
stas rosquillas son unos de esos dulces de siempre, con los que estoy convencido, más de uno nos hemos dado el lote de pequeños, y no solo cuando llegaba la Navidad, porque son tan fáciles de preparar, que más de una merienda nos ha acompañado. Un dulce tan tradicional como austero, con ingredientes que en cualquier casa suele haber y seguro que la botella de anís no falta ahora en estas fechas.Solo se necesita harina, aceite de oliva, anís y azúcar y sin embargo, parece mentira que salgan tan ricos. El secreto está en el escaldado, es decir, echar el aceite hirviendo sobre la harina, gracias a esta técnica la masa queda suelta, como hojaldrada. Y para los que seáis poco dado a sabores con un dulzor excesivo, estas rosquillas os encantarán, ya que la masa no llevan nada de azúcar, tan sólo el dulzor que les aporta el licor y el rebozado exterior.Si queréis incrementar el sabor anisado, pintar ligeramente las rosquillas una vez horneadas, con más anís y rebozarlas entonces con la mezcla de azúcar y canela molida, también de esta manera, conseguimos que se adhiera mejor.
Eso sí, cuidado a la hora de hincarles el diente porque son muy frágiles, así que poner la otra mano debajo o hacerlas más pequeñitas de manera que nos las zampemos de un solo bocado.Una verdadera delicia, de esos dulces en los que comer solo, uno se hace irresistible.

Ingredientes: (20-25 rosquillas)500 gr de harina de repostería
250 gr de aceite de oliva suave
125 gr de anís seco o dulce
1 cucharada de matalauva o anís verde
Ralladura de la piel de un limón
Azúcar y canela molida para rebozar
Elaboración:
Precalentar el horno 180ºC.En una sartén mediana calentar el aceite con la ralladura de la piel del limón, sin que llegue a hervir. Retiramos y añadimos la matalauva.



