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Pronóstico sobre Grecia

Publicado el 29 junio 2015 por Tradux @TraduxNews
Pronóstico sobre Grecia
Lo que está sucediendo en Grecia y en el resto de la Unión Europea es apasionante desde el punto de vista academicista, y terrible para millones de personas.
En estos momentos los bancos griegos están cerrados en un día laborable, las personas no pueden retirar fondos de sus ahorros depositados. La incertidumbre se refleja en imágenes de rostros en los que asoma la máscara del miedo. Especialmente entre las personas más vulnerables. Los ancianos.
Asistimos a una partida de póker. Y hay una enorme cantidad en juego encima de la mesa. Nos llegan noticias de que la partida ha terminado, de que una de las partes ha abandonado el local.
No es cierto.
La Unión Europea juega condicionada por el temor a que una salida griega del euro desestabilice una frágil - casi inexistente - recuperación económica. Hay una imagen de fichas de dominó alineadas; si Grecia cae ¿podría caer España? ¿O Portugal? ¿Acaso Italia?
La salida de un país de la eurozona sería un golpe brutal sobre la filosofía misma que fundamenta este intento de unificar a tantos y tan distintos países. Grecia es un país pequeño, pero en estos temas geoestratégicos no importa tanto el tamaño como el mensaje. Si Grecia cae, la Unión Europea fracasa; y se genera una incertidumbre que podría afectar a países con problemas (España) o con dudas (Gran Bretaña). La partida se trasladaría a un escenario nuevo, peor reglado, en el que todo es posible. No habría seguridades ni certidumbres.
Por su situación geográfica Grecia es un país que juega un papel en la zona próxima al Mar Negro, en donde se está dirimiendo el pulso entre EEUU y la Federación Rusa por delimitar las áreas de influencia. Algo así como una segunda guerra fría, alentada por un personaje extraño y confuso, el presidente Putin.
La UE juega al póker con el miedo a jugarse su propio futuro, y con los EEUU diciéndole al oído que no deje caer a Grecia en manos de Rusia o China. Algo, por otra parte, difícil de creer.
También los fondos de inversión, especialmente los alemanes, ejercen presión para que se llegue a un acuerdo. Buena parte del dinero que se juega encima de la mesa es suyo; y quieren recuperarlo, al menos una parte.
Por tanto, aunque la UE afirme que se ha acabado la partida por abandono del contrario, esto no es cierto. La partida continúa, y asistimos a una guerra de nervios.
El tiempo apremia, y cada vez es más difícil aguantar posturas de farol.
Los griegos se han levantado, cierto. Pero no han abandonado el salón. Ellos también están forzando la negociación, poniendo sobre la mesa un referéndum que significaría el abandono de la UE. Es una apuesta fuerte que, sin embargo, no les está funcionando.
Han echado un órdago en mal momento, con la inexperiencia del jugador mediocre. Grecia se ha asomado ella misma al abismo.
Empezó a asomarse cuando falsificó sus cuentas públicas, y vivió por encima de sus posibilidades, pensando que la UE siempre acudiría a su rescate. Pero todo tiene un límite, y nadie presta dinero a un moroso que se jacta de serlo.
No es un problema de liquidez; es un problema estructural. Y Grecia tiene difícil solución.
Vieron las debilidades de su contrario, e intentaron jugárselo todo a una carta. Creían que la UE acabaría cediendo, por las razones que antes expuse. Ellos mismos tienen urgencias internas, con un gobierno griego que ha perdido apoyos internos y que intenta sobrevivir al equilibrio de las promesas electorales, por un lado, y la política real, por otro.
Están jugando con las cartas del orgullo nacional, de la injusticia cometida (lo que no es del todo falso); pero saben fehacientemente que cuando la ciudadanía no pueda comprar pan, y las farmacias estén desabastecidas, el pueblo se volverá en su contra. El patriotismo sucumbe al hambre.
¿Mi pronóstico? Creo que Grecia no abandonará el euro. Me cuesta creer que seamos tan estúpidos. Todos.
Mientras, los más débiles, los de siempre, sentirán el ahogo de la incertidumbre. Y las bolsas caerán; pocas cosas hay más cobardes que el dinero. Pero dejar a la población griega despedazada por tiburones financieros y desprotegida por un gobierno irresponsable sería un baldón insoportable sobre los hombros de una Unión Europea que pretende ser una referencia no sólo económica, sino moral.
Por eso hay tanto en juego. Porque sobre la mesa no sólo hay dinero. Más importante, oculta entre los billetes, casi imperceptible, hemos arriesgado nuestra baza más fuerte. La ilusión.
La esperanza.
Antonio Carrillo

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