Revista En Femenino

Tener princesas, a veces sale caro

Por Peineta

Fui madre hace 4 años porque lo quise, lo pedí, lo busque con ahínco y pasión un mes de Marzo. Lo viví como una diosa, una venus flipada con un balón de futbol perfecto en su vientre. Comí, baile, nadé, disfrute y sufrí un parto de narices, después de eso me convertí en lo que el diccionario denomina como MADRE, especifico, madre a secas, sin más (ya algunas entendéis). Me supongo que estos serían argumentos suficientes para plantearme volver a pasar por el maravilloso trance. Pues no se crean, debo de tener un subconsciente de lo más sensato porque cuatro años ha tardado en dar luz verde y así en confianza les diré que la luz era ámbar, esa de sí pero no pero con cuidado…Pero siempre hay un espermatozoide listo que se cuela y se salta el semáforo.

Por cierto no quiero perder lectores, así que si estas en pleno proceso de cortar leña con la sana intención de subir la natalidad de este gran y rico país…para aquí mismo y no sigas, ya con Gallardón tenemos suficiente y no quiero ser la culpable de la extinción de la natalidad española.
Escribo, o por lo menos comienzo este post, en el lugar donde más horas estoy pasando desde hace ya cuatro meses, mi baño, mi sencillo, humilde, frio y poco acogedor baño (planteándome cambiar el alicatado). Y mientras miro esa insulsa pared color crema, pienso en que no estoy preparada para esto, llámenme egoísta, pero yo el estómago es como mi parte débil, lo de vomitar me parece un suplicio…y si fuera que lo tiras y tan a gusto pero no, es un malestar continuo, una nausea incesante que hace que pienses que la vida es una mierda y que el comer está muy valorado. El alien, perdón , niña, bebe, hermosura flor de loto que llevo dentro, ha tenido a bien decidir que puede subsistir a base de jamón york y queso, pasta blanca y algo de pan y a partir de ahí juega a retarte, a que huelas y te la juegues y cuando esté ya dentro ella decida si rebota o explota. En serio llámenme chalada, pero me imagino una bebe en pañales con una lazo roza en la cocorota y una pistola como las de agua apuntado hacia arriba…esperando la entrada del enemigo, léase todo aquello que engulla o beba su madre y ella lo devuelve en modo de bola de fuego. Y así voy cual dragón echando fuego y por las noches me convierto en sapo eructador….vamos pa verme, pero claro me supongo que es el precio a pagar para que ella sea un princesita.

Tener princesas, a veces sale caro

Mi Huevo Kinder procesando los momentos dragón de su madre

Llevo meses oyendo frases del tipo: es normal las niñas son así, es el primer trimestre, bueno a mí a las semana 15 se me fue, a mí me pasó en los dos embarazos, mira así adelgazas….y claro piensas, es lo que hay nena, estoy no tiene solución no hay milagro que te ayude. Porque no me hablen del cariban, que a estas alturas podrían haber patrocinado este post. Me tomo pastillas para no vomitar, otra para tener hierro, otra para evitar la jaqueca y luego por si fuera poco otra para CAGAR, si majos, las princesas estriñen porque claro son tan finas que ellas eructan pero no cagan.
Llevo meses como una maría-pupas, ya que a esto hay que sumar el haber pasado una neumonía y una gastroenteritis, pero les prometo que no tengo fuerzas para seguir 5 meses más viendo las paredes de mi baño, debo de ser débil, quejica y poco resistente, pero yo he tocado fondo, esta niña ha podido conmigo y eso que aun ni ha nacido. Así que hoy vengo a llorar un poco, porque esto de hacerlo sola en el baño no es muy reconfortante.
Saben lo peor, que me sabe mal las cosas que le digo pero en ese momento no lo pienso, normalmente le suelo soltar lindeces tipo “no tomaras natillas hasta los 7 “, “Pienso darte bocatas de jamón york y queso hasta la universidad, el ibérico lo vas a soñar” y cuando ya no puedo más le suelto “mira que te desahucio antes de tiempo y no te salva ni Ada Colau”. Pero saben la realidad: me siento triste, por pensar que estoy embarazada y que no puedo disfrutar ni vivir el momento, que no saco las fuerzas ni de debajo de la piedra y que en lugar de poner interés en su nueva habitación no paro de pensar en la que le pondré a su hermano para que no se sienta desplazado. Que me cuesta anunciar mi estado a la gente, que no quiero lucir barriga y que el agotamiento me supera más veces de las que querría.
Gracias por leer mi desahogo, por entender que no siempre el estado de felicidad es el que la sociedad venden, que los hijos duelen y desde la panza, pero sobre todo si se encuentran una embaraza y les dice que anda como yo no le digan eso de: Mira que bien así adelgazas…porque una cosa es no poder comer y estar bien y otra no comer y además sufrir malestar.
Pero sobre todo recuerden que ser madres es un papel duro, que lo eliges y que sobrevives a él como quieres y puedes, que nadie tiene derecho a juzgar las opciones que tu tomes para sobrellevarla, es decir si quieres ir de fiesta en lugar de dormir con él, o si prefieres quedarte e contarle un cuento en lugar de tuitear, o mil opciones más que no se pueden comparar, porque cada uno tiene su rasero y sus medidas. Si a alguien le molesta que me queje de mi embarazo lo siento, tengo ese defecto de ser exagerada, quejica y principalmente sincera.


Tagged: las niñas son princesas diabólicas, NI el cariban consuela tus horas de baño, Ser madre simplemente, Un jodido embarazo
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