Revista Viajes

Sri lanka, día 15: dubái

Por Trotaburgos @trotaburgos

Tras 7 horas de vuelo desde Singapur llegamos al Aeropuerto Internacional Al Maktoum de Dubái (el más grande del mundo), son las 5:00 horas, aquí. Pasamos el control de inmigración y salimos fuera. Miramos las oficinas de cambio y como en casi todos los aeropuertos el cambio es bastante malo, 3,85 dirham/€. Preguntamos en información a que hora empieza a funcionar el metro y nos dicen que a las 6:00 horas, nos sentamos a esperar. No sabemos si podremos pagar el metro con tarjeta, aunque suponemos que si. Vemos a una familia de españoles con unos mapas de Dubái, les preguntamos donde les han conseguido y nos dicen que en el mostrador de turismo de Dubái, que está junto a las 2 oficinas de cambio. Voy hasta allí, me dan un mapa (no es muy bueno pero sirve para orientarte), y le pregunto al paisano si podemos pagar el metro con tarjeta, me responde que mejor en cash. Nos acercamos a una de las dos oficinas de cambio y les preguntamos cuanto cuesta el metro, no lo saben muy bien, así que antes de cambiar preguntamos de nuevo en el mostrador de turismo, pero esta vez a otra persona, la cual nos dice que podemos pagar con tarjeta sin problemas.

Con tanto ir y venir se ha hecho la hora. Ya han abierto la barrera del pasillo que va hasta el metro. Al llegar hay algo de colar para sacar los billetes, nos vamos a una de las máquinas expendedoras. Miramos las diferentes opciones y al final compramos una tarjeta cada uno para todo el día. Nos cuesta 22 dirham (5,53€). De esta manera nos despreocupamos de todo y por el precio merece la pena, pues el precio del billete simple va en función de la zona a la que vayas. Tiene 5 zonas.

Hay otras modalidades de tarjetas, pero son más para largas estancias. Incluso tienen una Vip, la tarjeta dorada (Gold Class). Hay un vagón reservado para esta gente. También nos llama la atención que hay vagones solo para mujeres. Si pillan a un hombre en esta zona multa de 100 Dirham. La tarjeta hay que pasarla por las máquinas al entrar y al salir del metro, aunque sea para un viaje simple. Curioso también, nos parecen unas pegatinas que hay en los vagones con varias prohibiciones, comer chicle, comer alimentos o bebidas.

TIP: conservar la tarjeta, se necesita para salir del metro.

El metro de Dubái, es una red de metro completamente automatizada (sin maquinista). Menos por el centro de la ciudad que va soterrado el resto va por viaductos exteriores. Tiene 2 lineas, la roja que recorre la ciudad de norte a sur y la verde que es la que recorre el centro de la ciudad. Las dos estaciones para hacer transbordo entre las lineas son Union Square y Bur Juman.

TIP: El mejor sitio para disfrutar de las vistas y hacer fotos es en el primer vagón, pues al no llevar conductor hay una cristalera y vas como si fueras tu el maquinista.

Dubái es uno de los siete emiratos que conforman los Emiratos Árabes Unidos EAU. Está situado en la costa del golfo Pérsico, en el desierto de Arabia. La ambición por apoderarse de las rutas comerciales llevó a varios países a tener disputas entre sí. Finalmente, en 1766, Gran Bretaña se hizo con el control de las rutas que les unían con el golfo Pérsico, por lo que Dubái pasó a depender del gobierno británico durante casi dos siglos. El descubrimiento de petróleo en Dubái, en los años 1960, supuso un cambio significativo en su economía y administración. En la década siguiente se formaron los EAU, con lo que Dubái finalizó su relación de dependencia con el Reino Unido. El gobierno de Dubái se rige por un sistema de monarquía constitucional, encabezado por el jeque Mohamed bin Rashid Al Maktum desde el año 2.006. Es una ciudad con una población de algo más de 2 millones de habitantes.

VISITAR DUBÁI EN 5 HORAS:

Cogemos el metro en la Terminal 3 del aeropuerto, que es donde hemos aterrizado. Seguimos la Linea Roja durante 16 paradas hasta la estación de metro llamada Mall of the Emirates. Tardamos 45 min. en llegar hasta aquí. Cuento esto último para que os hagáis una idea de las dimensiones de esta ciudad y lo que es más importante, para calcular a la hora de volver y no perder el avión.

Vamos con la boca abierta, vemos a lo lejos un montón de rascacielos. Acaba de amanecer, el color rojizo tiñe el paisaje urbano. Cada vez se sube más gente al metro y cuesta hacerse hueco en alguna ventanilla para hacer alguna foto.

Vemos relativamente cerca El Hotel Burj Al Arab, que está considerado el único hotel de 7 estrellas del mundo. Está construido sobre una isla artificial, mide 321 metros de altura y todas sus habitaciones son suites (la más pequeña de 175 metros cuadrados). Se inauguro en el año 1.999, su estructura parece una vela. La habitación más barata cuesta 1.300€. Ir a desayunar nos saldría por unos 85€.

TIP: Sin reserva no te dejan entrar.

A las 7:00 horas llegamos a la estación Mall of the Emirates. Tenemos serias dudas de que esté abierto y así lo vemos confirmado al llegar a la puerta del centro comercial.

TIP: En Dubái la vida comercial empieza a las 10:00 horas.

Nosotros pensábamos que llegar pronto a Dubái iba a ser bueno para no pasar excesivo calor, pero no caímos en que los sitios iban a estar cerrados. El Mall of the Emirates es uno de los centros comerciales más grandes del mundo y su mayor atracción es la pista de ski cubierta, donde se puede esquiar y hacer snowboard a temperaturas bajo cero.

Recomponemos la visita que teníamos pensada y decidimos irnos sin perder tiempo al centro de la ciudad. Volvemos al metro, esta vez nos ponemos en el primer vagón y vamos atravesando el Downtown con rascacielos por todas partes. Vemos gruas por todas partes también, lo que nos hace suponer que en unos pocos años Dubái sera, la ciudad de los rascacielos. Hacemos transbordo en Bur Juman a la linea verde y nos bajamos en la estación Al Fahidi.

Queremos visitar Al Bastakiya, que es una de las zonas más antiguas de Dubái, un espacio detenido en el tiempo en el que aún se puede disfrutar de la atmósfera tradicional emiratí como si se tratara de principios del siglo XIX.

Después de callejear un poco y preguntar, llegamos al barrio. El mapa que tenemos es muy genérico y vienen solo las calles principales, pero preguntando se llega a todas partes. Lo primero que vemos es el Museo de Dubái, que se encuentra alojado en la Fortaleza Al Fahidi, un edificio defensivo construido en el año 1.787 para proteger Dubái de los invasores. El Fuerte Al Fahidi es la construcción más antigua de la ciudad. La fortaleza data del año 1.799 y fue convertida en museo en el año 1.970. En los muros vemos que están hechos con coral petrificado, como la fortaleza de Galle en Sri Lanka. Cuesta 3 dirham y abre de sábado a jueves de 8:30 a 20:30 horas y los viernes de 14:30 a 20:30 horas.

Cuando llegamos faltan 15 min. para que abran, no tenemos un triste dirham así que lo vemos por fuera, hay una barca tradicional, dentro más.

El barrio está bastante arreglado y casi todo son tiendas, algún café y pequeñas galerías de arte, es el Bazar de Bur Dubái. Casi todo lo vemos cerrado, pues es pronto aún, abren a las 9:00 horas. En una de estas tiendas un vendedor quiere venderme un turbante e insiste en colocarme uno para ver lo bien que me queda. Dejo que me lo ponga, una foto y se lo devuelvo.

Sobre las estrechas calles del barrio se alzan los antiguos captadores de viento (torres del viento), un curioso sistema que canalizaba el aire hacia las casas para refrescarlas. Este tipo de sistemas vimos muchas en el viaje que hicimos a Irán.

Muy cerca está el río, que en realidad es una ría natural que se adentra en la tierra unos 10 km. Se llama Dubai Creek, este accidente geográfico al que los antiguos griegos llamaron río Zara, marcó el punto de inicio en la construcción de la ciudad.

Dubai Creek separa Dubai en Deira y Bur Dubai, los dos barrios históricos de la ciudad. Para cruzar de un lado a otro se utilizan pequeñas barcas llamadas Abras, cuestan 1 dirham por persona y trayecto. Es una zona muy tranquila y bonita para pasear. No tenemos tiempo que perder y tampoco money, así que toca buscar una boca de metro para pasar al otro lado.

Caminando vemos a un obrero que lleva un buzo con una numeración, algo que nos choca mucho. Buscando información sobre ello he encontrado poca cosa, lo que si me ha sorprendido es ver la gran explotación humana a la que son sometidos los trabajadores. Casi todos son emigrantes de países como Bangladesh, India o Pakistán, que por un salario miserable, unos 150 euros trabajan 14 horas sometidos a un calor abrasador. A muchos les quitan los pasaportes, lo llaman la esclavitud del siglo XXI. En la ciudad de los petrodólares no es oro todo lo que reluce.

A la boca del metro que nos dirigimos es la de Al Ghubaiba. De camino a ella vemos que las paradas de autobús son cerradas y con aire acondicionado, normal en una ciudad donde casi todo año soporta unas temperaturas bastante altas. Pasamos junto a una gasolinera y el precio de la gasolina es aproximadamente un tercio menor que en España. En frente de la estación de metro hay un Carrefour.

Nos montamos en el metro y avanzamos solo una parada, hasta Al Ras. Desde aquí vamos callejeando y preguntando alguna que otra vez por el zoco de las especias. Antes de llegar a él pasamos por el Bazar del Oro. Es el mercado en el que se concentran la mayor parte de las joyerías de Dubái. Cuenta con más de 300 tiendas que siguen desde tiempos antiguos en el mismo lugar. Dicen que merece la pena comprar oro aquí pues está libre de impuestos, es uno de los lugares más baratos del mundo. No perdimos mucho el tiempo en este bazar.

Muy cerquita está el laberíntico Bazar de las Especias. Es el bazar más antiguo de Dubái y es la combinación perfecta de olores, sabores y colores. Entramos en alguna de las tiendecitas y los tenderos muy amablemente nos explican todo lo que venden con afán de que dejemos unos cuantos dirhams. Venden todo tipo de especias a granel, sal de todas las clases, inciensos e infinidad de cremas, aceites, etc. Me sorprende un preparado que lleva como etiqueta "Natural Viagra 100%". En algunos sitios te permiten a partir de una cantidad mínima pagar con tarjeta.

Vistas 2 tiendas, vistas todas pues todos tienen más o menos lo mismo. Volvemos a la boca de metro de Al Ras, hacemos transbordo en Union Square a la linea roja y vamos hasta la parada de Burj Khalifa/Dubai Mall. Atravesamos una larguísima pasarela con aire acondicionado de unos 2 kilómetros hasta llegar al , el mayor centro comercial del mundo con más de 1.200 tiendas, 120 restaurantes y cafés, 22 salas de cine, 14.000 plazas de aparcamiento. El horario es de 10:00 hasta las 22:00 horas, de jueves a sábado hasta las 24:00 horas. Nos encontramos en el barrio Downtown Dubai.

Al llegar al Mall no nos da la sensación de esa magnitud, pero después de un rato de andar y de cambiar de pisos llega un momento en que ya no sabes donde estás. Como podéis imaginar aquí están todo tipo de firmas en ropa, desde Dior o Chanel hasta Zara.

Seguimos las indicaciones del Aquarium. Algo espectacular, sabíamos que es el más grande del mundo, pero hasta que no estás delante no te haces a la idea. Un tanque de 10 millones de litros, con más de 33.000 animales vivos, más de 85 especies distintas entre las que destacan más de 400 tiburones y rayas.

En el año 2.008 ganó el récord guinness al mayor panel acrílico de una sola pieza del mundo. Si pagas puedes atravesar un túnel por debajo del acuario, meterte en una jaula de cristal o incluso entrar en una jaula metálica y bucear dentro. Los precios van desde los 100 hasta los 300 dirhams.

Hay infinidad de atracciones de todo tipo dentro de este macro centro comercial como por ejemplo una pista olímpica de patinaje sobre hielo, que no vimos por falta de tiempo. Lo que no nos queríamos perder es la fuente y las impresionantes vistas del Burj Khalifa y los alrededores. Salimos por una de sus puertas para ver la Fuente de Dubai. Si pincháis en el enlace de la fuente veréis los abrumadores números sobre luces, chorros de agua y dimensiones de esta. El haz de luz que proyecta esta fuente es el más brillante de todo el planeta y se ve desde el espacio. Solo deciros que al acercarnos a ella vemos unas zodiacs y buceadores limpiando la fuente. Todos los días de 18:00 a 23:00 horas cada 30 minutos se puede ver el espectáculo de luz y sonido que produce esta fuente. Algo que nos queda pendiente para otra ocasión.

Si todo esto os parece poco, falta hablar de uno de los emblemas de esta ciudad, el Burj Khalifa (Burj en árabe significa torre). Es el edificio más alto del mundo con 828 metros. Para los que hayáis estado en Nueva York, acordaros del Empire State con su antena y todo. Pues el Burj Khalifa es justo el doble de alto. Estamos hablando de un edificio con unas dimensiones descomunales, 160 pisos habitables, 57 ascensores y 2 miradores panorámicos, el más alto en la planta 148 a 555 metros. Visitar este edificio y subir a sus miradores no es barato, lo mejor es visitar su web y comprarlos por internet con suficiente antelación.

El conjunto de la fuente, el Burj y todos los rascacielos del entorno es un deleite para los ojos.

Enfrente de la puerta del Mall está el zoco Al Bahar, al que se llega atravesando la fuente por un puente. Iñaki compra unos dulces típicos de aquí.

Dubái es una ciudad que nos ha sorprendido, nos han quedado cosas para ver, la Palm Jumeirah, la Mezquita Jumeirah entre otras. pero sobre todo ver el ambiente nocturno en el entorno del Burj Khalifa. A mi parecer es una ciudad para pasar 2 o 3 días máximo, a no ser que vayas con un buen fajo de billetes y te puedas dar los caprichos que en pocos lugares del mundo puedes darte.

Aunque sea esta la ciudad del lujo, podemos encontrar sitios para comer por poco dinero, la mejor zona para gente de presupuesto bajo es la zona antigua de Deira (la zona del zoco de las especias) donde hay cafeterías tradicionales que se puede comer por menos de 2€. En cualquiera de los centros comerciales hay todo tipo de restaurantes de comida rápida y baratos. A nivel de capricho que mejor que en el hotel de 7 estrellas Burj Al Arab para comer en su restaurante Al Mahara situado debajo del mar.

En cuanto a buscar alojamiento los hay desde los hoteles más lujosos del mundo hasta hoteles muy económicos. Esta ciudad tiene tal expansión que cada año abren nuevos. Hemos visto centenares de grúas en edificaciones en obras por todas partes. Las opciones más baratas en la zona de Deira. No existen albergues, ni guest houses ni nada de este estilo al menos de momento. Como siempre lo mejor es buscar diferentes opciones y reservar con antelación para conseguir mejores precios.

A las 12:00 horas nos vamos corriendo a coger el metro rumbo al aeropuerto, estamos ya en tiempo de descuento, pero hemos querido aprovechar hasta el último momento. Nos bajamos en la parada de la Terminal 3. Pasamos rápido el control de equipajes y el de inmigración. Miramos el vouncher que tenemos de comida y vemos que tenemos 2 sitios para comer, uno de comida internacional (Cosi) y un Burguer King, el primero no nos atrae, así que una hamburguesa rápida. Al lado hay también una sala de fumadores donde voy a fumarme el último hasta llegar a Madrid.

Entramos al avión, otro Boing 777. Despegamos puntuales como siempre con esta compañía y 7 horas de vuelo nos restan para llegar a España. Horas que pasamos dormitando y viendo pelis. Aterrizamos a las 20:15 horas en la T-4 del aeropuerto Adolfo Suarez de Madrid. Tenemos que esperar casi una hora hasta que salen nuestras mochilas, no sabemos cual ha sido el motivo de que hayan tardado tanto, pero lo importante es que llegan. Solo nos queda ir al mostrador de Alsa a comprar los billetes de autobús, Iñaki a Bilbao y yo a Burgos. El mio sale a las 22:15 horas, osea que me toca esperar poco tiempo. A la 1:15 horas llego a Burgos. Iñaki lo tiene peor, tiene que esperar hasta las 2:15 horas y llega a destino a las 6:30 horas.

Fin del viaje, saludos viajeros.


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