Revista Psicología

Qué hacer cuando un familiar se encuentra mal pero no quiere ir al psicólogo

Por Mundotlp @MundoTLP
Qué hacer cuando un familiar se encuentra mal pero no quiere ir al psicólogo

Está mal pero no quiere ir al psicólogo

Esta situación es muy complicada y por desgracia muy frecuente, especialmente con personas mayores o adolescentes. Es evidente que no se encuentran bien, que algo les ocurre, depresión, ansiedad, conductas extrañas, o abuso de drogas en el caso de los adolescentes. Pero cada vez que sale el tema se muestran esquivos y reacios a recibir cualquier tipo de ayuda. “No quiero ir al psicólogo, no me pasa nada”

Muchas personas no quieren ir al psicólogo por el estigma social, especialmente personas mayores o adolescentes “qué pensarán los demás si voy al psicólogo” los hombres también suelen ser más reacios a acudir al psicólogo y en función de la región geográfica culturalmente está mejor o peor visto el acudir a un psicólogo.
Qué hacer cuando un familiar se encuentra mal pero no quiere ir al psicólogo

Qué hacer cuando no quiere ir al psicólogo, ni pedir una segunda opinión

En estos casos lo mejor es hacer un acercamiento progresivo, es posible que la persona no quiera acudir directamente al psiquiatra o al psicólogo pero acceda a acudir a un asistente social, o a hablar con algún cura o sacerdote de la parroquia que la persona conozca (especialmente recomendable para personas mayores) o simplemente ser acompañado al médico de cabecera, y una vez en la consulta del médico poder trasmitirle al especialista nuestras preocupaciones en caso que nuestro familiar no las mencione.Acordar una primera visita con un profesional de la salud mental para la persona suele bastar para motivarla a que solicite ayuda, especialmente si tú accedes a acompañarla a la consulta. Otro recurso interesante es plantear la consulta o visita con el especialista como una “prueba” o segunda opinión, “vemos a un especialista, y si nos dice que no es nada, pues ya no insisto más con el tema, que diga él”En caso que la persona se niegue rotundamente a recibir cualquier tipo de ayuda y se evidencien signos claros de peligro hacia él o hacia terceras personas, es altamente recomendable llamar a un servicio de urgencias a domicilio. Puede ser que esto enfade a la persona pero vale la pena si existe la posibilidad de riesgo de suicidio o daño a terceros. La gran mayoría de hospitales comunitarios tienen servicios de emergencias a domicilio para estos casos concretos, en los cuales acude personal sanitario especialista en salud mental para evaluar la necesidad o no de ingreso hospitalario para la persona.Otra alternativa recomendable es que la familia acuda a un centro especializado, para explicar su caso particular a un psicólogo y recibir una orientación tanto para discernir si realmente este familiar tiene una problemática abordable y tratable, como para encontrar formas de vincular al afectado para que pueda acudir a recibir ayuda
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