Revista Cultura y Ocio

Reseña #45: calle dublín

Publicado el 15 mayo 2015 por Alaluzdelasvelas

¿Qué tal vuestra semana? ¿Un caos? La mía terrible, pero bueno... la semana que viene son las fiestas de mi ciudad, así que... un pequeño descansito lleno, eso sí, de exámenes por preparar. De todos modos espero poder dejarme caer por aquí al menos una vez al día, porque os tengo un poco [email protected] L

Y ahora... después de dos semanas sin reseña ( y siendo perfectamente consciente de que aún no he subido ni el IMM ni el Wrap Up del mes pasado )... Vamos a ponernos al día J

RESEÑA #45: CALLE DUBLÍN

Cuatro años atrás, Jocelyn Butler dijo adiós a su trágico pasado en Estados Unidos para empezar una nueva vida en Edimburgo. Pero cuando se muda a un apartamento en Dublin Street y conoce al hermano mayor de su compañera de piso, todo cuanto ha intentado proteger se ve sacudido hasta lo más profundo. Braden Carmichael es un hombre que siempre consigue lo que quiere, y ahora la quiere a ella. Sabedor de que Jocelyn ha renunciado a establecer cualquier clase de relación, le propone dar rienda suelta a la intensa atracción que siente el uno por el otro, sin dejar que la relación vaya más allá del sexo. Jocelyn acepta, sin imaginar que el atractivo escocés se enamorará de ella sin remedio.

Joss tiene un pasado más que truculento : con sus padres muertos después de un accidente de coche y su mejor amiga del instituto también fallecida, ha pasado por montones de casas de acogida. Volver a Escocia después de licenciarse se convierte en un gran paso en busca de su nuevo hogar y, ya que su madre era escocesa, ¿qué hay de malo en mudarse de Estados Unidos a Inglaterra?

RESEÑA #45: CALLE DUBLÍN

El día en que va a hacer su última entrevista para encontrar compañera de piso se dispone a coger un taxi, con tan mala suerte que un atractivo hombre de negocios llega a la vez que ella. Como no puede ser de otra manera, la atracción es inmediata y el taxi se convierte en un sitio lleno de comentarios subidos de tono y alguno que otro corte de mangas. Cuando por fin Joss llega a Calle Dublín y se despide del empresario, encuentra lo que será, aunque ella no lo sepa, su nuevo hogar.

RESEÑA #45: CALLE DUBLÍN
Me ha fascinado . He leído montones de novelas de temática romántica con tintes eróticos y, aunque os mentiría si os dijera que las anteriores no me han gustado, sí debo reconocer que en ninguna de ellas he encontrado lo que Samantha Young muestra entre las páginas de este libro. Sus personajes son humanos, con sus defectos y sus virtudes; el sarcasmo, combinado con la mala intención y los malentendidos que derivan en situaciones realmente tiernas me han dejado con muchísimas ganas de leer algo más de esta autora.

El hermano de Ellie , un empresario del mundo de la construcción , es quién ha hecho posible la existencia del piso. Joss , encantada con su nueva compañera de piso, no sospecha nada, hasta que un día sale desnuda del baño para buscar una toalla y se encuentra cara a cara con Braden Carmichael ... el hermano de Ellie.

Con fama de no ser constante con las mujeres y sabiendo lo poco que Ellie ha decidido contarle, Joss tiene claro que, pese a la invitable atracción sexual que se establece entre ambos, no quiere nada serio con ese chico ... Sin embargo, ¿podrá mantener una relación basada única y exclusivamente en el sexo? ¿Será capaz de hacer oídos sordos a las palabras que Braden le dice, a las atenciones que le presta? O, por el contrario, ¿se verá abocada en un remolino de sentimientos muchísimo más fuertes que la mera atracción física?

No puedo decir nada malo de esta novela . Antes de empezar la reseña, pensando que nota darle, me ha parado a pensar en los aspectos que hayan podido disgustarme y, por increíble que parezca, no puedo destacar ninguno.

RESEÑA #45: CALLE DUBLÍN
He adorado el carácter frío y hermético de Joss, una chica que ha sufrido demasiadas pérdidas y no quiere aferrarse a nada por miedo de que acaben por destrozar lo poco que queda de ella . Es fuerte y débil al mismo tiempo, es humana y, como sabéis todas aquellas personas que me leéis de continuo, para mí es simplemente perfecto.

), se comporta de un modo tan arrebatadoramente seductor que era imposible no suspirar cada vez que entraba en escena. La actitud de Braden me sacó más de una sonrisa . Pese a ser ocho años mayor que ella ( él tiene 30 y ella 22 El hecho de que antes de empezar a flirtear con Joss de un modo más serio dejara a su novia hizo que a mis ojos la autora ganara muchos puntos . Supongo que llegados a este punto me llamaréis hipócrita después de haber defendido a capa y espada Inconsciente, pero, como expliqué en la reseña, en ese libro se nos plantea un verdadero triángulo amoroso; en esta otra, por el contrario, Braden deja claro desde el principio que su novia no le interesa en absoluto .

Una de las partes que más me gustó de la novela , además de todos los puntos cómicos, fue el hecho de que Braden compartiera de forma tan abierta sus problemas con Joss y ésta,

RESEÑA #45: CALLE DUBLÍN

sintiéndose en parte en deuda y en parte en una situación de confianza que hasta el momento no había tenido, le abriera su corazón poco a poco.

Joss abre su corazón, su alma, de una forma tan lenta, con esos pasos de hormiguita que bien podrían ser de gigante para alguien como ella, que no puedo más que quitarme el sombrero ante la maestría de Samantha Young . Esta autora ha conseguido en unas pocas páginas una evolución real, creíble y, lo que es más importante, beneficiosa para el carácter de ambos protagonistas. No sólo hace que amemos a los protagonistas, sino también a la familia de Braden, a Adam, por plantar cara a sus sentimientos hacia Ellie; a Rhian - la amiga de la universidad de Joss - por abrirse como Dios manda... Una novela, a mi parecer, redonda .

El final fue precioso y, aunque puede parecer un poco tópico, me quedé con una sonrisa de boba durante un buen rato . Espero leer muy pronto las siguientes partes de esta trilogía. Me muero por conocer a la nueva pareja protagonista.

Con todo, Calle Dublín es una adictiva, divertida y preciosa historia de amor cargada de tintes eróticos. Los personajes, perfectamente definidos, nos impresionarán con su marcada evolución. Samantha Young ha conseguido enamorarme con su prosa exquisita. No veo el momento de ponerme con las próximas entregas de la trilogía.

A pesar de mi tendencia a guardarme el ochenta por ciento de mí misma sólo para mí, me gustaba estar rodeada de gente.

-No estoy seguro de cómo me sienta que mi hermanita viva con una exhibicionista.

Puse mala cara y solo a duras penas logré resistirme a sacarle la lengua. Sacó a relucir mi lado más adulto.

-Los exhibicionistas se desnudan en público. Yo no sabía que había nadie más en el apartamento, y me había olvidado la toalla.

-Gracias a Dios por sus pequeños regalos.

-Echo de menos a alguien que me entienda. Llamé zorra a una mujer de mi equipo de investigación, de buen rollo, ¿sabes?, y ella me mandó al infierno. Y creo que lo dijo en serio.

-Rhian, ya hemos hablado de esto. A las personas normales no les gusta que las insultes. Por alguna razón, tienden a tomárselo como algo personal. Y tú tienes un poquito de mala leche, por cierto.

-La gente normal es demasiado sensible.

¿Conoces esos programas de naturaleza en los que el suricato monísimo está caminando sobre sus cuatro patitas para volver a su madriguera, donde lo esperan su familia y sus pequeños dramas y políticas de suricato, y esa águila cabrona sobrevuela su cabeza...?

El pequeño suricato corre a ponerse a salvo y espera a que se aleje el águila cabrona.

Pasa un rato y finalmente el suricato decide que el águila se ha aburrido y se ha largado a joder a otro pequeño suricato. Así que el suricato sale de su madriguera tan contento.

Y justo cuando ese pequeño suricato piensa que está a salvo, el águila cabrona se precipita desde el cielo y le calva sus cabronas garras.

Bueno... sé exactamente cómo se sentía ese pequeño suricato...

-¿Ya saben lo que quieren? - preguntó con voz ronca.

-Sí - respondió Braden, sin que obviamente le importara lo que hubiera oído -. Yo tomaré filete poco hecho. - Me sonrió con suavidad -. ¿Qué vas a tomar? - Echó un trago de agua.

¿Se creía guay y divertido?

Braden se atragantó con el agua, con espasmos de tos, pero tenía los ojos brillantes de alborozo al volver a dejar el vaso sobre la mesa.

-¿Puedo preguntar qué significa eso?

-Una persona que demuestra una falta de conocimiento de una situación; una persona estúpida; idiota; un cateto. Una pasmada delirante: el estúpido, idiota y ciego error de Joss Butler sobre la verdadera naturaleza de su relación con mi hermano, Braden Carmichael.

Me lanzó una mirada fulminante, pero era una mirada fulminante de Ellie, así que en realidad no contaba.

Asentí con la cabeza.

-Braden - jadeé histéricamente, intentando empujarlo con los brazos y debatiéndome mientras él continuaba su guerra con mis pies. Reía con más fuerza, con dolor en las costillas y luego... horror.

-¡Branden! - gemí -. Calla. No tiene gracia. - Resoplé con los labios dibujando media una sonrisa, medio una mueca.

-Oh, nena - trató de recuperar el aliento, secándose una lágrima de la comisura del ojo al sonreírme desde arriba -. Eso ha sido definitivamente gracioso. - Me tendió la mano para ayudarme a levantar.

-Eres un capullo inmaduro.

-Eh, yo no soy el que se ha tirado un pedo.

Una vez que la lluvia empieza a caer es difícil que pare. Supongo que para a su debido tiempo. Mis lágrimas, como la lluvia, seguían cayendo cuando volvía a casa con la visión nublada. En realidad es difícil describir un corazón roto. Lo único que sé es que un dolor inimaginable se centra en tu pecho e irradia desde allí, un dolor punzante y agudo que causa más incapacitación. Pero no es solo el dolor. La negación se aloja en tu garganta, y ese bulto posee su propia clase de dolor. La aflicción del sufrimiento también puede encontrarse en un nudo en tu estómago. El nudo se contrae y se expande, se contrae y se expande, hasta que estás convencida de que no vas a poder contener el vómito.

¿Sabías que el tiempo se detiene en la sala de espera de un hospital? No es broma. Simplemente se para. Miras el reloj y ves que son las doce y un minuto, y cuando vuelves a mirar después de lo que te parece que ha sido una hora solo son las doce y dos.

Lancé una mirada a la fotografía de mis padres que tenía en mi escritorio. Como Braden y yo, mamá y papá habían sido apasionados. Discutían mucho, tenían sus problemas, pero siempre los superaban por la profundidad de sus sentimientos. Eran todo lo que no podían ser sin el otro. Claro que podía haber momentos difíciles, pero la vida no era una película de Hollywood. Había que joderse. Luchabas, gritabas y de alguna manera trabajabas a brazo partido para llegar a salvo al otro lado.

Como Braden y yo.


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