Revista Ciencia

Salud y República

Publicado el 03 junio 2014 por José Luis Ferreira
Salud y República
El Rey abdica la corona y provoca una buena excusa para charlar sobre la República. A nadie se oculta que cualquier sociedad sensata y racional que quisiera diseñar un Estado desde cero nunca tendría la Monarquía entre sus opciones. La clave es que los estados rara vez se diseñan desde cero, sino que traen mucha historia en la mochila. Todo el mundo entiende que otorgar la jefatura del Estado a una familia para que la herede es un disparate y, aún así, mucha gente defiende la Monarquía. Hay que entender el porqué para cualquier intento de cambiar el modelo de Estado o para saber cuál será la evolución más probable de las preferencias de los ciudadanos. A continuación escribo unas cuantas reflexiones desordenadas sobre el tema.
1. Si todo el mundo entiende la irracionalidad de la Monarquía y así todo la defiende, insistir en su irracionalidad para intentar convencer no llevará muy lejos. Si se añaden chistes y falta de respeto, podrá ser que lo que se vea en quien hace la propuesta con esos argumentos sea la poca seriedad.
2. El hecho de que la Monarquía haya perdido popularidad no es indicación de que haya una mayoría de gente que quisiera cambiar el modelo de Estado. Es seguramente una condición necesaria, pero no suficiente.
3. La proporción de ciudadanía que quiere cambiar a una República es poca. No sé si hay encuestas, el CIS pregunta por popularidad de la Monarquía, no por deseos de República. Los partidos políticos mayoritarios no lo ven como un tema que pudiera darles más votos.
4. La reivindicación actual de la República está en un sector de la población mayoritariamente de izquierdas y su parte más visible y activa, más a la izquierda todavía.
5. La República no cambiará nada más que la identidad del Jefe de Estado. No habría ningún cambio político de calado. La ciudadanía seguiría votando como hasta ahora. Esto es bastante de Pero Grullo, y sin embargo, por el entusiasmo de algunos, pareciera que la República nos fuera a traer una oleada de progreso, cuando no una revolución.
6. La Monarquía, además de ser ornamental, sirve de "punto focal". Los puntos focales son acuerdos alrededor de un punto arbitrario ajeno a la racionalidad que a priori puede presentar una situación de conflicto. Por ejemplo, un río, una carretera, una frontera anterior, un estrecho o un paralelo pueden ser puntos focales en los que se detenga el avance o la retirada de una de las partes para llegar a una posición de estabilidad en el conflicto. La razón de la elección (explícita o tácita) de uno de estos puntos focales puede tener menos que ver con las capacidades militares o de otra índole de ambas partes que con el reconocimiento mutuo de que las dos tienen la expectativa de que ésa sea la elección. Así, la Monarquía puede aceptarse como manera de evitar un conflicto si se espera (con razón o sin ella) que precisamente a un conflicto se llegue en caso de eliminarla.
7. Las manifestaciones o declaraciones a favor de la República son, hoy por hoy, únicamente una manera en que hacerse notar e ir sabiendo cómo van estando los ánimos según pasan los años.
8. La manera de atraer más ciudadanos a la causa republicana pasa por deshacer las expectativas de conflicto en caso de que se inicie un proceso de consulta y por atraer también a sectores de la derecha. Me atrevo a decir también que la simbología de la bandera tricolor debería ir desapareciendo. Era la bandera de la Segunda República, que no tiene por qué ser modelo de nada, sino únicamente el segundo antecedente en España de un Estado republicano.
9. El conflicto que puede estar reteniendo (en expectativas de quien sea) la Monarquía no es la unidad de España, como pueda ocurrir con la Monarquía en Bélgica, puesto que ni en el País Vasco ni en Catalunya tienen los nacionalistas especial apego por la institución. El conflicto sería, más bien en términos izquierda-derecha y se desharía bastante si el compromiso democrático de todos los partidos y sus bases está fuera de toda sospecha.
10. Una manera de evitar conflictos (o sus expectativas) podría pasar por convencer al heredero de turno que solicite un referéndum para su sucesión. Si se acepta, no hará falta cambiar nada. Si se rechaza, sería más fácil que los todos los partidos acepten iniciar una reforma. Es más suave que pedir ya un referéndum sobre Monarquía o República y no más utópico.
11. La mayor parte de la gente que opina de manera pragmática que es mejor no ponerse ahora con la cosa pública siguen, creo, esta lógica de los puntos focales, aunque se usen otros términos como "mantener la estabilidad", "símbolo de unión", "evitar empezar a cambiar otras cosas del Estado",...
12. Yo estoy por la República y para mí el poco beneficio práctico de tener un régimen más racional en este sentido me compensa con el coste de ponerse a hacer los referendums y cambios que hicieran falta (me compensa ahora que estamos ya en costes de hacer la sucesión, en otro momento tal vez no). Pero si quieres una República, no es a mí a quien tienes que convencer, sino a mucha otra gente y para hacerlo más vale que tengas en cuenta los puntos anteriores.
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