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Reebok ATR Talkin Krazy II

Publicado el 09 enero 2019 por Big Joe @BigJoeES

Normalmente suelo escribir en esta sección cuando tengo zapatillas nuevas, pero hoy voy a hacer una excepción y voy a hablaros de mis Reebok ATR Talkin Krazy II, que murieron ayer.

Me las compré en un outlet allá por 2010, si no recuerdo mal, porque estaban tiradas de precio. No fue un amor a primera vista, pero tengo que reconocer que con el tiempo se ganaron mi corazón. Llegué incluso a utilizarlas para los partidos de baloncesto, pues me resultaban muy cómodas.

Antes de hablaros de las zapatillas os pondré un poco en situación explicando qué significa el acrónimo ATR que va en el nombre.

Above The Rim

No mucha gente lo sabe, pero allá por los últimos años de la década de los 80 Reebok empezó a trabajar con una compañía independiente (otras fuentes dicen que la compraron directamente) para crear una pequeña marca que promocionase su ropa de basket en California. Esa marca era Above The Rim.

Lo curioso de esta compañía/marca es que se trataba de la primera marca de ropa de basket que no estaba directamente asociada a una marca de calzado. Su éxito en la cultura callejera fue tal que en sus orígenes llegó a vender más ropa de basket que Nike, Adidas o la propia Reebok. La marca llegó incluso a tener una canción de hip hop dedicada e incluso hay una película con el mismo nombre, que no fue un éxito de ventas, pero sí un referente de la cultura callejera.

Al final, Reebok no dejó escapar la oportunidad de crear una línea de calzado "Above The Rim" para aprovechar el tirón que estaba teniendo la ropa. Fueron famosas las Reebok Omni Lite que llevó Dee Brown en aquél concursos de mates de la NBA de 1991, que luego dejaron paso a las ATR D-Time...

Reebok trató de rebautizar la marca a " ATR " cuando se percató de que empezaba a perder tirón, pero ya era demasiado tarde. Jordan había llegado para quedarse con el trono de las zapatillas de basket con mi amor platónico: las Jordan VI.

Las Talkin Krazy II

La característica que hacía a esta zapatilla singular era que se vendía con dos marcadores (rotuladores para pizarras blancas) para que pintases sobre ellas lo que quisieses. La zapatilla venía recubierta de una especie de "charol" que hacía las veces de lienzo, algo muy original.

Como os comenté antes, las Talkin Krazy II no me entraron por los ojos, pero tras unas cuantas puestas fui constatando que se trataban de unas zapatillas muy cómodas y estables, por lo que acabé usándolas habitualmente para jugar al basket. Eso en el caso de un tío con 120 pares no es moco de pavo. La tracción de su suela en espiga y la sensación de protección que daba su talón de TPU sobredimensionado ayudaban mucho en el juego.

Siempre me ha resultado curioso como Reebok fue perdiendo la fama que llegó a tener en el basket con The Pump y la marca Above The Rim hasta el punto de descontinuar toda su gama. Bueno, viendo la aberración de las ZigTech quizás encuentre un motivo, pero no deja de resultar curioso como zapatillas tan bien rematadas como las Talkin Krazy no hicieron más ruido en su época, a pesar de que llegaron a ser calzadas por los Harlem Globetrotters (la foto que acompaña este post).

Las zapatillas venían muy bien rematadas por dentro. Las costuras venían reducidas a su mínima expresión: tan sólo una costura interna que, además, venía sellada para evitar rozaduras. La lengüeta no tenía costuras interiores, dando la sensación de estar hecha de una sola pieza. El forro interior venía tratado para evitar malos olores. Todo esto hacía que, a pesar de tener una horma estrecha, la zapatilla resultase muy cómoda.

Hex Ride

Hex Ride era la tecnología que se empleaba en las suelas de las Talkin Krazy II. Era la evolución del Hexalite, aquél panel de abeja que se sacó hace años para sustituir a los tubos del ERS (Energy Return System) y hacer la competencia al famoso AIR de Nike.

El Hex Ride consistía en burbujas de aire hexagonales independientes, que aparte de proporcionar amortiguación en zonas concretas servían para aligerar peso. En las Talkin Krazy II, a pesar de estar situadas en el talón y en la parte delantera exterior de la suela, yo no las notaba especialmente.

El final de las Talkin Krazy II

Ayer me dio pena cuando tuve que deshacerme de estas zapas. El día anterior mi hija estuvo jugando con ellas y dibujó una princesa en un jardín en la puntera de la zapatilla derecha. La izquierda corrió peor suerte: una caca (con su correspondiente "pie de foto" explicando que eso era una caca). Iluso de mí fui a trabajar con ellas al día siguiente a la oficina, pero al llegar allí me llevé una sorpresa porque los dibujos no se borraban. Supongo que usó un rotulador no indicado para estos menesteres o que la piel fue perdiendo propiedades con el tiempo.

Fue en estas zapatillas donde mi hija empezó a pintar su nombre cuando estaba aprendiendo a escribir. Aunque yo nunca las pintaba, me hacía gracia dejárselas a ella, que se sorprendía cuando su padre (friki de las zapas) le dejaba poner las manos encima a estas.

Ayer, tras un largo periodo sin calzarlas, llegaron a su fin. El charon sintético que las recubría empezó a pelarse por las dobleces que había en la puntera. Al principio no le dí importancia, pero tras un día entero de uso ya se había pelado casi toda la parte delantera de la zapatilla, dejando al descubierto el armazón de piel.

En fin, todo lo que tiene un principio tiene un final. Las echaré de menos.


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