La mañana amaneció húmeda, el suelo estaba mojado y había mucha niebla pero la verdad es que daba gusto correr, la temperatura era perfecta. Decidimos bajar por senderos hasta Cardedeu. Esta chulo ese camino porque aunque parece plano allí nunca lo es , es bajadilla y claro te animas y tiras, tiras y tiras. El problema es la vuelta que evidentemente todo lo que bajas luego hay que subir, y aunque parece plano ves que los ritmos no son los mismos y aquello ya es subida hasta casa. Eso si, cada vez se ven mas runners por esa zona, raro es el día que no te encuentras con alguno y no uno ni dos, sino verdaderas manadas.La sorpresa fue nuestra cuando uno de esos grupos eran los nuestros, mira que hay caminos para ir y no sabíamos cual sería su ruta, bueno ni la nuestra porque Iván la decide por la mañana según a que hora nos levantamos, el dia que hace o el tiempo que tenemos, pero la verdad que hace ilusión, ellos ya volvían, nosotros bajabamos y ellos subían. Iban en plan tirada larga así que aún les quedaban unos cuantos kms que acabarían con subida a la presa de Vallforners. Tuvimos 5 minutillos para comentar la jugada y hacernos unas fotos.
Ya durante la subida Iván fue haciendo sus cambios de ritmo, mientras yo bastante tenía con aguantarlo.
Pero al llegar te sientes como nueva, con ganas de afrontar el día además tienes esa sonrisita tonta de saberte con los deberes hechos.
