Título original Project AlmanacAño 2014Duración 106 min.País Estados UnidosDirector Dean IsraeliteGuión Jason Pagan, Andrew StarkFotografía Matthew J. LloydReparto Sir Maejor, Sofia Black-D'Elia, Sam Lerner, Amy Landecker, Ginny Gardner, Jonny Weston, Gary Weeks, Gary Grubbs, Katie Garfield, Patrick Johnson, Alexandra Bartee, Taylor McPherson, Anthony Reynolds, Allen Evangelista, Michelle DeFraitesProductora Paramount Pictures / Platinum Dunes

Le pusieron dos cables y tres lucecicas y la tostadora de mamá parecía otra

Esto es lo que se ve en la cámara de papá...
Un adolescente muy aficionado a la ciencia, está rebuscando en el trastero de casa y encuentra una cámara de vídeo de su padre y tras ver lo que contiene, comprende que éste le dejó unos valiosos trabajos sobre la física de viajes en el tiempo...Pues una vez más, a mi me hablan de viajes en el tiempo y me tienen ganao.
Y fue leer de que iba esta peli, y no dudé en verla. Me gustó pese a no ser el mayor fan del género "found footage" o "metraje encontrado" ni de la cámara en mano. Y es que ya empieza a cansar el recurso dichoso.
Y esa es la mayor pega que le vi a la película, el constante mareo a que se somete al espectador.

Viajaban en el tiempo para ponerse finos en los conciertos
Por lo demás me resultó una mezcla entre Primer y Chronicle. Recuerda a la primera por los viajes temporales y las paradojas que éstos generan entrecruzando líneas temporales desde una perspectiva cercana y recuerda a la segunda en ese descubrimiento de unos adolescentes que se lanzan a grabar sus extraordinarias aventuras de algo fuera de los límites del entendimiento humano.Además no es como otras, que se pierde entre terminología demasiado técnica para los profanos y las explicaciones son bastante asequibles para los neófitos en ciencia como un servidor.
El guión transcurre dentro de la lógica -si entendemos como lógica que unos chavales monten una máquina para viajar en el tiempo- y se va complicando a medida que avanza por los consiguiente enredos temporales que van causando los continuos saltos. Tal vez eché de menos algo más de originalidad y algo menos del consabido pasteleo -que nos invade por todos lados-.
No es ninguna obra maestra, ni tampoco lo pretende, pero a mi me ha dejado un sabor bueno, aunque tal vez esté influenciado por mi querencia por la temática de que trata.
