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Reseña The Blessed – Tonya Hurley

Por Perdidas Entre Páginas @LasPerdidas

Es de esos libros que te dejan en blanco. Lo cierras y no piensas. Luego sí, vienen a tu mente imágenes de lo que ha ido sucediendo, como fogonazos. Entonces caes en la cuenta de todo lo que has leído, de cómo empezó y cómo terminó, de ese final que deja a una a cuadros, por todo lo que ocurre, y de cómo piensas que es genial aunque no (ya, es raro); a la par que te niegas a creer que a la autora se le haya ido la olla, igual que a Tim Burton con el desenlace de su film Sombras Tenebrosas (lo sé,  no viene al caso, pero tenía que decirlo).

Reseña The Blessed – Tonya Hurley Tres chicas perdidas, cada una en busca de algo distinto. Pero lo que acaban encontrando supera los límites de la razón.

Agnes, Cecilia y Lucy no han tenido una vida ejemplar... más bien todo lo contrario. Brooklyn es testigo de sus excesos.
Tres historias de corazones rotos y de sueños hechos añicos, tres chicas con un mismo fuego metido en sus cabezas, una misma inquietud que las persigue desde niñas: la idea de que hay algo muy grande reservado para ellas. Y, entonces, llega Sebastian. Misterioso, irresistible, seductor. Parece ofrecer les todo aquello que han estado esperando, aunque para conseguirlo deban embarcarse en una cruel batalla a muerte en la que no se juegan solo el amor, sino también el destino de sus almas.

Lo primero que diré será sobre el aspecto del libro: mola. Lo tienes entre manos y notas el relieve de las letras doradas, la imagen de esa chica, casi imposible; lo abres y te encuentras con unos bonitos diseños que separan cada una de las tres partes en las que se divide el libro, también el adorno de cada uno de los capítulos. Me han llamado la atención los numeros que aparecen al inicio de cada fragmento de historia, según la protagonista que sea (13 CeCe, 7 Lucy, 3 Agnes), desapareciendo al final cuando “se unen” las tres. Supongo que tienen que ver con algo religioso, pero no he averiguado el qué.

Cuando recibí el libro arrugué un tanto el ceño: no había leído ninguna crítica entera, pero sí que habían llegado hasta mí comentarios que no lo ponían muy allá. Mai, por ejemplo, cuando me dijo que había leído que era muy religioso. Me considero atea, en casi todos los aspectos de la vida, podría decirse que la ciencia mueve mi existencia (no se le puede decir a un químico que Dios creó el átomo y lo que viene después), y no me va el rollo eclesiástico, así que lo cogí aún con más miedo.

Si dijera que este libro no contiene nada religioso, mentiría, pero también estaría diciendo la verdad. ¿Qué es lo que sucede aquí? Pues que así como encontramos libros que se desarrollan en una granja, en un bosque, en un internado, en… cientos de miles de lugares; éste, la mayor parte de él, se desarrolla en una iglesia, con todo lo que ello conlleva; sobretodo por la aparición de Sebastian y lo que están encomendadas a hacer las tres chicas y lo que las une. La verdad es que esperaba que se me sorbiera el seso y no ha sido así, vale que notas un cierto “aviso” en plan… oveja descarriada no sigas por ahí, pero nada más allá del sermoneo made in USA.

Destaca, pues, entre ese halo eclesiástico santificado, el vocabulario de la autora y las vidas de las tres protagonistas: más que unas balas perdidas. Juntad a Nana, a una gossip girl y a una tipa a lo Bella, y haced que saquen lo peor de ellas mismas: seguirán sin llegarle a la suela de los zapatos a Lucy, a Cecilia y a Agnes. Me ha encantado, y mucho, el carácter de cada una de ellas. Sobretodo que Tonya Hurley (sí, esa autora a la que recuerdo por hacer jugar a su personaje pánfilo con un osito de gominola) sacara la garra, que se desatara. Tonya me ha sorprendido en todos los sentidos, ya no por su historia, ni por las expresiones que ha puesto en boca de los personajes (lo más bonito que sale por la boca de Lucy es la palabra “zorra”), o los movimientos que les ha dado y los actos que les ha obligado a cometer, si no porque no la creía capaz de narrar una historia tan oscura, casi macabra diría yo en según qué partes… ¿ese final? ¡Oh my God! (y nunca mejor dicho).  Recuerdo el primer capítulo del libro, no estaba yo muy fina y tuve que dejarlo porque llegué incluso a ponerme peor, demasiado gráfico para mi gusto…

Por otro lado, y en cuanto al ritmo de la lectura, aunque sus diálogos son ágiles y rápidos, debo decir que es bastante lento. Se recrea en su lentitud. Cuando parece que has leído ya medio libro (por todo lo que ha sucedido) y te das cuenta de que solo llevas 150 páginas, te da un algo. No es que sea aburrido, al contrario, es muy interesante ver cómo la autora va dejando pistas que no sabremos interpretar hasta el final, pero sí que puede resultar pausado. Casi que le sigue el ritmo a Sebastian, que lo que transmite es parecido a lo que sientes cuando ves a un caracol moverse: te quedan ganas de entrar ahí y decirle “muy mono y lo que tú quieras, pero va, va, va!” mientras le empujas. Da la sensación de que quiere ser tan “ooohh” que se pasa; demasiado misterioso. Aunque me gusta el cuarteto que cierra este chico, no sé, es algo diferente.

Tenía la historia muy clara en la cabeza. Sabía exactamente lo que quería contar, pero no tanto si de verdad quería contarlo. No se debía a las amenazas de Lucy, por mucho que nunca la hubiese visto tan inflexible. Se trataba de una sensación incómoda que había tenido desde que salió de la iglesia,una sensación de desasosiego y de incertidumbre. Le había quedado claro que Sebastian estaba trastornado, pero ¿que fuese un asesino?

Si duda Jesse había captado el atractivo que tenía Sebastian para las chicas: sexy, inteligente, siniestro, incomprendido, un buen aspecto byroniano y el tufillo a tragedia que llevaba consigo. Era el lote completo. No le hacía falta drogarlas ni lavarles el cerebro para mantenerlas a su lado.

En este libro las protagonistas se buscan a ellas mismas y repasaremos cada una de sus acciones durante toda la novela. La vida de cada una de ellas por separado está muy bien ligada con la vida que las une, me entenderéis si la leéis, pero no creáis que esta búsqueda es al estilo JR como muchas otras novelas de protagonistas perdidas, no, tomad con fuerza el libro porque puede ser que os tumbe.

Es interesante también el tema del psiquiatra Frey y el doble sentido que le dan a ese personaje. Los secundarios, bueno, algunos más fuertes que otros (da la sensación de que al que la autora le quiere dar más importancia es al que después no le prestas tanta atención, y viceversa).

Creo que es una historia bastante elaborada, por parte de la autora, en cuanto a pensamientos que compartir.

Le pongo el puerquito neutro partido porque me ha impresionado, no lo esperaba para nada. ¿Por qué no le doy más nota, entonces? Pues por ese blanco del que os hablaba al principio y porque he visto cómo las protagonistas crecían, pero su crecimiento se ve eclipsado por el poco movimiento de la historia: porque termina y es como sí, ostras, ¿ya!!? Las tres chicas tienen mucha historia detrás, dura, fantástica, interesante de conocer, y su historia está muy bien contada (como ya os he dicho, Tonya me ha sorprendido), eso sí; pero una vez cierras el libro y haces el repaso mental te vienen a la memoria ciertas cosas como pum, pum, pum y ya. Eso es lo que hay. Y sobretodo, sobretodo, porque dentro de todo lo mucho que hemos encontrado, es muy introductoria: es al final cuando da la Reseña The Blessed – Tonya Hurley sensación de que el libro tendría que empezar, así que aquí tenemos la primera parte de otra saga; interesante, sí, pero otra saga que acarrear al fin y al cabo.

No os toméis esta historia como una juvenil romanticona ñoña, porque no habla del amor así tal y al que estamos acostumbrados. Es la historia de tres chicas, sin más, y su superación personal y ¿por qué no? espiritual.

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Nia


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