Revista En Femenino

Quiero ser una cebra

Por Expatxcojones

Quiero ser una cebra

Sudáfrica, 2009. Foto A. Matowsky expatriadaxcojones@blogspot.com


Naces. Vas a la escuela. Te haces mayor. Buscas trabajo. Lo encuentras. Y ahora demuéstrale al mundo lo que vales. Y demuéstratelo a ti misma. Esto es lo más difícil.
Llevo unos días agobiada, y ya no sé si es por los niños, el trabajo, Marruecos o los putos treinta y siete que cumpliré dentro de poco.
Todos moriremos. Solo estamos de paso. No controlamos cuando venimos. Tampoco cuando nos vamos. Entonces ¿qué sentido tiene?
Mi padre siempre dice: “La respuesta está en tu interior.” Sí. Ya. Pero ¿dónde?
Nos han programado para mirar siempre hacia fuera. Para gustar. Siempre pensando ¿qué dirán? Nos enseñan que para ser feliz has de triunfar pero ¿qué es el éxito? ¿quién dice en qué consiste? Hay muchas maneras de triunfar pero la sociedad sólo reconoce una: el dinero.
Yo quiero hacer lo que me apetezca sin pensar en la puta pasta. Pero precisamente este es el problema ¿qué quiero?  La libertad implica responsabilidad. Eres libre ante los demás pero eres esclavo de ti mismo.
Me he propuesto escribir. Cinco días a la semana. Durante un año. Escribir. Sólo escribir. Pero tengo dudas. Inseguridades. Miedo. No sé si seré capaz…
Ayer vi un documental en YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=QICISHP40tI. Me lo bajó el Kalvo. Él me conoce y sabía que me iba a gustar.  Lo que no se imaginaba era la reacción que iba a tener después de verlo. Y a parte de acabar llorando como una Magdalena, me hizo pensar: ¡Claro que sí! ¡Hazlo! Del resto olvídate.
Y esto es lo que el protagonista hace. Dedicarse a lo que le gusta sin que le importe nada más. Coge su cámara de fotos y se va a Rusia. Él es holandés. No conoce el idioma ni las costumbres. Ya los aprenderá. Lo importante es ir. Estar allí. Tomar fotos. Inmortalizar el momento. La gente. Sus vidas. Encontrar las historias. Y contarlas.
Vuelve a Europa con un material de primera. Pero nadie lo quiere. Nadie se lo compra. No entra en las publicaciones convencionales y entonces piensa: ¿Por qué no me lo auto publico? Y pregunta cuanto cuesta. Más de treinta mil euros. Es una burrada. Nunca tendrá tanto dinero. Pero sigue con la idea en la cabeza. Se lo comenta a un amigo. Un día, haciendo una cerveza. Y al amigo le interesa. Y le da treinta euros. Le paga el libro por adelantado. Y así una persona, dos, tres… corre el boca oreja y el sueño se hace realidad. No. Mejor. El sueño se convierte en otro mayor.
Ahora sí que puede hacer lo que él quiera. Viajar. Fotografiar. Y vivir de ello. Ahora, con sus normas. Él decide cómo y cuando. Él lo decide todo. Es su obra y es fantástica.
Ya no quiere vender sus reportajes a esas publicaciones anticuadas. Encorsetadas, que le explotarán y le limitarán. Le censurarán y le manipularán. Ahora publica lo que él quiere. Escoge un tema. Lo hace. Y lo vende. Él se encarga de realizarlo pero también de toda la producción.
—Me recuerda a ti —me comenta el Kalvo cuando lo ve coger sus paquetes de libros, montarse en la bicicleta e irse a la oficina de correos —cuando te pasabas el día arriba y abajo con tus DVD’s y tus formularios. No sabía si eras realizadora de documentales o secretaria. Todo el día mandando sobres.—Ya me gustaría...
Siempre he querido escribir. Desde que era muy pequeña. Siempre me han fascinado las historias. Escucharlas, Verlas, leerlas y también contarlas. Pero siempre he tenido miedo y ahora continúo teniéndolo. Miedo al fracaso. Miedo a las críticas. Miedo a la mediocridad. Miedo a mi misma. A mis capacidades. A mis expectativas. Miedo a no estar a la altura. Miedo.
El miedo es un instinto animal. Útil y necesario. Nos prepara para huir del peligro. En ocasiones sentir miedo nos puede salvar la vida. Pero mientras los animales solo sienten miedo cuando la amenaza es real. Los humanos somos capaces de angustiarnos y acojonarnos por cosas que solo están en nuestra cabeza: los pensamientos. Nuestra cabeza es nuestro mejor aliado y nuestro peor enemigo. La cebra solo corre cuando ve al león cerca. Ni antes, ni después. Quiero ser como ella.

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