... traigo sangre de la tarde herida en la mano y una vela de mi corazón para invitarte y darte este alma que viene para compartir contigo tu bello blog con un ramillete de oro y claveles dentro...
José Ramón No podría dejar pasar semejante nota que cae a golpe de comentario, sin imaginar cara, estilo y personaje ¿Quien, como, donde, porqué y para qué aparece personaje atrayente perdido entre la profusión de palabras de este blog? No me pasó por alto que José Ramón dejo entrever una pasión infinita por el chocolate que le acompaña mientras es engullido por las historias más dispares que atrapan su cabecita, y dada la ligereza con que mi mente afiebrada y calenturienta se anima, soñé que "José Ramón y su extraña aficción al chocolate. Aventuras y desventuras de un poeta" era título suficiente como para ganarse un puesto de revelación como material de cuentos.
Salir a la carrera dejando atrás mi "extraño" zapato, quizá traiga mañana un cuento nuevo o revise un cuento ya viejo. Seamos serios, de aquí sale no uno, sino miles de cuentos.
Sin más dilación. Toma mochila que dentro metemos manta para tirar millas por carretas nuevas y viejas, hasta que un día, tarde o temprano, regresemos a casa.
