
Y digo que para mi es interesante porque pasado cierto tiempo, días si acaso, ya se pierde esa vergüenza, ese respeto humano de cuando uno no se conoce, y llega la camaradería, la risa cómplice y la intimidad. Ya nos llamamos por nuestros nombres y hasta nos ponemos apodos, salimos a bailar o a tomar unas cervezas, quedamos para viajar juntos/as, o mejor aún, surge la invitación para visitarnos en nuestros respectivos países y así conocer nuestras tierras y nuestra gente.Esta transición me gusta mucho, ¿qué digo? ¡ME ENCANTA! Porque de no conocernos pasamos a ser una gran familia que se divierte y planea junta. Específicamente de estos viajes y vivencias tengo unas amistades que han desafiado el tiempo, la distancia, los años y hoy por hoy nos hablamos, nos prometemos, y nos vemos cada vez que la vida y Dios nos lo permite.También por esto vale la pena viajar!Más de la autora en
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