
“Ha venido a felicitarme mucha gente, pero todos con el móvil en la mano. Interrumpían su sesión de e-mails para hablar conmigo un minuto y después regresaban a sus aparatos. Aquí hay algunas de las mentes más sofisticadas y brillantes del planeta, han pagado miles de dólares por venir y ¡se dedican a contestar e-mails y a colgar fotos en Facebook en vez de hablar entre ellos!” Sherry Turkle
En la actualidad las diferentes dimensiones de nuestra vida parecen ser inseparables de la vida en la pantalla que se convierte en una extensión de lo que pensamos, sentimos y hacemos.
Sherry Turkle ha definido a la identidad online como
“Una proyección y una continuación de la vida contemporánea, que borra las distinciones entre espacios reales y virtuales, es el emergente de las interacciones llevadas a cabo tanto en espacios reales como virtuales.”
Desde los `90, Turkle estudia el rol de Internet en la construcción de la identidad y de la subjetividad y la tendencia a jugar roles diferentes o actuar distinto en espacios cubiertos por el anonimato.
En esa etapa de su trabajo, valoraba como altamente positiva la utilidad de este proceso; creía que entraríamos en Internet y lo que aprenderíamos dentro nos ayudaría a mejorar nuestra vida offline, que nuestras experiencias digitales enriquecerían nuestra vida real, pero siempre entrando y saliendo de ella.
Porque el Yo online, decía, se va construyendo y reconstruyendo continuamente. Clasificamos lo que hacemos en la red según aquello que queremos contar o aquello que creemos que se quiere/ espera saber de nosotros. Lo saben muy bien los expertos en creación de marca personal.
Las nuevas tecnologías han dado lugar a que emerja un nuevo modelo de producción de la identidad que permite proveer solo aquellos datos que el sujeto quiere dar de sí mismo y sobre los cuales inclusive puede mentir. En este contexto nos encontramos con re-creaciones o construcciones de nuevas “personalidades”.
Markus y Nurius (1986) hablaron – antes de todo este universo online- de imágenes posibles del yo desde un enfoque cognitivo social . Existe, decían, una tendencia a destacar aquellas características que nos gustaría poseer, tales como la inteligencia, el nivel cultural, el yo “delgado”, el yo “creativo”, el yo” rico” y al mismo tiempo tendemos a evitar poner el acento en características que se consideran socialmente indeseables, tales como el sobrepeso, el uso de gafas, dificultades físicas y motoras, timidez, desempleo.
Pero resulta que ha llovido mucho desde Life on screen (1995), en donde se aventuraba un futuro brillante al desarrollo de nuestra personalidad por nuestra vida online y nuestra interacción en chats, juegos y comunidades virtuales hasta la realidad actual descrita por investigadores como Elias Aboujaude que alerta sobre el daño que puede hacer a nuestro self offline nuestro alter ego creado online por nosotros mismos, mucho mas sexy, narcicista e impulsivo.
¿Quiere decir que por alguna extraña razón ya no proyectamos lo mejor de nosotros, como esperaban Markus y Nurius, sino que nos hemos transformado en seres impacientes, desenfocados y guiados por el impulso?
En todo caso, creemos que no hay que confundir la “normalidad” de la construcción de la identidad, basada en proyecciones e identificaciones que tanto se dan fuera como dentro de las pantallas y que hacen de la identidad online un excelente recurso personal; con los cambios en la conducta social que los gadgets han producido y que llevan a Turkley a decir alto y claro “Apaguen sus móviles y comiencen a vivir”.
En Alone Together, Turkle alerta:
“Esos teléfonos que tenemos en nuestros bolsillos cambian nuestras mentes y nuestros corazones porque nos ofrecen tres fantasías muy gratificantes: podemos tener atención constante, siempre va a haber un foro en el que ser escuchado y nunca tendremos que estar solos. Las dos primeras necesidades se satisfacen a través de las redes sociales, pero la tercera es la que nos está llevando a situaciones emocionales de graves consecuencias”.
No creo en esa visión tan pesimista, lo que sí es claro es que la ubicuidad de los teléfonos móviles y el acceso a internet a través de ellos, ha cambiado radicalmente nuestra vida online y que debemos recordar más a menudo que sigue siendo útil, concentrarnos, observar lo que nos rodea, oler, escuchar y mirar.
Quizás haya que comenzar a controlar el tiempo que pasamos online para no estar conectado 24hs al día y crear espacios libres en los que ponerle límite a la tecnología y enseñarle a nuestros hijos como hacerlo. Organizar como y cuando constestaremos e-mails, apagar el móvil para respetar los momentos de intimidad, cambiar a estado ” ausente” y “no molestar” más a menudo. Dejar de temer al horror vacui.
Pero sobre todo, es necesario enseñar a nuestros hijos a convivir con la tecnología para que la identidad online nunca sea “la única vía posible” de existir para los demás y para uno mismo. Y en esto los psicólogos y los educadores tenemos una tarea ineludible. Es, sin lugar a dudas, una nueva rama dentro de la psicología de la salud que aún está por desarrollarse.
Fuentes consultadas:
http://www.proyectofacebook.com.ar/apuntes-para-pensar-la-construccion-de-la-identidad-en-facebook-aproximaciones-conceptuales-analiticas-y-preguntas//
Turkle, S La vida en la pantalla. La construcción de la identidad en la era de Internet. Barcelona, Paidós (1997).
Markus, H. & Nurius, P. (1986). “Possible selves” American Psychologist, Vol 41(9), Sep 1986, 954-969.
Aboujaude, Elias (2011) : “Virtually You”. WW Norton and Co.
Archivado en: actualidad en salud mental, ciberpsicología, patologias de la posmodernidad, psicologia de la salud, tendencias Tagged: Aboujaude, ciberpsicologia, internet, online, sherry turkle, telefono móbil, Virtually you
