Revista Psicología

Primeros auxilios psicológicos

Por Mundotlp @MundoTLP
Primeros auxilios psicológicos
Es necesario saber cómo dar los primeros auxilios psicológicos a las personas que en nuestro entorno viven o han vivido alguna situación altamente estresante como rupturas de pareja, accidentes, muertes, diagnósticos de enfermedades graves… Los psicólogos llamamos “intervención en crisis” a la ayuda que prestamos a personas que se encuentran en una situación emocional muy intensa, normalmente con elevados sentimientos de malestar o cerca de poder bloquearse.  No siempre hay que hacer algo muy especial, pero es bueno saber cuáles son los principales consejos para prestar unos buenos primeros auxilios psicológicos.La psicología clínica es una disciplina que aporta soluciones para muchos momentos de la vida. Las situaciones vitales que pueden bloquearnos son solo alguna de ellas. Los siguientes consejos tienen mucha relación con los aportados en el artículo sobre cómo dar malas noticias. Le aconsejo que lo lea, seguro que le resultará interesante.

Consejos para dar los primeros auxilios psicológicos

 1. Escuchar

Hay que tener cuidado con la responsabilidad que podemos asumir a la hora de ayudar. Si no escuchamos a la persona que queremos auxiliar psicológicamente, es posible que no le demos el apoyo que necesita. Cada cosa a su tiempo… lo primero escuchar y después actuar.

Lo primero escuchar y después actuar

 Es importante que la persona a la que queremos ayudar encuentre palabras para definir los hechos o situaciones que ha vivido. Le ayudará a realizar la primera valoración de lo que ha sentido y de su estado interior. Además será un primerdesahogo
Aún no es el momento de dar consejos. Es el momento de la escucha activa: Repetir con nuestras palabras lo que el otro nos está diciendo y pedir aclaraciones a cada dato que no hemos entendido. Mostrar interés y conseguir que el otro lo perciba, es muy importante en esta fase.

2. Ofrecer ayuda

Ante el malestar que siente la otra persona puede ser de ayuda hacer explícito qué espera de nosotros. Verbalizarlo puede “ayudar a ayudar”. Podemos responder mejor a sus expectativas. Si somos capaces, y gracias a nuestra tranquilidad por no vivir lo mismo que la otra persona, es bueno hacer predecible los siguientes sentimientos que vivirá la persona. Mostrarle cuáles serán los siguientes acontecimientos será tranquilizador. Describir las etapas que ha de vivir ayuda.

3. Soportar los silencios

Un momento de crisis dentro estará plagado de emociones que interrumpirán el discurso o lo acelerarán, según sea la persona. En el caso en el que se produzcan silencios es importante convivir adecuadamente con ellos. Hay que dejar que estén. El que se produzcan no son señal de que no estemos ayudando adecuadamente. Es un signo del impacto de la situación sobre el otro. A menudo dentro de los primeros auxilios psicológicos es necesario dar solo apoyo con nuestra presencia. Permitir que sea así ayuda a potenciar la comodidad de la otra persona.

4. Gestionar el llanto

Al igual que los silencios, el llanto puede ser extremadamente incómodo si no lo ubicamos en su debido contexto. Llorar descarga la tensión, alivia y relaja. Además también ayuda a asumir lo que haya ocurrido. Baja barreras y potencia el poder hablar de lo ocurrido. Permite el que se pueda producir un contacto físico como un abrazo, lo que también favorece la sensación de calma y la capacidad para expresarse: desahogo.

5. Identificar el ritmo que necesita

Cada persona lleva un ritmo a la hora de abrirse, reflexionar y compartir. No siempre estará preparada para sincerarse y transmitir su malestar. Del mismo modo la soledad puede ser deseable para quien se encuentra mal. No es razonable forzar al otro a estar acompañado aunque no lo desee. Dejar claro que se está allí, y que se puede contar con uno para hablar, ayudar, llorar… puede ser  suficiente.

6. La ayuda no acaba al poco de haber vivido algún acontecimiento traumático

Darle muchas vueltas a lo que ha ocurrido, hace que con frecuencia la persona posponga o no afronte retos u obligaciones que tiene pendientes. Puede ser de ayuda participar y aportar en esas soluciones sin asumir la responsabilidad sobre ellas. Hay que buscar un equilibrio entre la generosidad, el apoyo y el reproche por lo que no se hace.Fuente: Gabinete de Psicologiahttp://elmundotlp.blogspot.com/es

Volver a la Portada de Logo Paperblog