Revista Cine

Pura infancia (Little Amélie)

Publicado el 19 septiembre 2026 por Sesiondiscontinua
Pura infancia (Little Amélie)Hasta hace bien poco, el cine no se había prodigado con demasiado éxito en las adaptaciones de los libros de Amélie Nothomb: la primera fue la de su primera novela --Higiene del asesino (1999) de François Ruggieri-- una variante bastante más retorcida de Misery (1990). Después vino Estupor y temblores (2003) de Alain Corneau, basada en uno de sus muchos libros biográficos, sobre su desastrosa experiencia laboral en Japón. Una década después llegó Romance en Tokio (2014) de Stefan Liberski, un título que no deja lugar a dudas sobre la romantización cinematográfica de la complicada relación que la autora mantuvo con un japonés, del cual no sólo su carácter y valores, sino toda una cultura, les separaba. Finalmente, el cine español se atrevió con Cosmética del enemigo (2020) de Kike Maíllo, un intento no culminado de destilar un guión incremental a partir de un texto incómodo. Por suerte, la tendencia ha cambiado con el debut literario de la escritora belga: Metafísica de los tubos (2000), una versión animada a mano por Maïlys Vallade y Liane-Cho Han, que desmenuza los primerísimos años de vida de Nothomb en Kyoto, en los que muy probablemente nacieron unas cuantas de sus obsesiones vitales y rasgos de carácter.
Little Amélie (2025) es una muy buena adaptación de un texto con un complicado equilibrio argumental: sin abandonar del todo la veracidad de los recuerdos de la infancia, introduce toda clase de reflexiones, excursos y elementos fantásticos acerca de sus primeras experiencias sensoriales, las cuales son analizadas minuciosamente en el libro. Una poderosa dosis de abstracción filosófica que busca armar un relato difícil de componer a partir de la simple introspección. Sin embargo, sus directores han sabido reordenarlo en una sucesión de escenas que, sin desmontar del todo el entramado narrativo y la mezcla de estilos, orienta todas las piezas hacia el puro recuerdo infantil. Sigue habiendo reflexión (la voz en off), anécdotas y humor, pero destacan por encima de todo los episodios en los que la pequeña Amélie se abre a la vida y establece sus predilecciones, incluyendo una innata capacidad para interiorizar lo nuevo y sobreponerse con filosofía al dolor cruel de los primeros golpes de la vida. Sin duda la animación acerca aún más la historia al terreno infantil (y la que el libro no se acerca demasiado), a la vez que permite muchas más licencias fantásticas sin el que resultado final --y la empatía de pequeños y grandes, que para todos sirve la película-- se resienta.

Las vivencias de la infancia son las que se graban más profundamente en nuestra personalidad, cuando una inevitable mezcla de novedad e ingenuidad nos alcanzan con una intensidad categórica. El entorno familiar y cultural suelen hacer el resto. En el caso de Nothomb, hay que añadir una tradición belgo-francófona trasplantada al Japón de los sesenta del siglo XX. La pequeña Amélie, además, es un bebé receptivo como pocos que descubre el mundo y sus límites (los físicos y los suyos) con absoluta libertad y ausencia de prejuicios. A partir de ahí el libro y la película separan sus caminos: el primero se lanza a la interpretación metafísica en busca de significados, mientras que la película los convierte en momentos definitorios de una infancia feliz. Todos llegamos a este mundo sin saber cómo funciona ni a qué deberemos renunciar, pero esas primeras decepciones sirven para dar forma a nuestro mundo interior. En el caso de Nothomb, además, de materia prima para sus inclasificables narraciones, basculando siempre al límite entre lo anodino y la intuición genial.
La película encara estos retos y sale con nota: acierta al optar por una animación que se desborda en escenas lírico-visuales difícilmente encajables en un relato de acción real. Y la capacidad para aislar cada nuevo sentimiento (muerte, desapego, ausencia). Y por último, la tremenda fortuna de tener una niñera como Nishio (sin duda inspirada en una persona real), una joven probablemente rota por la guerra que aun así desborda cariño, ternura y sacrificio. Esa mujer y otras casualidades de la vida y el amor (familia acomodada, acceso a la naturaleza, tiempo libre y, por supuesto, una buena colección de libros que había por casa) forjaron los cimientos de la excéntrica personalidad de una escritora cuya obra sigue resistiéndose a ser clasificada. Little Amélie es un filme que atrapa por su naturalidad, sensibilidad y el placer de la lotería de una infancia feliz...

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