
A veces quisiera dormir hasta tarde pero al mismo tiempo me gusta despertar temprano. Es un tiempo que puedo hacer y disfrutar cosas sola y sin distracciones. Es la mejor hora para disfrutar mi primera taza de café en silencio. Es el momento perfecto para hacer ejercicios, contestar correos electrónicos (porque no esperas ningún correo de seguimiento), es la hora en que más productiva me siento (y cuando mejor trabaja la velocidad de mi servicio de Internet), puedo ordenar la casa sin que me saboteen la limpieza y hasta ver algunos capítulos de mis series favoritas en Netflix. ¿Lo mejor? Tengo el resto del día para disfrutarlo junto a mi familia y para hacer otras tantas cosas. Muchas personas me preguntan desconcertados si estoy durmiendo lo suficiente. La realidad es que duermo siete u ocho horas diarias. Me levanto temprano pero me acuesto temprano. Desde que soy mamá la prioridad no es dormir mucho sino dormir bien.¿Te pasa lo mismo? Foto: FreeDigitalPhotos.net|winnond
