Revista Opinión

Reforma placebo

Publicado el 07 febrero 2012 por Carmentxu

Según la RAE, placebo es una “sustancia que, careciendo por sí misma de acción terapéutica, produce algún efecto curativo en el enfermo, si este la recibe convencido de que esa sustancia posee realmente tal acción”.

Reforma placebo

'Gran equis' (1962). Antoni Tàpies. “Una gran cruz de San Andrés monumentalizada se convierte, en esta obra, en el bastidor de la materia”.

La reforma laboral que el Gobierno aprobará este próximo viernes es un placebo que sólo funcionará para quien se la crea, una cuestión de fe de la que sólo es capaz quien gobierna como Dios manda. Y aquí empieza el problema, que ni los anticuerpos le dan credibilidad. Los sindicatos sólo ven contraindicaciones a esta medicina amarga, que se presenta como necesaria pero que amenaza con producir efectos secundarios irremediables en órganos vitales de este cuerpo maltrecho y con los glóbulos rojos por los suelos. La patronal, aferrada a la temporalidad como modo de vida y al mantenimiento de condiciones que rayan, y sobrepasan, la precariedad tampoco va a creerse sus beneficios si no se trata de una contrarreforma que retroceda a principios del siglo pasado, su época, y vaya acompañada de impunidad, rebajas fiscales, una cuenta en un paraíso terrenal y un Vuitton, que viene a ser lo normal… Así que con minijobs o no, seguirán despidiendo como puedan y quieran, animados por el pide y se te concederá con el que les anima quien gobierna como Dios manda. Así, quien manda va a convertir el mercado laboral, ese enfermo que languidece en la UCI a base de morfina, en objeto de una inoculación directa en vena y en grandes dosis de este placebo, que hasta ahora se había administrado con gotero para no provocar una reacción.

Y es que esta reforma placebo va dirigida implícitamente a alguien muy distinto, a Angela Merkel y a los mercados con la vaga intención de que flexibilice su draconiano objetivo de un déficit del 4,4 por ciento la primera y la presión sobre las arterias los segundos. El viernes empezará el tratamiento de choque. Curiosamente, el viernes es el día preferido por las empresas para despedir a los trabajadores. Perplejos, en estado de shock, confunden fácilmente los dos días festivos que le siguen con sus dos primeros días de paro, sin diferenciarlos: 48 horas de transición hacia la otra vida. Pero el placebo no engaña a nadie porque todos saben que no cura. ¿Creen de verdad que engañará a Merkel?

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