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Reflexiones en torno al referéndum catalán

Publicado el 29 mayo 2017 por José Luis Ferreira
Reflexiones en torno al referéndum catalán
He dicho en más de una ocasión que si en Catalunya (o en Euskadi) una mayoría de la población desea la independencia de manera persistente, es mi opinión que debería articularse la manera de que se llevara a cabo. Pensar lo anterior no me impide ver las dificultades de que tal cosa suceda, ni las malas argumentaciones o estrategias desarrolladas en el lado de los independentistas o las buenas desarrolladas en el lado no independentista (y viceversa). Apuntaré en esta entrada las dificultades a la hora de plantear e interpretar resultados en un referéndum.
Hoy por hoy, la independencia de Catalunya es imposible sin cambiar la Constitución para reconocer esa posibilidad. Al decir esto descarto la secesión por la fuerza (como Kosovo) o el mantenimiento de una independencia de hecho aún sin ser declarada (como Taiwán). En las circunstancias más proclives a permitir la independencia esto implicaría:
  1. Un primer referéndum para conocer si hay una mayoría de catalanes a favor de la independencia.
  2. Una propuesta de cambio en la Constitución para permitir la independencia de Catalunya (y, seguramente, de otras comunidades autónomas).
  3. Un segundo referéndum en toda España para aprobar la nueva Constitución.
  4. Un tercer referéndum para que en Catalunya se acepte la independencia según los acuerdos que haya habido entre el Gobierno central y la Generalitat.
El primer referéndum (presumiblemente están pidiendo desde la Generalitat) solo sería para empezar a hablar. Fijémonos qué distinto sería ese referéndum respecto de otros, donde el Gobierno tiene potestad para legislar lo que salga de él (la adhesión a la OTAN, la inclusión de una provincia en una comunidad autónoma o la aceptación de la Constitución Europea, por poner unos ejemplos). Esta característica del primer referéndum hace que sea difícil interpretar su resultado, puesto que mucha gente puede votar a favor de la independencia a pesar de no quererla, y solamente como manera de presionar para que el gobierno central favorezca a esta comunidad (con mayores competencias, inversiones o mejor financiación). Ya sé que la única interpretación oficial es la literal, pero importará saberlo (miremos cómo se nos quedó el Brexit).
Según la Constitución actual, el referéndum solo puede ser convocado por el Gobierno. Hay quien dice que no puede hacerlo porque no se puede preguntar por algo ilegal o porque se trata de un tema de soberanía que afecta a todo el país. Sin embargo, puesto que todos los referéndums son consultivos y puesto que las consecuencias de un resultado a favor de la independencia no implicarían su reconocimiento sino una propuesta de cambio constitucional que luego sería refrendada o no por el conjunto de España, no veo impedimentos legales.
El referéndum sería posible. Para los independentistas sería, además, deseable por razones obvias. Para los no independentistas puede no serlo por no querer dar pasos hacia la independencia, pero he dicho que me ponía en el caso más favorable a permitir la independencia. Aun así, un gobierno central abierto a dejar decidir a los catalanes puede pensar que el referéndum no se está solicitando con un respaldo suficiente a favor de la independencia porque no los partidos que apoyan la independencia no tienen mayoría de votos o porque parte de quienes se manifiestan a favor de la independencia en realidad quieren forzar más autogobierno. Incluso si eso no es así y la mayoría está clara, también puede pensar que implicaría abrir un cambio constitucional que nunca será refrendado y solo llevaría a crear divisiones y frustraciones. Por supuesto, también el gobierno central puede no querer el referéndum para poner las cosas difíciles y forzar que la mayoría catalana acepte otra solución o por cualquier otra razón, pero recuerdo una vez más que estoy en el caso más proclive al referéndum.
En el caso de haber sido el primer referéndum favorable a la independencia, el segundo referéndum es lo más problemático de todo. Cualquier intento de independencia de Catalunya debe pasar por su aceptación en el resto de España. Eso implica, creo yo, que la mejor acción política por parte de los independentistas es aquella que se refiera a conseguir esta aceptación. De un par de años a esta parte, esta ha aumentado si la medimos por los apoyos que consiguen los partidos que aceptarían una voluntad clara y persistente por la independencia entre los catalanes. Con todo, la suma de Unidos Podemos y partidos nacionalistas de otras comunidades está lejos de constituir un apoyo mayoritario, como por otra parte indican también las encuestas. Sabiendo esto, ¿cuál sería el propósito de forzar el primer referéndum cuando claramente no se pasaría el segundo? Dicho de otro modo: un resultado positivo en el primer referéndum ¿hará que aumente el apoyo a permitir la independencia catalana en la sociedad española? ¿lo hará más que otro tipo de acciones? Yo no lo sé.
Reflexiones en torno al referéndum catalán
El tercer referéndum es el más fácil y claro. Ese sería el equivalente a los referéndums de Quebec y Escocia y no el primero. A pesar de que, como siempre, pueda haber quien vote a favor o en contra no porque sea esa su preferencia sino como premio o castigo a quien sea, confrontada la sociedad catalana con la elección definitiva, no hay mucho espacio al voto estratégico, aunque sí al vértigo (como en Quebec o Escocia). Sí es sí y no es no. Bueno, no exactamente. Si, por ejemplo, se pone la condición de que no habrá un segundo referéndum hasta unos años después en caso de que salga el no o que deberá haber uno segundo de ratificación al cabo de pocos años si sale el sí, el campo para el voto estratégico aumentará. Me permitiréis que no me extienda en ello al ser una posibilidad lejana y llevar escritas casi mil palabras.
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Y también: Sobre el palo al bipartidismo.
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