Revista En Femenino

¿Qué es la "pedagogía negra"?

Por Tenemostetas
Por Ileana Medina Hernández
Conocí el término "pedagogía negra" a través de los libros de Alice Miller, la mayoría de ellos han sido publicados en España por Tusquets y explican ampliamente la idea.  Aunque parece que el término lo acuñó o hizo famoso antes la periodista alemana Katharina Rutschky
Hace unos días se hizo viral en las redes sociales un video donde una madre negra sacaba a su hijo a pescozones de una manifestación contra la policía en Baltimore. Nunca me he visto en la misma situación que esa pobre mujer, así que ni de lejos juzgo su conducta. 
Pero lo sintomático es que tantas personas, avalanchas de personas, miles de personas, utilizaran esas imágenes para poco menos que nombrarla "madre heroína del año" y para exclamar la típica frase "si todas las madres dieran esas hostias a tiempo las cosas irían mejor". 
Lo destacable pues, socialmente hablando, es por qué tantas personas seguimos justificando la violencia o la "hostia a tiempo" como algo bueno, deseable, o ejemplar, y no como una pérdida de papeles lamentable, como un desbordamiento ante la falta de mejores recursos, como un mal que deberíamos poder evitar. 
Incluso profesionales prestigiosos por su labor en defensa de los menores, como el juez Emilio Calatayud, ha defendido varias veces en público "que los niños no se traumatizan por ello". El propio hilo que abrió sobre estas imágenes en su página de Facebook, es un ejemplo de la mayoritaria corriente de opinión pública que defiende que "una bofetada a tiempo, evita muchos males". 
Esto es precisamente "la pedagogía negra". La forma en que hemos sido criados la mayoría de nosotros. Para explicarlo con pocas palabras, vamos a intentar resumirlo en algunos puntos: 
-La pedagogía negra basa la enseñanza en el miedo y el castigo. 
-La pedagogía negra busca la obediencia. Considera ser obediente como una virtud. Un niño "bueno" es un niño "obediente". 
-La pedagogía negra es la pedagogía de la dominación. Una persona manda y otra obedece. Es la base por la cual se reproducen las demás formas de dominación social. Si aprendemos desde niños a ser "obedientes", luego lo seremos en el ejército, en el trabajo, en la política, y en todas las demás instancias de dominación. Así se construyen y normalizan las jerarquías sociales. 
-La pedagogía negra utiliza métodos conductistas, mecanismos de estímulo-respuesta a través del castigo o el premio, para generar conductas "deseables" por quien posee el poder, en este caso, los adultos frente a los niños. Es por tanto manipuladora. 
-La pedagogía negra castiga, golpea, hace llorar y le dice al niño que es "por su propio bien". Como consecuencia, el niño pierde su capacidad innata de distinguir el bien (lo amoroso, lo placentero) del mal (la violencia, el dolor). Y esta es a mi parecer, la peor de las consecuencias de la pedagogía negra. Perdemos el rumbo emocional, el centro psíquico, y luego constantemente tenemos que estarlo buscando afuera, en figuras de "autoridad", a través de la aprobación externa. 
-Como consecuencia de lo anterior, el adulto también pensará que la violencia, siempre o en ocasiones, está bien, es útil y necesaria. Es decir, la propia defensa de la pedagogía negra es la consecuencia de haberla recibido. Y así se reproduce de generación en generación. El "mal", el "pecado original", la ira, el miedo y la necesidad de relacionarnos de manera violenta, se transmite de generación en generación a través del uso de la pedagogía negra de padres a hijos.
-La pedagogía negra daña la dignidad y también la inteligencia. Crea inseguridad, falta de autoestima, miedos y dudas que se arrastran a lo largo de la vida. Nos hace desconfiar de nuestros propios criterios y capacidades. 
-La pedagogía negra crea seres sumisos, o por el contrario, seres violentos que desviarán la violencia recibida hacia otras personas más débiles de su entorno, o en el mejor de los casos, la convertirán en rebeldía social. Las personas víctimas de la pedagogía negra suelen ser sumisos con sus "superiores"  o personas más fuertes o de más alta jerarquía social, y se ensañan con las personas a quienes consideran más "débiles". 
-La pedagogía negra se disfraza, se justifica y se cuela por todas partes, disfrazada de buenas intenciones o de "trasfondos de cariño". Por tanto, manda al inconsciente el verdadero daño causado, y genera una "sombra" individual, familiar y colectiva que niega lo evidente: que hemos sido dañados por las personas que debían amarnos y protegernos. 
-La pedagogía negra es el mecanismo por el cual se sostiene la mentira colectiva, el hechizo, el embrujo, consistente en aparentar que todos tenemos familias maravillosas, madres y padres que nos quieren y a quienes queremos. Y enmascara el verdadero lugar donde se produce y reproduce la falta de amor, de empatía y de paz que luego vemos a nivel macrosocial. Desvincula lo doméstico de lo público, de lo político.
-La pedagogía negra instituye la mentira, la violencia y la hipocresía como forma "normal" de relacionarse entre personas que supuestamente se quieren. Invierte por tanto el sentido del amor. Si consideramos que la violencia no es amor por ejemplo, en una relación de pareja, ¿cómo es que podemos pensar que sí lo es sobre los niños?
-La pedagogía negra considera que pequeñas (¿quién decide cuáles son pequeñas?) o mayores dosis de violencia son "necesarias". No ya que sean quizás inevitables, porque no somos perfectos, sino que las legitima como instrumentos necesarios para la educación e incluso para la paz social.
-La pedagogía negra considera que pequeñas violencias contra los niños contrarrestarán o evitarán otras formas mayores de violencia social. Cuando en realidad, son su origen. La pedagogía negra invierte el sentido moral.
-La pedagogía negra que recibimos nos duele, nos duele tanto, que no queremos verla ni hablar de ella. La justificamos y la envolvemos en papeles de seda, para no poner el dedo en nuestras llagas.


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