Revista Cultura y Ocio

Recuerdos de la habana 1987

Por Conxita Piñero @BCNHorasOficina

La Habana 1987 | Que la Habana sea la ciudad invitada a la Mercè 2021 me ha hecho abrir el libro de los recuerdos y regresar a aquella ciudad que visité en el verano de 1987, y que supuso mi primer viaje al continente americano y mi primera vez en “saltar el charco”.

Siete años antes, durante unas vacaciones en el verano de 1980, había conocido a un matrimonio cubano, residente en Miami, que me habló largo y tenido de su añorada isla, de sus entrañables y paradisiacos rincones, por lo que mi interés por conocer la Habana había ido en aumento. De ahí que no dudase un momento en ir para allá a la primera oportunidad que tuve.

RECUERDOS DE LA HABANA 1987

La catedral de la Habana. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1982. Habana 1987

Dado que el viaje lo hice cuando eso de tomar mil y una fotografías, y las stories de Instagram no existían ni en el pensamiento del más reputado futuro científico informático, hoy no puedo compartir prácticamente ninguna imagen de aquellos días, pero es algo que queda compensado por los gratos recuerdos que guardo y que me han llevado a escribir este post.

De la Habana 1987 a la Mercè 2021

La Habana, que en el 2019 celebró su 500º aniversario, fue la elegida para ser la ciudad invitada a las fiestas de la Mercé 2020, pero la pandemia obligó a posponer su participación, y va a ser en la edición de esta Mercè 2021 cuando finalmente se lleve a cabo. Con el incentivo añadido de que va a coincidir con el 150º aniversario de la celebración oficial de las fiestas, ya que fue el 24 de septiembre de 1871 cuando se organizaron de manera oficial por primera vez.

La capital cubana se fundó el 16 de noviembre de 1519 con el nombre de San Cristóbal de la Habana, convirtiéndose en una de las ocho villas que Diego Velázquez de Cuéllar, en representación de la corona española, estableció en la isla de Cuba.

Como viene ocurriendo desde hace 150 años, este año 2021 también se ha publicado el correspondiente cartel de la Mercé que, además de haber recibido una de las mejores críticas de los últimos años, tiene un diseño que ha permitido adaptar la imagen principal a cada uno de los diferentes aspectos culturales que suelen englobar la fiesta mayor de Barcelona [tal y como explican en el artículo que os enlazamos], personalizando uno a la presencia de la Habana usando detalles con aire tropical.

Habana 1987

Collage de los diferentes carteles de la Mercè 2021. El de fondo verde es el dedicado a la ciudad invitada: la Habana.

La París del Caribe y la Paris del Mediterráneo

Tal y como explican en el video “La Habana y Barcelona. Historia de dos ciudades. 1779-1936”, ambas ciudades guardan una historia compartida desde finales del siglo XVIII. El florecimiento de la industria textil en Barcelona obligó a buscar nuevos mercados e implementar los intercambios comerciales, cosa que llevó al crecimiento de las exportaciones de telas hacia la isla de Cuba, y a las importaciones de café y azúcar hacia Europa desde la Habana.

Años más tarde, muchos catalanes optaron por “hacer las américas” eligiendo como destino principal la capital cubana y sellando la unión futura entre la Habana y Barcelona, lugares de origen y llegada de esa migración. El enriquecimiento económico de muchos de esos “indianos” ayudaría a que ambas ciudades -como explican en el vídeo- experimentasen una transformación inspirada en el París de finales del XIX que les haría ser conocidas como “la París del Caribe”, en el caso de la Habana, y “la París del Mediterráneo”, en el caso de Barcelona.

Desde 1993, la Habana y Barcelona son dos ciudades que están hermanadas a través de un acuerdo firmado para impulsar la conservación de su patrimonio arquitectónico a través de proyectos de rehabilitación, y que incentiva a que los intercambios culturales estén a la orden del día. Algo que se ha querido consolidar con esa especial invitación a la Mercè 2021.

¿Habana o Havana?

Habaguanex, Sabana, Haven, Abana… son algunas de las palabras que forman parte de las muchas hipótesis sobre el origen del nombre de la capital cubana, tal y como podemos leer en el artículo que le dedican en la Wikipedia.

Durante trescientos años se estuvo usó la palabra con la grafia V (Havana), y a partir de mediados del XVIII los españoles empezaron a usar la forma Habana, que coexistió con la de Havana hasta el siglo XIX. A partir de ese momento, parece ser que se consolidó el uso de la grafía B frente a la grafia V. Pero, no obstante, hoy en día todavía se sigue viendo la palabra escrito con V en diferentes idiomas, como es en inglés y en catalán.

Havana

Poster de Freepik con la palabra Havana escrita en inglés

Un paseo por la Habana 1987

De mis días en la Habana, en aquel lejano verano del 87 recuerdo perfectamente el encanto de pasear por sus calles repletas de palacetes mal pintados en mil y un color, variedades cromáticas que imponían las partidas de pintura que iban llegando en cada momento, a causa del embargo.

“Si la Habana no existiera, yo la inventaría” | Fayad Jamis (pintor, poeta, periodista y diplomático cubano).

Los helados que degustamos en Coppelia, mucho antes de que la película Fresa y Chocolate la hiciese mundialmente famosa. Un lugar que se ha convertido en todo un referente de la Habana, tanto para autóctonos como para foráneos, y que dicen que nació en la Cuba post-revolucionaria con el objetivo de demostrar que podía superar a la propia industria estadounidense en la fabricación de diferetes variedades de sabores de helados.

El obligado mojito en la Bodeguita del Medio, en medio de un paseo matutino, y el imperdible daiquiri en el Floridita, como aperitivo a una cena de “5 tenedores”, siguiendo la recomendación que dicen dejó dicha Ernest Hemingway, “my mojito in La Bodeguita; my daiquiri in El Floridita”, que seguimos al pie de la letra.

Las múltiples señales de tráfico con la palabra “PARE” en lugar del “STOP” de los americanos.

Y, cómo no, la inevitable noche de cena, música y salsa cubana en el Tropicana… Eso sí, todo ello en medio de un bochorno que te atrapaba la piel a todas horas, y que se incrementa tras la lluvia de la tarde, dado que fui en plena temporada de lluvias.

“A pesar de los pesares, vivo en una ciudad hermosa” | Leonardo Padura (escritor, periodista y guionista cubano).

Pero si algo recuerdo especialmente de mi Habana 1987 es la estancia en el Hotel Habana Libre, el hotel en donde Castro vivió los primeros días post-revolucionarios, y que en el 87 todavía conservaba un ambiente de lujo decadente que se había ido conservando “con pinzas” desde que los gringos abandonaron la isla tras el triunfo de la Revolución. [Artículo de Wikipedia].

Hotel Habana Libre

Vistas panorámicas desde el balcón de nuestra habitación en el Hotel Habana Libre. Habana 1987.

Un hotel con piscina, restaurante panorámico en la última planta, tiendas varias (que en el 1987 estaban muy poco surtidas) y un bar en el lobby en donde te servían latas de Coca-Cola “de la verdadera”, en lugar de la bebida de cola que tenían en la mayoría de establecimientos fuera de los círculos turísticos y que, por supuesto, debías pagar en dólares americanos. [Espero que nadie se lo tome como una crítica, sino como un simple comentario a este recopilatorio de recuerdos que me llamaron la atención.]

Hotel Habana Libre

El Hotel Habana Libre. Foto: Wikipedia

Os adjunto este artículo que habla de el hotel y que comparte algunas fotografías que me traen muy gratos recuerdos: El Hotel Habana libre cumple 60 años.

Concretando los tres imperdibles habaneros

La Bodeguita del Medio

La Bodeguita del Medio en La Habana

Interior de la Bodeguita del Medio. Foto: Wikipedia

Su fachada pintada de azul intenso contrasta con el amarillo del cartel que anuncia el establecimiento, visible desde ambos lados de la calle.

A diferencia de lo que es tradicional en la Habana, está bodega no está situada en un extremo de la calle, sino en el centro, de ahí que esa característica tan particular se haya incorporado a su propio nombre.

El Floridita

Tiene gracias que después de publicar un post dedicado a Lloret de Mar, mi siguiente artículo en el blog sea sobre la Habana, en donde uno de los lloretenses más universales alcanzó la fama creando uno de los cócteles más emblemáticos de Cuba.

Como supongo que muchos ya habréis adivinado, el lloretense es Constantí Ribalaiga i Vert (más conocido con el apodo de Constante) y el cóctel es el daiquiri, dos nombres irremediablemente unidos a la historia del segundo de los tres imperdibles habaneros que estamos comentando.

Constante nació en Lloret de Mar en 1888 y muy joven emigró a Cuba en busca de un futuro mejor, estableciéndose en la Habana. Empezó a trabajar como “cantinero”, aprendiendo y perfeccionando el oficio, y acabó convirtiéndose en el propietario del restaurante “La Florida”, nombre que cambiaría por el de “El Floridita” y que transformaría en una de las escuelas de barmans más conocida de la historia, como explican en el documental “Constante y el Floridita de Hemingway”.

Según dicen, “lo que Constante no inventaba, lo mejoraba”. Mezclando ron blanco, una cucharadita de azúcar, una cucharadita de marrasquino y el zumo de un limón verde, batido la mezcla eléctricamente con hielo pulverizado y sirviéndola frappé consiguió fidelizar con sus daiquiris al propio Ernest Hemingway, que posteriormente le llevaría a dar una vuelta al cóctel para crear el Hemingway Special, que el escritor estadounidense universalizaría en su libro “Islands in the stream”.

El Tropicana

Es evidente que si algo no puede faltar hacer en la Habana es ir a ver un espectáculo de salsa, y eso es lo que no nos perdimos en aquel Habana 1987, cuando visitamos el cabaret Tropicana, popularmente conocido como “un paraíso bajo las estrellas”.

Tropicana

Espectáculo del Tropicana. Habana 1987

Construido en una antigua villa del barrio de Marianao, sus promotores supieron conservar el bosque de árboles gigantes que había, lo que le acabó otorgando ese ambiente tropical tan característico del cabaret, y que tiene el honor de ser el más grande de toda Cuba.

Una de las cosas que más recuerdo que me sorprendieron del espectáculo fue la numerosa participación de bailarines y músicos, así como la combinación de luces, movimiento, vestuario y salsa a lo largo de todo el show.

Cuando salí de Cuba…

Como cantaba Luis Aguilé: “Cuando salí de Cuba dejé mi vida, dejé mi amor. Cuando salí de Cuba dejé enterrado mi corazón”

Después de los años, y viendo todo lo que explican los que han ido a la Habana actualmente, tengo muchas ganas de regresar de nuevo. No solo para poder revivir aquellas vacaciones, si no para poder atrapar momentos y captar imágenes (esta vez sí con mi cámara fotográfica) de todo aquello que visité en el 87 y que guardo en un rincón de mi corazón.

Y hasta aquí esta breve mención a la Habana que este año viaja a Barcelona, a donde espero poder volver en no muchos años y, entonces sí, dedicarle un artículo mucho más extenso.

Para saber más:
Guía gratis para viajar a la Habana
Cuba | Portal del turismo
Cuba | Ministerio de turismo
Qué ver en la Habana | National Geographic
La Habana que ama el escritor cubano Leonardo Padura

Otras ciudades invitadas a las fiestas de la Mercè:
Barcelona con B de Buenos Aires
París, invitada de honor


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