o profano) a las personas nos hace predecible nuestro mundo y eso nos da seguridad, nos tranquiliza.
Un ritual es un acto simbólico con un significado concreto.Nuestra mente no diferencia lo real de lo simbólico y a menudo la carga simbólica del ritual es interpretado por nuestro cerebro como algo verdadero.A lo largo de la humanidad, las personas hemos tenido numerosísimos rituales: religiosos, en conexión con la naturaleza, de crianza de los bebés,¿Puede un ritual ayudarme a sentirme mejor? Indudablemente, sí.Simplemente, debes tener en cuenta qué significado le das.Hoy te cuento sobre por qué los rituales son importantes para las personas.
¡Vamos al lío!
La palabra ritual puede tener muy mala fama según con qué entorno relacionemos este concepto. De hecho, me llamó la atención que al escribir esta palabra en google lo primero que me salían eran artículos sobre sectas o rituales precolombinos.
Y sin embargo, TODAS LAS PERSONAS tenemos rituales. Desde pequeños aprendemos algunos – que a veces las familias asumen casi de manera inconsciente porque son efectivos para calmar a los bebés – pero en la edad adulta también están presentes.
1. El papel de los rituales en la historia antigua.
Desde que la humanidad existe hay pruebas de que los rituales han formado parte de nuestra vida cotidiana. Para cazar, sembrar o despedirnos de nuestros seres queridos: los rituales nos han dado seguridad ante el desconcierto que significan la supervivencia…y la muerte.
Y ojo, no son exclusivos de los homínidos: los rituales se han observado también desde la etología en grupos de primates.
Además, los rituales nos UNEN como grupo. Desde la antigüedad, compartir ciertos códigos reforzaba los vínculos y es algo que sigue pasando. Pertenecer a un entorno cultural nos da seguridad (y a veces, por desgracia, también ocasiona conflictos cuando no somos suficientemente tolerantes con quienes no pertenecen a él, así de taimados somos a veces).
Fíjate que curioso, que incluso algunos investigadores señalan que ciertos rituales relacionados con la preparación de comida o con el aseo personal pudieron tener un papel muy importante en la supervivencia humana (prevenir enfermedades) y de ahí que, con ciertos y lógicos cambios, se hayan ido manteniendo.

2. La importancia de los rituales en la infancia.
Más allá del puro papel filogenético e histórico de los rituales en la humanidad, como te decía en la entradilla, los propios bebés necesitan de los rituales (el baño, una nana antes de dormir, saludar cuando les vemos llegar) porque les proporcionan, además de esa seguridad afectiva un mundo predecible donde unas contingencias (me bañan, me cantan, me hablan…) dan lugar a otras (me preparan para dormir, me acuestan, llega alguien…). Esto hace que empiecen a entender las rutinas y también, como digo, les proporciona estabilidad a un mundo que recién empiezan a tratar de comprender.
3. ¿Y la adultez? También hay rituales.
Es indudable que en nuestro mundo adulto también hay rituales.
Hay rituales paganos y rituales religiosos: todos ellos se caracterizan por tener una estructura que se repite y una capacidad de sosiego emocional notable, aparte de la unión entre personas que veíamos anteriomente.
Ejemplos de rituales en el mundo adulto son las doce uvas o hacer un velatorio. Y la supresión de ambos tipos de celebraciones debido a la pandemia ha tenido un efecto negativo indudable en el ánimo de las personas.

Tomarme el primer café del día sola y en silencio es para mí muy importante.
Si por lo que sea no lo puedo hacer...¡parece que las cosas ya no marchan tan bien!
Además, están los pequeños rituales cotidianos: son mis favoritos. Preparar igual el café (te cuento que siempre echo el agua justo hasta una marquita de mi cafetera y que siempre añado la leche al final), irnos a la cama, preparar una maleta…¿tienes rituales tú?
¿Me los cuentas?
