Revista América Latina

Renacionalización

Publicado el 18 mayo 2020 por Jmartoranoster

Maryclen Stelling

Lentamente hemos ido aprendiendo a lidiar y a “convivir” con la violencia en sus diversas formas y manifestaciones que, paralelamente al deterioro socioeconómico, han  crecido alimentando la sensación de inseguridad,  la desconfianza y la cultura del miedo.

Recientemente una nueva forma de violencia irrumpe en el país y afecta profundamente el panorama político nacional e internacional. Sorprende la operación Gedeón planificada desde el exterior, que involucra una empresa militar privada, mercenarios, desertores y  sectores de la oposición en el país y el exilio.   Golpe privado que marca un hito,  hace saltar las alarmas ante la violencia contratada a terceros  por opositores desesperados por hacerse del poder a cualquier precio. Tercerización de la violencia que afecta directamente la “convivencia” entre las fuerzas políticas; obliga a un deslinde ético político de sectores democráticos opositores;  debilita aún más la deslegitimada figura de Guaidó a la vez que fortalece al Gobierno y al Presidente Maduro.  Rotundo fracaso que obliga a un cambio de rumbo y de liderazgo político en la oposición,  bajo la supervisión de fuerzas geopolíticas opuestas a abandonar la vía violenta.

Empresa mercenaria  que,  aun cuando violenta las formas  tradicionales de convivencia y de confrontación política, nos conmina a unirnos en nuestras diferencias y a transitar la ruta democrática del dialogo y la convivencia. Desde una perspectiva introspectiva, nos invita a reflexionar como vivimos, amamos y odiamos, como nos exponemos y nos protegemos. En esta coyuntura no hay que desatender los discursos y narrativas dominantes -tanto de Gobierno como de las oposiciones- que se han construido sobre la operación Gedeón.  Sin menospreciar los relatos ciudadanos alternativos que transitan por las redes sociales.  A raíz de esta manifestación extrema y desesperada de violencia,  se observa a nivel narrativo y discursivo el fortalecimiento de un espacio ciudadano que convoca a la paz y al dialogo.

La derrota de la operación Gedeón debe interpretarse como el fracaso  de la oposición golpista y de cualquier salida violenta.  Al igual que la derrota de las fuerzas externas que insisten en que  “todas las opciones están sobre la mesa”.

Renacionalicemos nuestros conflictos y la solución a los mismos.

@maryclens

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