Revista Cultura y Ocio

¿Quieren guerra o sólo tirar bombas?

Publicado el 25 noviembre 2015 por Benjamín Recacha García @brecacha

viñeta bombardeos

¿Queréis guerra? ¿Es esa la solución al terrorismo del ISIS? Yo no lo creo, ya lo dejé claro hace unos días. Soy un “buenista”, qué le vamos a hacer, como todos esos vagos y maleantes, residentes en los mundos de Yupi, que han firmado el manifiesto #NoEnNuestroNombre. Por cierto, os invito a adheriros, aunque sólo sirva para dejar claro que somos unos cuantos los ingenuos que todavía opinamos que los conflictos, por muy graves que sean, se deben solucionar de forma civilizada.

Yo no creo que las grandes potencias mundiales quieran acabar con el terrorismo. Es necesario que haya un enemigo poderoso que aterrorice a la población occidental para mantener el control exhaustivo sobre nuestras vidas, para desactivar la agitación social y colocar en un indiscutible primer puesto de prioridades la seguridad y, seamos claros, la prosperidad de la industria armamentística. Pero no voy a repetirme, ya me desahogué en ‘La guerra siempre es la peor solución’.

Ahora bien, puesto que la guerra parece inevitable, que la hagan bien. Que se dejen de mariconadas, de bombardeos cobardes, que sí, matarán a unos cuantos terroristas junto a muchos inocentes (los “inevitables” daños colaterales). Las bombas no van a impedir que otros fanáticos sedientos de venganza tomen el relevo… a no ser que lancen sobre Siria e Irak unas cuantas bombas nucleares que lo manden todo a tomar por culo. No son pocos quienes aprobarían semejante atrocidad.

Las bombas solucionarán tan bien el problema como lo hicieron antes en Afganistán e Irak. Con esas invasiones “salvadoras del mundo libre” empezó todo. ¿En serio alguien cree que los bombardeos van a acabar con el ISIS? Yo pecaré de buenismo, pero quienes defienden que la campaña militar persigue pacificar Oriente Medio y liberar al mundo del terrorismo fundamentalista son ridículamente ingenuos o tienen acciones en alguna de esas corporaciones que hacen negocio con la muerte, que, por cierto, desde la noche de los atentados de París se están haciendo (aún más) de oro.

En cualquier caso, fantaseemos por un momento con que el objetivo de Francia, Estados Unidos, Rusia y todos los que andan metidos por ahí es realmente llevar la paz a la zona. Olvidemos los intereses geoestratégicos y económicos y descartemos también que la campaña de captación de apoyos de Francia tenga algo que ver con la venganza y con la intención de dar un escarmiento a quienes se han atrevido a traer el terror al corazón de Europa, como en su momento hizo Bush en Afganistán.

Imaginemos que la pretendida coalición internacional que Hollande intenta formar va a trazar una estrategia de actuación perfectamente planificada, incluyendo, por supuesto, qué pasará cuando finalice la intervención militar. Es decir, que contemplará un plan de paz para Siria e Irak y medidas efectivas contra la proliferación del radicalismo fundamentado en la deformación de las ideas religiosas. Soy consciente de que estoy escribiendo el guion de una peli de ciencia ficción. Pero sigamos.

Para vencer militarmente al ISIS hay que hacerlo sobre el terreno, en el combate cuerpo a cuerpo, pero ya se cuidarán esos dirigentes que defienden la intervención como la única salida de sugerir el envío de tropas. Lanzar bombas desde un avión queda muy vistoso en las noticias; otra cosa es tener que justificar la muerte de unos cuantos soldados. Eso no reporta subidas en los índices de popularidad ni votos.

Estoy muy lejos de ser un experto en Oriente Medio y en estrategia militar. No tengo ni repajolera idea, más allá de lo que leo de unos y otros, así que lo que voy a decir seguramente sea una soberana estupidez, ya que es evidente que para proponer soluciones para la zona más conflictiva del planeta hay que tener en cuenta montones de variables y equilibrios, sobre todo si no quieres hacer descarrilar los jugosos intereses económicos que los países del mundo libre tienen allí.

Los kurdos están combatiendo al ISIS con éxito en Siria, así que ¿por qué no apoyarles? Las YJA (Unión de Mujeres Libres) kurdas defienden su libertad luchando contra el fascismo bajo el que el ISIS ha sometido a ocho millones de personas. Las limitadas milicias kurdas han conseguido detener e incluso hacer retroceder al enemigo, así que es razonable pensar que su avance sería mucho más rápido y consolidado con el apoyo militar de la coalición occidental.

Evidentemente, ese servicio que un pueblo históricamente oprimido está haciendo al mundo merecerá un reconocimiento internacional, así que el plan para la zona debería contemplar la creación del Estado Kurdo, cosa que desde luego no aceptará de ningún modo Turquía. Los turcos están jugando un papel en este conflicto cuanto menos sospechoso: dicen combatir al ISIS (después de haber hecho la vista gorda a sus paseos por la frontera y quién sabe qué más) a la vez que tienen declarada la guerra a los kurdos (y derriban aviones rusos). Y Turquía es miembro de la OTAN.

Para acabar con el ISIS hay que encajar varias piezas que ahora mismo ni se contemplan en el puzle. Una es la autodeterminación del pueblo kurdo, otra sería dejar de vender armas a las “petromonarquías”, con Arabia Saudí a la cabeza, que acaban cayendo en manos de los terroristas. Y es que la paz igual supone perder unos miles de millones de dólares en transacciones comerciales de dudosa moralidad, pero hemos quedado en que nos vamos a creer que la coalición internacional pretende contribuir a crear un mundo mejor, ¿verdad?

Y ya que estamos, solucionemos otro conflicto eterno, el de Israel y Palestina, creando de una vez el Estado Palestino, un estado verdaderamente independiente, libre de la opresión israelí. Esto no es que sea ciencia ficción, sino que eleva a la categoría de relato histórico lo acontecido en la Tierra Media de Tolkien. Ninguna potencia mundial va a tener el coraje de poner en su sitio a potencias militares y económicas como Israel, Turquía y Arabia Saudí, en pro de algo tan espurio como la paz.

Hay qué ver, qué cosas tan tontas se me ocurre plantear. Nada, hombre, que tiren sus democráticas y liberadoras bombas mientras los europeos nos preparamos con alegría para el black Friday y las compras navideñas rodeados de policías y militares que velen por nuestra seguridad. Ah, la Navidad, esa maravillosa época de paz y armonía. Espero que los muertos por los bombardeos, los ahogados en el Mediterráneo y esos refugiados que se agolpan a las puertas del mundo libre nos den un poco de tregua para poder comernos los turrones con la conciencia tranquila.


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