Revista Espiritualidad

Siete Años Mágicos

Por Av3ntura

Estos fríos días de febrero se cumplen siete años desde que viera la luz este blog.

Sinaptandosurgió como una especie de experimento mediante el que me obligaba a mí misma a ser más constante a la hora de ponerme a escribir.

Parece mentira que, a veces, aquello que nos gusta tanto hacer nos cueste un mundo. Quizá porque, al tratarse de una actividad que podríamos definir como lúdica, somos incapaces de comprometernos seriamente con ella y la vamos postergando, jugando con las excusas más socorridas en estos casos. "Hoy no me apetece", "No estoy inspirada", "Tengo un cacao mental tremendo" o "Siento que no tengo nada que decir".

Como decía Picasso, "la inspiración existe, pero nos tiene que encontrar trabajando". Nos encantan este tipo de frases, pero a la hora de la verdad, nos ganan las excusas y el tedio. Cuesta tanto crearnos un nuevo hábito que implique esforzarnos en hacer aquello que más nos gusta de forma más continuada, que muchas veces acabamos tirando la toalla antes de darnos una oportunidad de lograrlo.

Siete Años Mágicos

Sinaptando me ha reportado en estos siete años muchas alegrías y me ha dado a conocer a un montón de personas maravillosas. No entraré en nombres concretos, ni en menciones a sus estupendos blogs, porque han acabado siendo muchos y no quisiera cometer la torpeza de descuidarme alguno. Gracias a todos los posts leídos, a todos los comentarios que se han ido derivando de ellos y a todos los conocimientos impagables que he adquirido al contactar con este montón de personas desconocidas que se han ido convirtiendo en mi familia virtual, creo que hoy soy mejor persona que hace siete años.

Los que me conocéis desde el principio sabéis que no acostumbro a hablar de mí en primera persona. Al menos, no suelo hacerlo en este blog. Tampoco me gusta airear mi día a día en otras redes sociales ni mostrar fotos mías porque intento preservar mi privacidad. Pero siete años inmersa en la globosfera no se cumplen todos los días y la ocasión merece que haga una excepción.

Por mi trabajo cara al público trato a diario con mucha gente, que a su vez suele ser muy diversa. Y me encantan esas conexiones que establezco con clientes, trabajadores o candidatos. Pero en mi tiempo libre, prefiero pasar desapercibida, porque me fascina la sensación de sentirme anónima. Poder mirar sin sentir que te están mirando y cuchicheando: "Mira quién está ahí".

Cuando puedo caminar sin las prisas que me marca mi horario laboral, me dejo llevar por lo que se avenga a sorprenderme. A veces son árboles que empiezan a florecer, otras veces, es la lluvia que, aunque molesta y fría, no deja de tener su encanto. En ocasiones, siento que la fuerte tramontana me abofetea con su ímpetu, pero me resisto y no le permito que me derribe.

Hay quien despotrica abiertamente de la tramontana. A mí, en cambio, siempre me ha fascinado, porque lo zarandea todo, liberando una energía que acaba sembrando inspiración a raudales. A veces, para sentirnos vivos, tenemos que dignarnos a despeinarnos y a dejarnos llevar como las hojas por el viento.

Estos siete años han sido mágicos por todas las sinapsis que han sido capaces de abrirme puertas y ventanas que ni sospechaba que pudieran existir. Todas esas ideas compartidas me han ampliando el mundo y me han hecho entender que todo puede cambiar para mejor cuando apostamos por cambiar nosotros.

Espero seguir cambiando en este séptimo año y sentir que la magia sigue abriendo sendas con cada nuevo post para seguir aprendiendo de mis muchos errores y creciendo con cada rectificación.

Mil gracias a todas las personas que me leéis habitualmente o que lo hayáis hecho alguna vez. Sin vuestra empatía y vuestro apoyo esta aventura nunca habría sido posible.

Estrella Pisa

Psicóloga col. 13749


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