Revista Cultura y Ocio

"sunday brunch at avenue bar", pero sin salir de barcelona

Por Conxita Piñero @BCNHorasOficina
Si hacemos un rápido repaso a los tipos de comidas que se pueden servir en el mundo de los eventos, encontraremos el coffee-break, el cóctel, el lunch, el buffet, y desde hace un tiempo, el brunch americano.
Cuando hablamos del coffee-break nos referimos a un desayuno de trabajo, que se puede servir entre las 8:00 y las 11:30, o entre las 15:30 y las 18:30, si la reunión es por la tarde. Se suele celebrar de pie si es para un número elevado de comensales, o sentado si es para pocos. Suele incluir piezas pequeñas dulces o mixtas, café, aguas y zumos de fruta.
El cóctel, que se suele servir a mediodía o a última hora de la tarde, siempre se celebra al final de los actos, y suele tener como finalidad facilitar la interrelación entre los invitados. De ahí que se celebre de pie, con una barra de bebidas, mesas de apoyo y un servicio pasado o mixto. Se inicia con snaks y canapés fríos, y se sigue con los alimentos calientes. El tamaño de las raciones deben ser pequeñas y, a diferencia de los coffee-break, puede incluir bebidas alcohólicas, como cerveza, vino y cava; pero nunca café.
El lunch se sirve a partir de las 13:00 al mediodía, o a partir de las 22.00 por la noche. Suele sustituir a una comida o a una cena, y siempre busca la originalidad. Se celebra de pie, e incluye servicio pasado, mixto o de montaje, dependiendo del número de camareros de soporte. Las raciones suelen ser mayores que las que se sirven en un cóctel, y el menú que se ofrece incluye mayor variedad de alimentos.
Pero de las cuatro opciones de las que estamos hablando es, indiscutiblemente, el brunch la comida que más curiosidad despierta últimamente, y que está marcando mayor tendencia desde hace un tiempo. Y no solo en el campo de los eventos, sino también en las costumbres culinarias domésticas.

El brunch, palabra formada a partir de la unión entre breakfast (desayuno) y lunch (almuerzo), es propio de los días festivos, y se suele degustar entre las 10:00 y las 15:00 horas, a pesar de que aquí se está empezando a alargar el servicio hasta bien entrada la tarde. A pesar que esta costumbre anglosajona la introdujeron los británicos en EEUU, actualmente podemos afirmar que se ha convertido en una tradición puramente yankee, como pudimos comprobar personalmente el pasado verano, durante nuestro viaje por el sur de Inglaterra y Gales, donde los domingos, en lugar de brunch era habitual oír hablar de Sunday roast.
Aunque usemos la palabra inglesa para mencionarlo, la equivalencia en nuestro idioma podría ser la de “tentempié de media mañana”, una manera original de recuperar fuerzas las mañanas del fin de semana, tras una noche de fiesta y copas nocturnas.
Respecto a los productos que se suelen incluir en su preparación están los zumos, el café o el té, la bollería diversa, las tostadas acompañadas de mantequilla y mermelada, fiambres y quesos, además de un plato consistente, elaborado con huevos, salchichas, carne y patatas. El brunch neoyorquino por excelencia suele incluir Huevos a la Benedictine, elaborados a partir de huevos escalfados, servidos sobre una tostada de pan de molde, beicon frito, y cubiertos por salsa holandesa, a la vez que pueden acompañarse con un Bloody Mary (un cóctel de tomate, vodka, tabasco y pimienta, que a pesar de su nombre (en recuerdo de la reina Maria Tudor de Inglaterra), lo prepararon por primera vez en París, eso sí en el Bar Nueva York).
Echando la vista atrás, la primera vez que degusté brunch fue en la ciudad de Nueva York, concretamente en el Sylvia’s de Harlem, después de asistir a la obligada misa dominical para escuchar un coro de Góspel. No obstante, actualmente no hace falta cruzar el Atlántico para disfrutarlo. El carácter multicultural e innovador de Barcelona ha hecho que la ciudad no se haya podido estar de sucumbir a las nuevas tendencias, y ya existe una larga lista de lugares donde, tanto sábados como domingos, se puede imitar a los americanos.
Pues bien, si hace un par de semanas tuvimos el placer de disfrutar de un esmorçar de forquilla, en uno de los lugares de Barcelona que todavía conservan su esencia más tradicional, el pasado domingo nos decantamos por la globalización, pero sin dejar de hacerlo en la Barcelona más tradicional. Nuestra elección fue el Avenue Bar de la calle Torrent de l'Olla, en pleno corazón de Gràcia.

Foto: Blog "La maleta extraviada"



Pedimos un menú Avenue Brunch Special, que incluía un plato principal (a elegir), tostadas con mantequilla y mermelada, café o té, y zumo de naranja o un combinado Bellini, preparado con cava y zumo de melocotón o naranja (que recomiendo consumir de manera moderada, ya que “¡sube que no veas!”). Y de postre un pancake.
Respecto a los platos principales nos decantamos por un San Francisco scramble (con huevos revueltos, champiñones, cebolla, queso de cabra, espinacas, aguacate, tomate y dados de patata), y una hamburguesa casera, servida con beicon, queso emmenthal, cebolla, pepinillo, tomata y patatas bravas.

La verdad es que no me queda mucho más que añadir, solamente recomendaros que si todavía no habéis probado el brunch, el Avenue Bar es un lugar muy recomendable para iniciarse. Una nueva experiencia por la que vale la pena pasar.
Para saber más:
Brunch con Bellini en Gràcia
Brunch and cia en el Avenue Bar
Traveler. Los mejores brunch de Barcelona

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